• La barquisimetana se ubica tercera en el ranking nacional colombiano, en sable femenino de mayores. En una entrevista para El Diario, contó su historia y cómo fue su proceso de adaptación para representar a otra selección. Sin ofrecer muchos detalles, también dio su versión sobre aquella etapa en la que sufrió acoso sexual y psicológico por parte de un entrenador venezolano

Valiente, guerrera, que se da a respetar y fija sus límites; pero también sencilla y emocional. De esta forma se describe María Fernanda Gutiérrez. La esgrimista venezolana destacó a nivel nacional y continental. Sin embargo, fue apartada de la selección cuando rechazó las propuestas obscenas de un entrenador. Ahora que superó aquella etapa de su vida, la barquisimetana representa al equipo nacional de Colombia, con el objetivo de clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024.

María Fernanda es elocuente al momento de responder. Vive en Pereira, al oeste de Colombia. Desde 2018 está afiliada a la Liga Risaraldense, en la modalidad de sable femenino mayores. La Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos Seccional Risaralda (Acord) la eligió en 2019 como la mejor esgrimista de ese departamento. Asimismo, hizo parte del programa Deportista Apoyado, categoría proyección B, de la Gobernación de Risaralda.

“Lo más difícil de adaptarse a otro equipo es que uno nunca olvida sus raíces, de dónde vienes. Uno quisiera hacer esgrima todos los días con tus compañeros, en tu casa, en tu sala, con tu entrenador y tu familia; pero no se puede. A mí me pega estar muy lejos de mi familia, aunque debo ser muy agradecida. No voy a mentir ni decir que la esgrima de acá ha sido mala conmigo, al contrario: he participado en varios campamentos y me llevo muy bien con las chicas de la selección”, expresa Gutiérrez en exclusiva para El Diario.

La esgrimista de 21 años de edad se ubica tercera en el ranking nacional de Colombia. Allí conquistó el IV Escalafón Nacional de 2017, la medalla de oro en el Gran Campeonato Nacional Juvenil de Chía 2018 y Tocancipá 2019, así como en el I Torneo Nacional Individual de Mayores de 2020. Ese año, antes de la pandemia, quedó campeona de la Copa Julio César Montoya y el Cali Sportfest.

Inicios de María Fernanda Gutiérrez

Mafer, como le dicen sus allegados, comenzó a practicar esgrima cuando tenía entre 9 y 10 años de edad. Previamente había incursionado en gimnasia. Cuando se cambió de colegio tuvo la oportunidad de hacer las pruebas en cinco deportes, pero de combate: boxeo, lucha, taekwondo, karate y esgrima. Al final se decantó por el arma blanca, con la que sintió comodidad y felicidad.

Primero fui a una competencia en la modalidad de florete, pero me fue mal. Tenía un entrenador cubano que me decía que hiciera sable. Entonces cambié de arma y me fue muy bien. Ahí comencé a representar al estado Lara, orgullosamente, desde la categoría infantil. Quedamos campeonas por equipos en una oportunidad y ganamos varias medallas. Luego representé a Venezuela en diversas oportunidades”, recuerda.

En cuanto a su palmarés en Venezuela, la barquisimetana encabezó el ranking nacional juvenil hasta 2019. En 2018 obtuvo el primer lugar por equipos en el Campeonato Nacional Adulto Lara, el tercer lugar por equipos y el segundo individual en el Campeonato Cadete-Juvenil de Valencia, el primer puesto individual en la I Válida Cadete-Juvenil de Yaracuy, el sexto en el Festival Olímpico de Caracas, entre otros.

“Representar a Barquisimeto y a Venezuela significa mucho para mí. Me siento muy orgullosa de que mi esgrima es 100% larense. Barquisimeto es mi casa. Nunca olvido mis principios, quienes me formaron, quienes estuvieron desde el principio y hasta hoy en día están conmigo. Tengo la fortuna de tener compañeros que todavía los siento parte de mi equipo, así estén allá y no representemos al mismo país”, admite con entusiasmo.

María Fernanda, además, lideró el ranking nacional cadete entre 2015 y 2016. Escuchó las notas del “Gloria al Bravo Pueblo” por primera vez en el extranjero cuando conquistó el Suramericano Cadete-Juvenil de Santiago 2016, donde triunfó a nivel de equipos e individual. “Después vinieron más competencias y resultados que se sumaron, cada día más, a mis entrenamientos y sacrificios”, agrega.

Víctima de acoso sexual y psicológico

Con la necesidad de practicar esgrima sin ningún tipo de inquietud, María Fernanda Gutiérrez decidió marcharse de Venezuela. Confiesa que cuando era menor de edad —al igual que varias de sus compañeras de selección— fue víctima de acoso sexual y psicológico por parte de uno de sus entrenadores; aunque ella prefiere no mencionar su nombre.

María Fernanda Gutiérrez en competencia

“En Colombia me ofrecieron una oportunidad en la que yo sentí que iba a estar más feliz. Para nadie es un secreto lo que pasó con el entrenador de la selección. Fue muy duro, porque yo sentía que nadaba a contracorriente. Había personas que yo pensé que estaban de mi lado, y no fue así. Gracias a Dios, hoy en día, todo va muy bien. En la vida uno tiene muchas oportunidades, y uno ve si las agarra o las deja ir. Yo quería experimentar qué tal me iba en Colombia”, relata.

Excluida de competencias y apartada del equipo nacional, así quedó la barquisimetana, en vista de que se negó a cualquier petición de este entrenador. Sin dar mayores detalles, revela que recibió comentarios fuera de lugar. Esto lo considera como la etapa más desagradable de su carrera como esgrimista.

Había llegado un punto en el que si no aceptaba las cosas que él quería yo no podía viajar. Entonces eso no iba a pasar, porque yo siempre he pensado que uno tiene que hacer su deporte a plenitud, con mucha felicidad y tranquilidad. Siempre me sentí muy capaz de lograr mis metas. Uno tiene un límite, y ese límite se lo pone uno mismo. Las personas no pueden pasar por encima de ti ni de tu integridad”, reflexiona la joven.

En este sentido, le agradece a otros técnicos, como Carlos Sánchez, Carlos Rodríguez y Hermes Camacaro; y compañeros de selección —entre ellos José Félix Quintero y  Abraham Rodríguez— porque la apoyaron, sin que ella tuviera que darles algo a cambio. “Otro de los entrenadores que ha sido mi pilar en este camino, y que actualmente hace parte del equipo de Bogotá, es Eliezer Rincones”, añade.

Esgrimista venezolana en Colombia

Estar nacionalizada en Colombia, reconoce, es una ventaja muy grande, puesto que cuenta con su documentación en regla. Además, su abuela nació en Bogotá. “Eso me facilitó para competir en varios torneos, como el Gran Campeonato Nacional y, con el favor de Dios, en los Juegos Deportivos Nacionales (Armenia 2023)”, enfatiza.

Considera que, desde que vive en Colombia, no solo ha crecido como esgrimista, sino también como ser humano. “Estar lejos de mi familia me ha hecho madurar y aprender muchísimas cosas. Todo lo hago con el corazón y con el alma. Cuando me monto en la pedana lo hago con ganas de dar lo mejor. Así pierda, sé que tengo que levantar la cabeza,  corregir los errores y seguir trabajando”, comenta.

El lado más susceptible de Gutiérrez se manifiesta cuando le preguntan por Venezuela. Echa de menos entrenar en la Sala de Armas Jacinto Lara, lugar donde creció y empezó su historia con la esgrima. Pero lo que más extraña, afirma con voz afligida, es a su familia de Barquisimeto.

“Tengo dos hermanas allá, mi madre y mi abuela. Es un tema muy sensible para mí. Son las personas por las que doy lo mejor. Vengo de una familia grande: somos siete hermanos, actualmente seis, y una madre que siempre estuvo ahí para darnos el mejor ejemplo. Ella es médico, estudió y trabajó mucho por nosotros. Mi abuela, que es mi segunda madre, es la persona que me ha dado todos los valores que tengo, y por la que lucho cada día. Solo le pido a Dios que me dé mucha fuerza, porque sí quiero regresar; sentirme en casa, estar con mi familia”, contesta, luego de suspirar.

Independientemente de que ahora representa al combinado neogranadino, reitera que jamás olvida sus orígenes. En tanto, se mantiene al pendiente del cuerpo de entrenadores y de aquellos compañeros con los que compartió en Venezuela. “Pase lo que pase, los considero parte de mi equipo. Eso no va a cambiar”, dice con determinación.

Próximos objetivos de Mafer Gutiérrez

En estos momentos, la esgrimista venezolana no se siente al 100% de sus capacidades. Pasa por un proceso de recuperación y fortalecimiento en los miembros inferiores, dado que sus últimos resultados —según su criterio— no han sido los más favorables. “Bajo ninguna circunstancia he recibido un maltrato por parte de los colombianos. Ellos me han apoyado de muy buena manera”, complementa.

María Fernanda Gutiérrez

Su objetivo es triunfar en los próximos Juegos Nacionales de Colombia e inscribir su nombre en París 2024: “La meta es seguir mejorando cada día para empezar a meterme en los grandes torneos; viajar y competir por la selección de Colombia. He conocido a una nueva María Fernanda, capaz de lograr muchísimas cosas. Quiero ganar los Juegos Nacionales, y que mi equipo se meta en los próximos Juegos Olímpicos”.

El mensaje de María Fernanda Gutiérrez para aquellas personas que han sido víctimas de acoso y abuso es que no callen ni pasen por alto este tipo de situaciones, por más difícil o vergonzoso que resulte, “porque los límites los pone uno mismo y no está bien apoyar las injusticias, a cambio de un beneficio”.

“No podemos permitir que personas malignas acaben con nuestro deporte. Si callamos se lo estamos permitiendo. Mientras no hablemos puede que eso siga pasando. Tenemos que seguir luchando porque la esgrima y el deporte venezolano sigan creciendo. Todos tenemos derecho de hacer deporte a plenitud y sentirnos felices, de montarnos en la pedana y dar lo mejor de nosotros como esgrimistas. Yo seguiré dando lo mejor de mí por mi país y por Colombia”, sentencia.

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