Cuando el covid-19 fue declarado pandemia, los empleadores de todo el mundo debieron cambiar la forma en que operaban en la oficina. Desde nuevas prácticas de seguridad y limpieza diseñadas para proteger a los trabajadores y clientes, hasta la adopción de nueva tecnología para seguir operando. 

Ahora que las empresas empiezan a abrir sus sedes de nuevo, muchos directivos y trabajadores se preguntan si realmente es lo más conveniente a la luz de la incertidumbre que aún plantea la pandemia. Por un lado, 60% de los trabajos no pueden se ejecutados de forma remota. En economías menos desarrolladas, esta cifra es aún mayor. Por otro lado, personas mayores y aquellos con condiciones de salud que los hagan más susceptibles a las complicaciones propias del virus se preguntan si es seguro volver. 

Gran Bretaña, el país de Europa con más muertes a causa del virus de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), apenas ha logrado que un tercio de la fuerza laboral se reincorpore a la oficina. Los trabajadores del conocimiento o aquellos cuyo trabajo es primordialmente intelectual han preferido mantener el teletrabajo, a pesar que muchas empresas ya han abierto sus puertas. La postura del primer ministro apoya la libre decisión, afirmando que es necesario que las personas se sientan confiadas para volver al trabajo, no sin apuntar que la vuelta a las oficinas es necesaria para reactivar la maquinaria económica. 

Expertos advierten que un aspecto clave para proteger la salud y lograr voluntad hacia el regreso es la comunicación abierta y continua. Aún hay millones de empleos en riesgo y pareciera que estamos lejos de declarar ganada la batalla. 

Si bien quizás debamos esperar para tener una idea de todas las consecuencias relacionadas con la pandemia, ya hemos visto cómo en las empresas hubo la necesidad de hacer cambios radicales que muchos adoptarán en lugar de volver al orden anterior. Las lecciones aprendidas vinieron para quedarse.

Más demanda de trabajadores relacionados con los efectos de la pandemia

Ocupaciones relacionadas con salud, limpieza, ciberseguridad y análisis de datos están siendo más demandadas para mitigar el impacto de tener menos empleados en los sitios debido al distanciamiento social y al teletrabajo. 

Más inversión en tecnología

Automatización, sistemas de pago, entrenamiento web y experiencias virtuales son algunas de las tendencias que seguirán creciendo. Y una vez que las empresas comprueben el ahorro en costos, más empresas se sentirán cómodas con el uso de más tecnología.  

El teletrabajo ganó un nuevo espacio frente al uso de oficina

Quien trabaja desde casa ya no será un trabajador de segunda. Los trabajadores del conocimiento, quienes producen ideas e información mantendrán flexibilidad a través del trabajo remoto por dos razones: es una forma de retener y atraer a trabajadores calificados y a su vez las empresas pueden reducir el costo del espacio de oficina y equipo. Hay personas que incluso se sienten más productivas desde casa. 

La tecnología no es solo para los jóvenes

Hacer una teleconferencia, compartir documentos, mantener una computadora funcional, resolver problemas técnicos menores o adaptarse a nuevas herramientas es una necesidad. Afortunadamente el grueso de la fuerza laboral está en las generaciones X e Y, que adoptaron ya desde hace algún tiempo el uso de la tecnología y el Internet. Para quienes no se han adaptado o para los menos afines a la tecnología, la necesidad de aprender es inminente. 

El plan de contingencia probó ser necesario

No habrá empresa que no considere tener planes de contingencia para emergencias. Si bien la mayoría de los trabajadores de nuestra era no habían padecido una situación con condiciones similares, gerentes de países que han atravesado situaciones que rompan el orden establecido pueden aportar lecciones aprendidas. En Venezuela tenemos un terreno ganado en material de planes de contingencia y crisis e incluso los trabajadores han aprendido a autogestionarse y ser recursivos. Estar preparados será una política formal.

Retardo en las contrataciones

Se espera una recuperación económica lenta que no empezará todavía. La incertidumbre aún impera en el ambiente empresarial. Hasta que las empresas se recuperen, el trabajo por contrato probablemente será una práctica dominante, que se traducirá en menos trabajadores a tiempo completo. La contratación fija será mínima mientras muchas empresas luchan por mantenerse. 

La mentoría se hará más necesaria

Crecerá la demanda de trabajadores con experiencia para asesorar a los más jóvenes, que en su mayoría nunca se han enfrentado a un entorno empresarial difícil. Muchos profesionales mayores tienen ya experiencia para enfrentar el trabajo en medio de una crisis. Incluso en Latinoamérica el mercado laboral ya ha pasado por situaciones adversas. Por otro lado, la postergación en contrataciones de personal fijo y de alto nivel hará necesaria la contratación temporal o parcial de recurso humano con más experiencia. 

Múltiples fuentes de ingresos

Posiblemente veremos un aumento en la demanda de trabajo independiente y complementario, pues los trabajadores estarán más dispuestos a tener varios ingresos. Empleados y empleadores serán más conservadores durante un buen tiempo. 

Si bien muchas de estas tendencias se han visto claramente con la crisis provocada por la pandemia, muchas de ellas ya venían instaurándose en la cultura y la crisis solo llegó para acelerarlas. El presidente de Microsoft señalaba que “hemos visto dos años de transformación digital en dos meses”. 

Sin duda habrá más desafíos en la gestión de la fuerza laboral. Las empresas decidirán qué empleados y roles se adaptan mejor al trabajo remoto y repensarán el esquema. Y a su vez, los trabajadores deberán reacomodarse a la nueva realidad y saber aprovechar las oportunidades que la nueva normalidad ofrece. 

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