• El 15 de abril de 1996 ocurrió un polémico secuestro en Caracas que acaparó la atención de la prensa, la policía y las autoridades. Se trató de un delito en el que participó alias Hernancito, un conocido delincuente de la época

Los noticiarios de Venezuela comenzaron una transmisión urgente de una noticia que mantuvo a los televidentes atentos ante lo que se convertiría en uno de los hechos delictivos más escandalosos del país en la década de 1990. 

En la señal abierta de televisión, los ciudadanos se enteraron de que en la urbanización de Terrazas del Ávila, en Caracas, se desarrollaba una situación de rehenes durante la noche del 15 de abril de 1996. 

Al principio se desconocía la identidad de los dos hombres que interceptaron a dos mujeres en Chuao. Obligaron a una de ellas, llamada María Magdalena Monagas, a abordar su vehículo y llevarlos a su apartamento ubicado en Terrazas del Ávila, al este de Caracas, mientras que a la otra víctima la dejaron libre e inmediatamente llamó a la Policía. 

La intención inicial de los delincuentes era robar prendas y objetos de la residencia y huir del lugar. Pero todo se salió de control cuando se encontraron de frente con funcionarios policiales al retirarse del apartamento. Fue así como inició uno de los secuestros más conocidos y trágicos de Venezuela.

22 horas de secuestro

Los secuestradores comenzaron a jugar sus cartas. Dentro del apartamento se encontraba también como rehén la hermana de María Magdalena Monagas, llamada Lorena. Con las pistolas cargadas y apuntando a las cabezas de las mujeres, los sujetos amenazaron con matar a las rehenes si los funcionarios intentaban ingresar al apartamento. 

En el lugar se hizo presente la Policía Técnica Judicial (PTJ), ahora Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), para iniciar las negociaciones y lograr que los secuestradores liberaran a las mujeres. 

Uno de los delincuentes pidió hablar con las autoridades y exigió la presencia de un canal de televisión. Fue así como el comisario José Ramón Lazo Ricardi y un camarógrafo de Venevisión llegaron hasta la puerta del apartamento para entablar una conversación con el encapuchado que apuntaba a una de las rehenes. El momento fue transmitido en vivo por televisión nacional. El sujeto pedía que le dieran un vehículo para escapar del lugar.

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Captura de video

Durante toda la noche se llevó a cabo el infructuoso operativo. La mañana siguiente el país entero sabía de ese secuestro, por lo que muchas figuras de la política venezolana y curiosos fueron a las inmediaciones del edificio donde vivían las hermanas Monagas. 

Sin embargo, las autoridades obtuvieron una información clave después de varias horas de secuestro. El hombre que lideraba aquel secuestro era conocido en la escena delictiva venezolana. Se trataba de Hernán Gregorio López Ortuño, alias Hernancito, un peligroso delincuente de la década que se hizo conocido por participar en el homicidio del grandeliga venezolano Gustavo Polidor.

Hernancito tenía una condena de más de 20 años de prisión por el homicidio del grandeliga. Sin embargo, a los pocos meses se escapó del antiguo Retén de Catia y a los meses se sabría nuevamente de él por ser el protagonista de este secuestro. 

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Hernancito se entregó 

Al conocer la identidad de los secuestradores, la Policía buscó a la madre de López Ortuño para llevarla hasta el lugar del secuestro y convencer a su hijo de que se entregara. El plan tuvo el efecto esperado. Hernancito salió del apartamento con Lorena Monagas, entregó su arma y fue puesto en custodia policial, no sin antes tomarse un momento para hablar ante la cámara de televisión que transmitió en vivo toda la escena. 

Pocos minutos después, la operación se salió de control. El otro secuestrador que quedó dentro del apartamento se enfureció porque  consideró que Hernancito lo habría traicionado. En ese momento abrió la puerta y disparó varias veces contra los funcionarios que quedaban en el pasillo en el que resultaron heridas tres personas. 

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Después de eso se perdió contacto con el sujeto y la víctima dentro del apartamento. Durante varias horas las autoridades intentaron restablecer comunicaciones pero no hubo respuesta. Fue entonces cuando decidieron poner fin al secuestro con un operativo especial. 

Algunos agentes  entraron por las ventanas y otros aturdieron al secuestrador en la puerta del apartamento con un explosivo. Sin embargo, el elemento sorpresa no funcionó. El sujeto se mantenía atento con la transmisión en vivo de la televisión. Cuando ingresaron los funcionarios se produjo un tiroteo en el que murió el secuestrador y Maria Magdalena Monagas resultó gravemente herida. La víctima fue trasladada al hospital de Domingo Luciani donde falleció por los impactos de bala que recibió en la pelvis y otro en la clavícula.

La forma en la que las autoridades se desempeñaron durante las 22 horas que duró el secuestro y el papel de la prensa fue duramente criticado en ese momento. El país aún no se recuperaba del secuestro del Urológico San Román, que ocurrió en 1995 y dejó un saldo de cinco personas muertas.

Uno de los detalles que más impresionaba a la población, además de la actuación policial que muchos calificaron de desacertada, fue que un peligroso delincuente como López Ortuño volviera a cometer un crimen a pesar de que pesaba sobre él una condena por homicidio.

Hernancito,  un delincuente de carrera y astucia

El nombre de Hernán Gregorio López Ortuño tiene un lugar en la historia delictiva de Venezuela. El abogado penalista y criminólogo Luis Izquiel explicó para El Diario que alias Hernancito era un delincuente “de carrera y con mucha astucia”. 

Era un sujeto que solo sabía vivir del crimen y eso se nota a través del amplísimo prontuario policial. Además, se sabe públicamente que cada vez que salía de la cárcel cometía otro delito al poco tiempo. Fue un delincuente profesional, que vivió con el crimen en su mente y no sabía hacer otra cosa sino atentar contra las personas, principalmente robo y secuestros”, explica Izquiel.

Efectivamente, Ortuño tuvo una amplia carrera delincuencial. Su nombre saltó a la palestra pública luego de participar en el intento de robo y asesinato de Gustavo Pulidor, por el cual fue condenado a más de 20 años de cárcel. Cumplía su pena en el Retén de Catia en Caracas cuando se escapó del penal en medio de la noche. Poco después se sabría de él por los acontecimientos de Terrazas del Ávila. 

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Gustavo Polidor
Marco Tulio Quintero Flores, alias Marquito, fue quien disparó contra Gustavo Polidor en el garaje de su casa por resistirse al robo. El homicidio ocurrió el 28 de abril de 1995 en frente de dos de sus hijos y su esposa. Hernancito formó parte del grupo que cometió el crimen.

Luego de que se entregó a la Policía ese 16 de abril, fue enviado a cumplir el resto de su condena en la  Penitenciaría General de Venezuela (PGV). Sin embargo, en el año 2015 Hernancito obtuvo una medida de “régimen de confianza tutelado” que le permitía entrar y salir de prisión. El delincuente violó la medida que le otorgaron y se fugó de la cárcel, por lo que la Fiscalía emitió una orden de aprehensión. 

Después de fugarse nuevamente, en el año 2018 Hernancito se vio involucrado en otro secuestro. De acuerdo con las autoridades policiales, el delincuente fue quien organizó el secuestro de un comerciante de origen sirio. Junto a sus cómplices, el sujeto pidió a los familiares de la víctima 700 mil dólares y joyas para liberar al hombre. Luego de que los parientes pusieron la denuncia, acordaron junto con las autoridades entregarle a los secuestradores un pago controlado para liberar al comerciante. Sin embargo, Hernancito no liberó a la víctima. Las autoridades rescataron al hombre tres días después en Carapita, Caracas pero no pudieron capturar al López Ortuño. 

Capacidad para establecer vínculos

El especialista afirma que Hernán López Ortuño se formó en una época en Venezuela donde no existían tantas formas de crimen organizado como en la actualidad. En los delitos en los que se vio involucrado actuaba con una o dos personas más.

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“Hoy en día un delincuente como él con esa experiencia, violencia e incluso con el liderazgo, seguramente hubiese conformado una banda grande, porque actualmente la delincuencia en Venezuela suele ser organizada. En esa época no había casi esas bandas que hay hoy de 50 o 100 individuos que dominan todo un barrio”, comenta. 

Cuando este delincuente se fugó del Retén de Catia lo hizo con el apoyo de algunos custodios. El criminólogo destaca la capacidad que tuvo López Ortuño de establecer vínculos con criminales dentro de la cárcel y con algunas autoridades. 

En el año 2015, mientras se difundía la información de que Hernancito se había fugado de la PGV, las autoridades del Ministerio de Asuntos Penitenciarios junto con los directivos del penal entrevistaron a Hernán López Ortuño en un video para desmentir que el reo se hubiese fugado de la prisión. Sin embargo, pocos meses después se confirmó la fuga.

Hernán López Ortuño | Captura

En el caso de Terrazas del Ávila, el delincuente astutamente pidió a las autoridades la presencia de los medios de comunicación en todo momento. De acuerdo con Izquiel, esta fue una estrategia de Hernancito para evitar una ejecución extrajudicial o que los funcionarios simularan un enfrentamiento. 

“La garantía que él buscaba era que si estaban los medios de comunicación y algunas personalidades tenían que respetarle la vida. Luego veía cómo se defendía en la cárcel, como ya lo había hecho”, explica. 

El delincuente pidió la presencia de diferentes funcionarios de alto rango de ese entonces, pero también hubo otras figuras de la política que se acercaron al lugar. Izquiel afirma que la presencia de tantas personas en la zona del secuestro tenía la intención, en parte, de garantizar que no se repitiera la masacre del Urológico San Román, un caso que se caracterizó por la descoordinación policial.

Hernancito falleció en el año 2018 durante un presunto enfrentamiento con los cuerpos de seguridad del Estado en Artigas. Esto ocurrió tres meses después del secuestro del comerciante sirio. 

El nombre de Hernán López Ortuño se mantiene en la memoria de la familia Polidor por participar en el asesinato del grandeliga y padre de tres hijos. Vivirá siempre en el recuerdo de Lorena Monagas por ser el hombre que la secuestró y que generó la situación en la que murió su hermana. El secuestro de Terrazas del Ávila quedó calificado como una masacre que destacó historia delictiva de Venezuela

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