• Es una periodista venezolana enfocada en el área gastronómica. Su mayor objetivo es visibilizar los sabores y platillos nacionales. En una entrevista exclusiva para El Diario, comentó que la cocina es un espacio de arraigo y motor de progreso. Foto: Efrén Hernández

Los padres de Rosanna Di Turi son inmigrantes europeos, de aquellos que llegaron a los puertos venezolanos en busca de un futuro mejor y trajeron consigo, en sus paladares y recetarios, una tradición gastronómica. La cocina y el comedor de su hogar fueron puntos primordiales de la estructura familiar.

El sonido de los sartenes, los olores dispares que encienden los sentidos y la tertulia alrededor de la comida son recuerdos que mantiene. La escritura, por otra parte, fue una casualidad en su etapa universitaria. La mezcla de ambas pasiones ha construido la figura de Di Turi en las publicaciones venezolanas.

Su tono de voz es tenue, como si de un pequeño susurro se tratase, pero sus consideraciones ante la fuente gastronómica son fuertes. Su objetivo en el área es establecer una perspectiva clara desde el menester cultural de la comida. 

El periodismo no fue la primera opción, tampoco la segunda y, sencillamente, Di Turi se tropezó con el oficio que ha mantenido durante el resto de su vida al comenzar pasantías en la revista Exceso, editada por el reconocido periodista y crítico gastronómico Ben Amí Fihman. Este paso le hizo cambiarse de la mención Mercadeo y pasarse a Periodismo, en la carrera de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). 

Las redes de Rosanna Di Turi son: Instagram: @rosannadituri

Twitter: @Rosannadituri

Página web: Gastronomía en Venezuela.

En Exceso, bajo la figura y referencia de Fihman, descubrió el gusto por la escritura. El editor de la revista, autor de las crónicas tituladas Los cuadernos de la gula, fue uno de los ejemplos más palpables de Di Turi en la escritura gastronómica.

Sin embargo, comenta que la crítica no es su área, ya que la finalidad de cada uno de sus reportajes es construir una credibilidad de la cocina venezolana; no restarle valor. 

Desde un principio tuve claro que no hacía esto para escribir mal de un sitio que no me gustó, porque puedo dañar a una persona sin necesidad. Lo mejor es contar las cosas que aportan y, desde mi criterio, tienen un valor. Yo creo que ayuda a construir”, comenta para El Diario.

Al terminar su etapa universitaria y su tiempo de pasantías en la revista decidió viajar a Londres, Inglaterra, para estudiar inglés. En ese momento, el futuro era un poco incierto, pero, extrañamente según ella, en la capital inglesa le tocó trabajar como cocinera en una casa de cuidado infantil. Con el pasar del tiempo la cocina se transformaba en un lugar mucho más llamativo.

“La gran enseñanza fue que yo quería estar en Venezuela; quería escribir aquí, estar con mi familia, en este clima privilegiado, aquí donde nos reímos de todo muy fácilmente. Me di cuenta del amor que tengo por mi país”, dice.

Rosanna Di Turi: “Nuestra gastronomía es pertenencia y unión”
Foto: cortesía

La entereza por trabajar en Venezuela, entre sus sabores y olores, sin importar las dificultades fue la gran confirmación de su estancia en Londres.

Al regresar comenzó a publicar en una columna en El Nacional titulada “Buen Comer” y fue parte del equipo creador de la revista Todo en Domingo, en la cual trabajó durante 30 años. Fue redactora, coordinadora y, al final, gerente editorial. “Lo fascinante de este mundo es que la gastronomía venezolana todos los días me ofrece una buena historia para contar”, agrega. 

Durante muchos años la revista acompañó la edición dominical del diario y la lectura de millones de venezolanos. Algunos comentan -incluso ella- que el humor de Rosanna era implacable cuando se acercaba la fecha de publicación, pero el grupo se mantuvo unido porque cada día, en la hora de almuerzo, se reunían para comer juntos y conversar. La comida, una vez más, era el punto primigenio de una saludable relación.

Los libros y la permanencia de la historia culinaria

El inicio en la escritura y edición de los libros parte de una sentencia muy clara: lo que no se documenta, se pierde. “Al final, en la revista tenía una vida limitada y por eso decidí hacer los libros que contarán de manera perdurable parte de nuestro patrimonio gastronómico”, dice.

Las publicaciones periódicas y semanales se pierden en las rotativas, pasa el tiempo y esos artículos pocas veces son recordados; en cambio, el formato del libro está hecho para resistir y mantenerse.

Su primer libro se llamó El ABC del vino y fue editado en conjunto con el equipo de supermercados Excelsior Gama. Era un recorrido por los sabores del vino en Venezuela y la combinación de la bebida con platos autóctonos y se vendieron 5.000 ejemplares. Luego, se dedicó a escribir El legado de Don Armando, un texto que desmenuza la vida, obra y actitud de Armando Scannone. La figura del hombre más reconocido de la cocina venezolana, presente en cada hogar con la portada roja de su recetario, es un recuerdo que se mantiene con Di Turi en el relato de su vida.

Fue un libro maravilloso para mí porque me permitió ver la historia y rigor de la persona que escribió los recetarios más difundidos de la cultura venezolana”, comenta.
Rosanna Di Turi: “Nuestra gastronomía es pertenencia y unión”

Ron de Venezuela fue su siguiente publicación. Un título que se refiere a la calidad del destilado del ron venezolano, una característica básica de reconocimiento nacional. El objetivo de Di Turi era visibilizar la importancia de la bebida en el imaginario cultural de los venezolanos. “Esto es un ejemplo claro de las cosas que tenemos y no siempre valoramos porque no conocemos lo que hay detrás”. 

La recepción del libro fue positiva y ocurrió en un momento de descubrimiento del ron en el país. Hoy en día es común reconocer los logros del destilado, la imagen del ron como parte de la idiosincrasia de los venezolanos, pero ese momento era apenas el principio. “Este libro invita a valorar los buenos rones, tomarlos con moderación, con armonía y disfrute”, puntualiza.

Foto: cortesía

La investigación de Di Turi fue exhaustiva y conoció el proceso de escogencia que mantienen los maestros roneros en el país. No es casualidad que el ron de Venezuela sea uno de los más reconocidos en el mundo y en cada botella, sorbo y presentación existe una mirada al corazón de la cultura nacional.

La publicación estuvo entre las finalistas en el premio Gourmand World Cookbook en 2016, un galardón dedicado a los mejores libros de gastronomía en más de 209 países. 

La difusión del libro fue un punto primordial para el reconocimiento del ron de Venezuela en el mundo. Di Turi comenta que una de las metas para este año es la actualización y reedición del texto para continuar, desde su trinchera, apoyando el crecimiento de los sabores nacionales y apreciación. 

La cocina y el periodismo: un futuro prometedor

La labor ética es incansable y estará siempre en cada uno de los trabajos periodísticos de Rosanna Di Turi. Después de pasar un momento complicado en 2020, cuando fue diagnosticada con una lesión cerebral por células cancerígenas, revivió la página web Gastronomía en Venezuela. Este momento de su vida lo narra con ciertas reservas, porque lo importante no reside en las lesiones del pasado, ya curadas, sino en las percepciones de futuro y el trabajo diario. 

Todavía está en recuperación, lenta y paulatina, de todos sus sentidos, pero trabaja incansablemente desde su casa. Uno de los aspectos positivos de la última era en la cocina venezolana, según ella, está en la recuperación de los sabores propios y los platillos autóctonos. Décadas atrás Caracas era una ciudad con una alta cocina entregada a los platos extranjeros y a los ejemplos franceses, españoles e italianos.

En este momento, existen varias propuestas de comida venezolana en la ciudad y la experimentación de la alta cocina, con sus finalidades estéticas, es capaz de innovar y mantener, al mismo tiempo, la tradición. 

Foto: Efrén Hernández

“La gastronomía venezolana es infinita, compleja, deliciosa, que crea arraigo y es motor de progreso. Un ejemplo ocurre en la pandemia: mucha gente rescató recetas y ha hecho emprendimientos. Se sienten felices con eso porque ofrecen una alternativa. Nuestra gastronomía es pertenencia y unión”, comenta Rosanna. 

En el resto del país ha ocurrido un fenómeno similar y las cocinas regionales, con recetas centenarias, se han enriquecido con la apreciación de sus cocineros. Entonces, las inquietudes de los chefs contemporáneos están centradas en el paladar venezolano. Para Di Turi es una oportunidad para convertir a la gastronomía en un argumento turístico de Venezuela. “El periodismo gastronómico y la gastronomía van a crecer y nos darán buenas noticias cuando las cosas mejoren en este país. Serán un gancho para que la gente visite el país, como en Perú y México”, agrega.

La escritura y la comida se entrelazan. Ambas son estados de comunión, algarabía y, sobre todo, tradición. El trabajo de Rosanna Di Turi en el periodismo gastronómico representa un espacio importante para conocer aquellas historias detrás de los sabores y entender las posibilidades metafóricas de un platillo.  

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