• Esta iniciativa comenzó por la preocupación de Nashla Báez, antropóloga de la Universidad Central de Venezuela (UCV) quien pensaba en cómo mejorar la situación de los docentes, que no ganan lo suficiente para alimentarse. Foto: EFE

La situación de los docentes en Venezuela cada día parece empeorar más, con salarios de menos de dos dólares mensuales que no les permiten tener una vida digna. Para los profesores jubilados el panorama también es muy grave, pues con lo que perciben no pueden alimentarse ni comprar medicinas. 

Nashla Báez, antropóloga egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y presidenta de la ONG Brigadas Azules, quiere cambiar esta situación. Es por ello que creó el Programa de Asistencia Alimentaria Directa (PAAD) para los profesores jubilados de la UCV. Con este proyecto, Nashla busca brindar apoyo a 146 docentes en situación de vulnerabilidad.

Báez explicó en exclusiva para El Diario que entiende que la situación de estos profesores es un problema estructural del Estado venezolano y que la recolección de alimentos que hace no es la solución definitiva del problema, pero le complace saber que está ayudando a aliviar la situación de los docentes.

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Hay una frase que me dijeron en Twitter que yo la tengo como mantra y es ‘Cuando una persona se está ahogando lo que necesita es un salvavidas y no un curso intensivo de cómo aprender a nadar’. Así que mientras el Estado no permita que los profesores tengan una vida digna, la sociedad civil se va a organizar para tratar de paliar la situación”, aseguró la antropóloga.
El Programa de Asistencia Alimentaria Directa para paliar la hambruna de los profesores jubilados de la UCV
Foto: EFE

¿Cómo nació el PAAD?

Báez comentó que en enero de 2021 le llegó una información a través de WhatsApp en la que solicitaban alimentos para una profesor de la escuela de Comunicación Social de la UCV. Una vez que constató con el Instituto de Previsión del Profesor (IPP) la situación del docente, se puso a la tarea de recolectar ella misma la comida, pero lamentablemente en apenas dos días el profesor falleció. 

“Solo me demoré dos días verificando la información y consiguiendo los alimentos. Cuando fuí a la oficina del gerente del IPP para llevar lo que recaudé, me enteré de que el profesor falleció. Esa noticia me derrumbó y como tengo claro que la entrada de dinero de los profesores y jubilados de la UCV es algo que no les alcanza para nada, lo primero que pensé es que no podía permitir que esta situación se repitiera”, relató Báez. 

Entre la antropóloga y el IPP buscaron formar alianzas con profesoras e investigadoras en el área de alimentación de la casa de estudios y armaron una encuesta de condiciones alimentarias que fue entregada a la base de datos del IPP. De acuerdo con Báez, los resultados fueron desoladores, ya que eran muchos los que estaban pasando por una situación en la que solo podían comer una vez al día o incluso pasaban 24 horas sin alimentarse.

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A partir de la encuesta creamos la base de datos del PAAD con los casos más vulnerables. Una trabajadora social del Instituto de Previsión se reunió con los profesores, mientras yo recolectaba los alimentos. Así, en 12 meses desde que iniciamos con el programa, hemos entregado más de 60 bolsas de comida mensuales. Hubo una ocasión en la que entregamos 100”, resaltó.
El Programa de Asistencia Alimentaria Directa para paliar la hambruna de los profesores jubilados de la UCV
Foto de Nashla Báez

El proceso de recolección de alimentos 

Báez detalló que ella se encarga, a través de sus redes sociales, de pedir las donaciones y recolectar los alimentos. Después de la recolección, lleva lo que consiguió a la Asociación de Profesores Universitarios que está ubicada en la Plaza de los Estadios, en Los Chaguaramos, Caracas. 

“Las personas que desean donar pueden dirigirse a la sede en Los Chaguaramos, lo que yo recolecto también lo llevo para allá. Junto al gerente de protección social organizamos todo y luego él, acompañado de una trabajadora social, se encarga de hacer la entrega a los profesores”, añadió la egresada de la UCV. 

Explicó que tratan de llevar una bolsa de alimentos mensual a cada profesor jubilado en estado de vulnerabilidad. Agregó que la entrega contiene lo siguiente: harina de maíz, proteínas enlatadas como sardina y atún, granos, lácteos, grasas como aceite y mayonesa, sal, pasta y avena.

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La nutrióloga Marianella Herrera, que nos ayudó con la encuesta de condiciones alimentarias, nos comentó que era importante priorizar también las grasas y por ello, en la medida de lo posible, las fuimos incluyendo. Además, a veces las bolsas tienen como extra casabe, café o dulces, cuando nos donan este tipo de cosas”, describió Báez.

Agregó que durante algunos meses de 2021, gracias a la ONG Acción Solidaria, también consiguieron recolectar tratamientos de insulina y para la tensión. Sin embargo, confesó que esto ha sido complicado y no han podido adquirir más. 

El Programa de Asistencia Alimentaria Directa para paliar la hambruna de los profesores jubilados de la UCV
Foto: EFE

Un año ayudando a los profesores jubilados de la UCV

En enero de 2022, el PAAD cumplió un año desde que inició con la recolección y entrega de comida para los profesores jubilados de la UCV. De acuerdo con Báez, aunque no se dan abasto actualmente, también es gratificante que existan personas que aporten desde un kilo de harina de maíz hasta donaciones más grandes. 

“Gracias a esos que donan una vez, o los que cada mes han aportado así sea un poquito, hemos podido mantener el programa estos 12 meses. Los profesores nos han referido que antes o no comían en todo un día o solo comían una vez, y ahora se alimentan dos veces al día. Todavía no es la mejor situación, pero estamos trabajando en ello”, expresó la antropóloga.

En este año de la iniciativa, Báez confesó que se enteró de la muerte de tres profesores. Aseveró que haber presentado un cuadro de desnutrición les empeoró la patología que tenían y por ello su vida duró menos.

“Aunque mueren de otra enfermedad, están muriendo con hambre. Ojala el Estado asumiera su responsabilidad pero mientras no lo hace, la sociedad civil está más unida y más compenetrada para ayudar a los demás”, sentenció Báez. 

Actualmente el pago mensual de la pensión para jubilados en general es de 7 bolívares. Un monto equivalente apenas a 1,5 dólares de acuerdo con la tasa de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV). La situación se vuelve incluso peor para los docentes jubilados. Por ese motivo, el Observatorio de Universidades (OBU) advirtió que muchos profesores se mantienen dando clase aunque superen los 70 años de edad, como una manera de obtener un poco más de ingresos o se dedican a otras actividades fuera de su profesión.

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