• El plan de los civiles armados en las adyacencias del Parlamento fue organizado desde tempranas horas de la mañana. En El Diario realizamos un trabajo de distintos puntos del Palacio donde fuimos testigos de cómo la turba de paramilitares preparó una trampa para agredir a diputados y periodistas que cubrieron los sucesos 

A las 8:30 am de este miércoles 15 de enero, los alrededores de la Asamblea Nacional (AN) ya se encontraban tomados por colectivos armados y cuerpos de seguridad del Estado. Eso lo sabían los diputados que se reunieron en la sede de Acción Democrática (AD), en La Florida, Caracas, para salir en caravana hacia el Palacio Federal Legislativo. 

Mientras los parlamentarios se reunían en las instalaciones de la tolda blanca, miembros de la asamblea nacional constituyente (ANC) ingresaban al Parlamento para sesionar. 

Empleados del ministerio de Educación e integrantes de la Misión Robinson, en motos y a pie, se trasladaron a tres puntos del centro de Caracas para bloquear el acceso de los diputados al Palacio Federal Legislativo e ingresar ellos a la sesión especial de la ANC convocada horas antes por Diosdado Cabello.

Un hombre vestido de civil coordinaba con funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) las personas que ingresarían al hemiciclo. 

Foto: Centro de Comunicación Nacional

La esquina de Pajaritos, que conecta con la avenida Baralt y los alrededores de la avenida Universidad, estaba controlada por grupos de civiles armados. Llevaban vestimenta clara, gorras negras, algunos con fusiles de guerra y estampada en la parte de atrás de sus franelas se leía  la frase respaldada por Nicolás Maduro, “Cuadrillas de paz”. 

A pesar de esto, los militantes del chavismo estaban separados, pero la orden, parecía ser, que los paramilitares esperaran en conjunto la llegada de los parlamentarios en La Ceiba.

Pasadas las 10:00 am salieron dos camionetas con una comitiva de diputados, entre ellos el secretario Ángelo Palmeri, Renzo Prieto, Delsa Solórzano, Carlos Prosperi y Carlos Berrizbeitia para constatar la situación en las inmediaciones del Parlamento. 

Entretanto, a esa misma hora, se realizaba la misa en la Catedral de Caracas a la que asistieron gremios de docentes de distintos lugares del país, en ocasión del Día del Maestro.

Los profesores tenían previsto asistir a la sesión de la AN convocada por el presidente interino Juan Guaidó, y luego marchar hasta el Ministerio de Educación. Sin embargo, los profesores nunca pudieron salir de los alrededores de la Catedral.

“Nos estamos muriendo con el sueldo que tenemos”, “Aristóbulo ladrón, acabó la educación”, o “Aristóbulo: el explotador eres tú”, eran algunas de las consignas que gritaban las maestras en las afueras de la Catedral. 

La plaza Bolívar estaba resguardada por adeptos al chavismo, quienes también tenían pancartas alusivas a la celebración de los educadores, aunque allí las consignas poco tenían que ver con el sistema educativo. 

Contrario a la sesión del 5 de enero, el trayecto de los parlamentarios no tuvo obstáculo de la GNB. Incluso al llegar a La Hoyada, por la avenida Universidad, funcionarios policiales permitieron el paso de los diputados. En La Ceiba los colectivos del régimen ya se encontraban unidos, esperando la llegada de los vehículos.

Un camión con temas alusivos al fallecido ex presidente Hugo Chávez musicalizaba parte del ambiente. 

Foto: Centro de Comunicación Nacional

Un hombre canoso, de lentes, era quien lideraba el grupo de colectivos. No es la primera vez que este hombre orquesta un ataque a diputados o dirigentes opositores al régimen. En abril de 2016 fue visto entre los agresores  de Jesús “Chúo” Torrealba, entonces secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en las afueras de Corpoelec, en Caracas. 

El hombre estaba bien rodeado. Lo acompañaban otros hombres, algunos con el rostro cubierto, civiles sin armas que vestían camisas rojas, y periodistas del  canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). 

Con el paso de los minutos, los radios de los civiles armados alertaban que los parlamentarios estaban cerca. La mayoría se quedó en La Ceiba. Estaban seguros de que los opositores pasarían por allí.

“Quédate aquí, y los esperamos”, le indicó un hombre robusto a una de las mujeres presentes. No obstante, un grupo rompió filas y se dirigió , donde a las 10:40 am, aproximadamente, ocurrieron los primeros hechos de violencia. directo a los vehículos de los parlamentarios. 

A esa hora llegó la comisión de diputados y equipos de prensa. Con disparos, piedras y demás, los colectivos agredieron los vehículos y periodistas que intentaban llegar al Parlamento.

Foto: Bloomberg

El ataque obligó a que los diputados y periodistas se desviaran hacia la plaza Diego Ibarra. Las motos y carros atravesaron la plaza rápidamente, mientras que parte de los colectivos los perseguían. 

En la avenida Sur, un hombre de tercera edad en muletas, sin armas, identificado con un camisa roja, señaló con gestos desesperados a la esquina Pajaritos, hacia el edificio de la AN. Alertaba a los armados que la caravana había cambiado su dirección. 

El hombre captó la atención de los colectivos, pero estos no hicieron mayor caso, hasta que uno de los hombres que dirigía al grupo dio el visto bueno de bajar hacia la esquina Pajaritos luego de recibir indicaciones por el radio.

No más de 30 hombres atravesaron entonces la plaza Diego Ibarra para llegar a agredir a los legisladores. Los demás, como si se tratase de una película de guerra, se mantuvieron en la avenida Sur, con mirada y posición retadora. Aguardaban por los diputados, pero nunca llegaron. En ella tampoco se encontraba Juan Guaidó. El plan no salió como lo esperaban. 

Foto: Bloomberg

Piedras, disparos, y heces 

La agresividad de cada civil armado se reflejaba en sus rostros. Aunque lograron intimidar, su intención no era solamente esa, sino robar equipos, amenazar con armas de fuego e incluso golpear a los periodistas que cubrían todo lo que estaba ocurriendo. 

A pocos metros del Palacio de Justicia, Sarahí Gómez, periodista de El Diario, grababa el momento en que una avalancha de colectivos se acercaban hacia los diputados. La periodista los seguía de cerca desde una moto, mientras captaba con su teléfono celular la llegada de los colectivos. La distancia entre ella y los civiles armados era significativa. Eran demasiados y aparecían en todas las direcciones. 

Mientras Gómez grababa, un sujeto armado en moto la sorprendió de espaldas, y forcejeó con ella para impedir que siguiera grabando la agresión contra la prensa. 

“¿Qué estás grabando tú ahí?, Dame el teléfono”. Antes de poder reaccionar, el hombre le golpeó la mano para que soltara el teléfono. La periodista se resistió, pero debió soltar el equipo, pues el hombre intentó tumbarla para quitarle su celular.

Fue el mismo hombre que capturaron en una imagen tomada por Getty Images mientras apuntaba con un arma de fuego a un ciudadano. Fue identificado como miembro de la “cuadrilla de la paz”, impulsada por Nicolás Maduro.

Foto: Getty Images

Dos funcionarios policiales fueron testigos de esta situación. Su respuesta sólo fue observar.

“¿No piensan hacer nada? ¿Lo roban y ustedes no hacen nada?”, preguntó la periodista. 

– “Bueno, ¿Qué podemos hacer nosotros? Corre más rápido que ya vienen”, respondió uno de los policías.

La periodista Gabriela González, de El Pitazo, corrió dos cuadras para evitar ser víctima de un robo. Había perdido a su motorizado en el forcejeo por quitarle sus pertenencias, su única opción fue correr hasta volver a verlo. Fue así. Logró salir de las cercanías del centro a pesar del intento de robo. 

Otro de los periodistas amenazados por los colectivos mientras se encontraba a las afueras del Parlamento fue el reportero Rubens Di Prado, de CNVE24, quien aproximadamente a las 11:50 am se dirigió a la entrada principal del recinto para registrar la presencia de colectivos en el sector, cuando fue interceptado por un civil afecto al régimen que intentó robar su equipo de trabajo, y lo agredió públicamente. 

La misma situación le ocurrió al corresponsal de Bloomberg, Carlos Becerra. El hombre que utilizaba una camisa de cuadros negra, le apunta con su arma para despojarlo de su cámara. Todo fue inmortalizado gracias a algunos periodistas que estaban en el momento del hecho, y que captaron los sucesos. 

La huída de la esquina de El Chorro fue lo más difícil. Solo se escuchaban gritos y destrozos. Las motos se atrincheraron en las pequeñas avenidas del centro. Los negocios cercanos cerraron las santamarías. Buscar resguardo en las tiendas no era una opción, y los civiles armados aprovecharon para lanzar piedras y excremento a algunos periodistas que se trasladaban en las motos. Nunca hubo palabras, mucho menos mediación. La orden parecía ser quitar todo lo que los trabajadores de la prensa traían encima.

Posteriormente, se escucharon rafagas cerca del Palacio de Justicia. Una bala impactó en la ventana del chofer de una de las camionetas de los parlamentarios. Fueron varias, sin importar que ciudadanos se encontraban en las aceras y sin entender lo que estaba sucediendo. 

Uno de los vehículos que transportaba a los diputados tuvo que regresar a la sede del partido Acción Democrática tras haber sido baleada. Una vez a salvo, los diputados rechazaron el ataque y lo calificaron de “emboscada”. 

“En fracciones de segundos se abrió el piquete de policías y una turba enorme de colectivos armados arremetió contra nosotros, ante la mirada contemplativa de los guardias. Al menos cuatro disparos tiene nuestro carro”, denunció el secretario del Parlamento, Ángelo Palmeri, desde la sede de AD, en La Florida. 

Luego del ataque, los hombres y mujeres que habían violentado a la prensa en las cercanías de la Plaza Diego Ibarra, regresaron a la avenida Sur. En el camino, un adulto mayor que vendía chupetas, grababa con su teléfono a los civiles armados, mientras que hacía comentarios contra el régimen de Maduro. La reacción de los colectivos fue revisar su teléfono, tirarle un huevo en la cabeza, y regar las chupetas en las aceras. 

«¿Quién lo manda, pues? Si no le gusta, que se vaya», dijo una de las mujeres que integra el colectivo, con voz desafiante. Siguió su paso con un hombre, quien le comentaba su gran hazaña: «Le partimos todos los vidrios a esos mamaguevos«. 

Sesión en El Hatillo

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A las 11:57 am, los diputados que retornaron a la sede de AD, se encontraron con el presidente interino Juan Guaidó, y con el secretario de la tolda blanca, Henry Ramos Allup. Desde allí partieron nuevamente en caravana junto con los periodistas a un nuevo destino: el Anfiteatro El Hatillo, en el estado Miranda. Desde allí llevaron a cabo la sesión de la AN.

Entretanto, el resto de parlamentarios que conforman la AN llegaron al Anfiteatro a las 12: 00 pm. Un grupo de docentes también se encontraban en las gradas del lugar.

Antes de iniciar la sesión, los hechos de violencia eran todavía el tema de conversación. Ante la presión de los medios, Guaidó declaró: «Los que tenían dudas», dijo en referencia a la imagen del régimen en el mundo, «estamos ante una brutal que agrede a maestros, que agrede a los parlamentarios. Pero además es una dictadura predecible. El día de ayer ya sabíamos que iban a hacer lo que hicieron».

Una vez instalada la plenaria, los parlamentarios contabilizaron el quorum por voto nominal. El resultado fue de 92 presentes, cantidad suficiente para sesionar. «Mientras que la dictadura y sus títeres no encuentran un papel, aquí queda en evidencia que tenemos mayoría», refirió Guaidó.

Sin embargo, en el Anfiteatro había 39 puestos vacíos, 20 de ellos correspondían a diputados del PSUV, mientras que el resto tenían nombre y apellido: Adolfo Superlano, José España, Guillermo Luces, Kerrins Mavarez, Lucila Pacheco, Conrado Pérez, José Noriega, Franklyn Duarte, Luis Parra, José Brito, Arkely Perfecto, William Gil, Richard Arteaga, Manuel González, Luis Loaiza, Freddy Paz, Leandro Domínguez, José Aparicio; todos ex dirigentes opositores que apoyaron e impulsaron el golpe al Parlamento el 5 de enero.

La sesión sirvió para rendir homenajes. El primero de ellos, a Óscar Pérez y a los «héroes de El Junquito», al cumplirse dos años de sus asesinatos a manos del régimen chavista. El turno de palabra fue para la diputada Delsa Solórzano.

«Estos venezolanos que lo único que hicieron fue luchar por nuestra libertad —y que hoy vemos cuán necesaria es esa lucha— fueron asesinado por la dictadura que encabeza Nicolás Maduro. Nosotros pudimos ver y demostrar en la investigación cómo la cadena de mando que empezaba por Maduro y terminaba en los colectivos paramilitares, fueron los que coordinaron y ejecutaron estos terribles asesinatos», dijo. Antes de su intervención, solicitó un minuto de silencio en honor a los caídos. Se cumplió a cabalidad.

Los otros homenajeados fueron los maestros. Con cartas y consignas como «maestros y diputados, por la democracia», más de 50 docentes entraron a la sesión. Tres de ellos tomaron la palabra, para luego terminar con el grito al unísono de «Paro nacional».

El presidente encargado presentó su Memoria y Cuenta. “Esta sesión debió realizarse en el Palacio Federal. No puede ser que un grupo de personas sea quien decida quién entra y quién no a la Asamblea. Pero resistimos”, dijo para iniciar su discurso en la sesión de este miércoles, y que iba a ser dirigida a denunciar las injusticias contras los educadores en el país.

Pidió disculpas a los presentes, y a los venezolanos por no haber podido lograr el objetivo de salir de la dictadura. Por ello, indicó que el “recuperar Venezuela”, va a ser un objetivo fijo en los próximos meses, a pesar de los hechos violentos que se registraron cuando se disponían a sesionar en el Palacio.

Por otro lado, en la plenaria designaron a los periodistas Leopoldo Castillo y Larissa Patiño, como los integrantes de la comisión para la reestructuración de Telesur. Esta designación se produce tres días después de que Guaidó anunciara que había tomado la decisión de reformar la directiva del canal del Estado.

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