• La plataforma opositora Archipiélago convocó a una gran protesta este lunes en varias provincias de la isla. El régimen castrista ya ordenó a sus fuerzas de seguridad a perseguir a periodistas y líderes de la oposición. Estados Unidos advirtió que podría imponer más sanciones en caso de que repriman a los manifestantes. Foto principal: EFE.

Este lunes 15 de noviembre está llamado a ser un día histórico para Cuba. En una convocatoria sin precedentes, y con el aliciente de las masivas manifestaciones en julio de este año, miles de cubanos, dentro y fuera de la isla, están llamando a protestar en las calles contra la dictadura de Miguel Díaz-Canel. La respuesta del régimen es la represión y la censura contra los opositores y periodistas extranjeros.

La manifestación estaba convocada inicialmente para el 20 de noviembre. La plataforma opositora Archipiélago pidió autorización a las autoridades en varias provincias para realizar la protesta. Sin embargo, el gobierno negó la petición esgrimiendo ejercicios militares y un “Día Nacional de la Defensa” para la misma fecha. Asimismo, el Consejo de Administración de la Habana Vieja alegó que los promotores tienen lazos con Estados Unidos y “la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en Cuba”, según la nota difundida por la prensa oficial.

Por lo tanto, en un claro desafío al régimen castrista, la agrupación decidió adelantar la fecha de su “Marcha cívica por el cambio” para el lunes 15 de noviembre. Las formas de manifestarse, al igual que los motivos para hacerlo, son varias. No solo llaman a protestar en las calles, sino a través de otras expresiones como colgar sábanas blancas fuera de sus casas, a aplaudir o tocar cacerolas a las 3:00 pm, y a encontrar otras maneras creativas si no se sienten cómodos saliendo a la calle.

Díaz-Canel ha usado los medios oficiales para calificar la convocatoria de la marcha de “intento de desestabilización” y “provocación”. Foto: Oficial

Entre las exigencias al régimen están la libertad para todos los presos políticos, un diálogo que permita resolver la “crisis política, económica y social” y el rechazo a la brutal represión de las protestas de julio.

Miedo a la represión

El dramaturgo Yunior García es uno de los líderes del movimiento y creador de la plataforma Archipiélago. El régimen castrista lo acusa de ser “un líder creado por manuales” que “busca una confrontación del Ejército con el pueblo” y que “recibe financiamiento” de sus “amos del norte”.

Las amenazas del régimen cubano estarían logrando un efecto disuasivo. García ha atenuado sus mensajes a favor de la manifestación. A través de un comunicado en Facebook, el dramaturgo aseguró que marchará “en solitario” y “en silencio” hasta el malecón de La Habana, con una rosa blanca, para simbolizar el descontento social y el recrudecimiento de las medidas represivas. No obstante, aseguró que mantiene la convocatoria.

Yunior García, uno de los principales convocantes. Foto: EFE.

“Lo que publiqué fue a raíz de una preocupación real que tengo, por informaciones que nos llegaron, sobre que, al parecer, estaban preparados para esperarnos en los lugares donde habíamos anunciado que nos manifestaríamos con trampas que constituían verdaderas ratoneras”, dijo García en una entrevista para la BBC.

Agregó que en su afán de prohibir las protestas y relacionar a la oposición con hechos de violencia, el régimen cubano prepara infiltrados en lugares como círculos infantiles, hospitales y otros similares para culpar a los manifestantes.

“Ante toda esa preocupación, en mi caso personal, yo creía que teníamos que hacer un llamado a la no violencia y a que los manifestantes buscaran alternativas para que no pusieran en riesgo sus vidas. Porque el otro peligro que existe, que es real, es que los líderes, las personas visibles, podemos ser detenidos en cualquier momento y entonces estaríamos de alguna manera enviando a la gente hacia un lugar en el cual no podríamos estar nosotros y no podríamos estar acompañándolos, participando de esa manifestación”, añadió García.

Empezó la persecución

El temor de García y de los opositores que llaman a la movilización ya empieza a ser una realidad. El mismo García denunció que agentes del régimen cubano rodearon su casa. 

Archipiélago denunció presiones a sus miembros durante estas últimas semanas. Según reportó Infobae, a algunos de ellos los han citado ante las oficinas de la Fiscalía en las provincias donde se ha planteado convocar la manifestación. El movimiento advirtió que el “rostro dictatorial” del régimen se ha traducido en interrogatorios, amenazas y “hasta expulsiones laborales”.

Varios periodistas han denunciado hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad del régimen. Héctor Luis Valdés, reportero de ADN Cuba, denunció este domingo 14 de noviembre que varias patrullas policiales están afuera de su residencia.

“Desde anoche estos seres carentes de todo se encuentran en los bajos de mi edificio. El carro patrullero con los dos respectivos uniformados y el agente de la seguridad del Estado que me comunica que si salgo a realizar mi trabajo como periodista, pues me detienen”, escribió Valdés en su Twitter.

Abraham Jiménez Enoa, columnista de The Washington Post y Gatopardo también ha descrito el clima en las calles de Cuba antes del 15 de noviembre. “Policías, militares y agentes disfrazados de civiles, como perros de presa, custodian las calles de La Habana. Es sábado en la noche y desde ya varios activistas y periodistas están sitiados para que mañana no puedan salir de sus domicilios”, publicó en un tuit. También aseguró que, como suele pasar antes de manifestaciones en contra de la dictadura, el Internet empezó a fallar en la isla.

El periodista también denunció que las fuerzas de seguridad del régimen le informaron que está bajo arresto domiciliario. “Acabo de bajar a botar la basura de mi casa. No pude hacerlo porque estoy sitiado por agentes de la Seguridad del Estado y policías. Me dicen que estoy en arresto domiciliario hasta que ellos decidan”, contó.

De igual manera, el régimen retiró este sábado 13 de noviembre las credenciales de prensa a los periodistas de la Agencia Efe en Cuba. La Sociedad Interamericana de Prensa rechazó «los nuevos ataques a la libertad de expresión y la creciente represión” que lanzó en las últimas horas el régimen cubano. 

Todo esto se produce luego de que Díaz-Canel amenazara con responder a las protestas, para “defender la revolución cubana”. “Hay una intención que trasciende lo mediático y que es parte de una estrategia imperial por tratar de destruir a la revolución (…) Estamos tranquilos, seguros, pero alertas y preparados para defender la revolución y enfrentar cualquier acción injerencista contra nuestro país. Sobre todo, lo que atente contra la paz, la tranquilidad ciudadana y nuestro orden constitucional”, expresó el dictador.

EE UU amenaza con más sanciones

El gobierno de Joe Biden instó al régimen cubano a permitir las protestas previstas para este lunes 15 de noviembre y evitar la violencia. De no ser así, advirtió la Administración estadounidense, estaría dispuesto a aplicar nuevas sanciones.

La subsecretaria de Estado Adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Emily Mendrala, aseguró en una conferencia de prensa telefónica desde Washington que la Administración estadounidense está “monitoreando activamente” la situación política en Cuba y dispuesta a reaccionar.

Resaltó que el gobierno estadounidense insta a la dictadura de la isla a “que permita las protestas” convocadas para este lunes, pese a que las autoridades cubanas no las han autorizado. “Urgimos a que permitan al pueblo cubano manifestarse pacíficamente y expresar sus demandas”, agregó.

Mendrala aprovechó asimismo para negar las acusaciones de injerencia externa que lanzó contra Estados Unidos esta semana el canciller cubano, Bruno Rodríguez: “Es un intento de distraer de lo que va a suceder el lunes, cuando el pueblo cubano quiere ir a protestar pacíficamente” y hacer oír su voz en torno a cuestiones como “los derechos humanos, la libertades fundamentales y sus necesidades básicas”.

Con información de EFE.

Las protestas ya germinan

Uno de los mayores temores de los convocantes es que se repita el escenario de brutal represión que aplicó el régimen castrista en las manifestaciones de julio. La dictadura organizó a sus simpatizantes para perseguir a los manifestantes con palos. Unas 1.000 personas fueron detenidas y 659 siguen encarceladas, según un recuento del grupo de derechos civiles Cubalex.

Por su parte, Human Rights Watch (HRW) denunció en un reciente informe que hubo 130 víctimas de detenciones arbitrarias, malos tratos y procesos penales abusivos, mientras que al menos un manifestante perdió la vida. Entre los abusos que detectó la HRW destacan privaciones de sueño, palizas, aislamientos sin luz natural o amenazas de represalias contra familiares. También denunciaron interrogatorios abusivos.

Manifestantes en las protestas de julio. Foto: EFE.

Sin embargo, esto no parece detener el impulso de buena parte de la población a manifestarse contra la dictadura, que viene germinando desde hace varios meses atrás, con el agravamiento de la crisis económica y humanitaria.

“En estos momentos hay una situación muy grave para el régimen comunista. Está viendo cómo está aumentando la manifestación, el descontento social. En todo el país la gente está saliendo a la calle, está diciendo cosas, se están peleando en lugares públicos. Ya no le están dando importancia a que los golpeen, a que se los lleven presos”, dijo hace unos meses para El Diario el periodista cubano Boris González.

Michel Matos, integrante del Movimiento San Isidro, la plataforma que organizó las protestas en julio, comentó para este medio que “todas las posibilidades” estaban dadas para una escalada de las protestas.

“(El régimen de Díaz-Canel) Crea un tipo de escenario muy proclive a un estallido social. Si sigue aumentando la represión y la gente se sigue viendo vulnerada, las posibilidades aumentarán. No podría decir que este es el momento definitivo, pero si la situación sigue deteriorándose puede desencadenar un escenario muy peligroso. Cuba es como una especie de olla de presión que no tiene válvula de escape ahora mismo”, aseguró Matos en julio.

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