• El acceso a un sistema de educación y salud, libre de discriminación, es parte de lo que les deben a estos pueblos originarios

Texto: Isabella Reimí/Cotejo.info

Quienes tienen el control del poder en Venezuela se han esforzado en las últimas dos décadas en borrar los nombres de la historia hispana y posicionar figuras de culturas indígenas en el país. Mientras tanto, mantienen la deuda con los pueblos originarios de proporcionar acceso a un sistema de educación y salud que no los discrimine; además de respetar sus tradiciones políticas ancestrales.

El 12 de octubre, día de la conmemoración del “Descubrimiento de América” o “Encuentro de dos mundos”, Nicolás Maduro anunció su decisión de “descolonizar” el país. Removiendo los nombres de todos los espacios públicos relacionados con los conquistadores, a quienes se refirió como “genocidas” de los pueblos indígenas. 

De esta forma, la “reivindicación histórica” –como la llamó- inició cambiando el nombre de la autopista Francisco de Fajardo de Caracas por “Gran Cacique Guaicaipuro, Jefe de Jefes”. Un trámite que inició un año antes por Érika Farías, a propósito de la conmemoración de la misma fecha patria.

Maduro también reinauguró este 2020 el “Paseo de la Resistencia Indígena”, antes llamado Paseo Colón. Solicitó a sus ministros designados que instalaran figuras de los personajes aborígenes Guaicaipuro, Tiuna, Terepaima, Chacao y Caricuao “para que algo cambie”. Un mes después, no se ha avanzado en esta instrucción. 

Tampoco es la primera vez que el oficialismo toma decisiones similares. El difunto expresidente Hugo Chávez, en sus periodos presidenciales, cambió los nombres hispanos de algunos parques nacionales. En 2004, el Parque Fernando Peñalver, en Carabobo, pasó a llamarse «Negra Hipólita”. En 2009, nombró al Salto Ángel “Churún Merú” (cuando el nombre que le asigna el pueblo pemón es en realidad Kerepakupai Merú); y en 2010 el cerro Ávila, “Waraira Repano”, en la lengua de la etnia caribe.

Con el régimen de Maduro, la Alcaldía de Libertador retiró la estatua en honor a Santiago de León de Caracas en 2019; en su lugar colocó la figura de la luchadora indígena Apacuana. En junio de ese mismo año, el gobernador Jorge Luis García Carneiro renombró el estado Vargas como “La Guaira”; un plan que tenía desde 2008 cuando expresó que el médico José María Vargas representaba a la “oligarquía” y “no merecía ser honrado”.

Pero cambiar los símbolos, a pesar de ser una iniciativa política, no es un indicador legítimo de avance social. El régimen no ha cumplido con los compromisos adquiridos en la agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU); incluyendo aquellos que están dirigidos a beneficiar a los pueblos originarios.

De 169 metas dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 73 están relacionadas en forma significativa con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Sobre todo: hambre cero (ODS 2), educación de calidad (ODS 4), reducción de las desigualdades (ODS 10) y paz y justicia para todos (ODS 16).

Para la revisión de estos indicadores, el equipo de Cotejo.info en alianza con El Diario consultó a tres actores de la sociedad civil. Ellos trabajan con comunidades indígenas en los estados Zulia, Bolívar y Amazonas, quienes dieron a conocer las precarias condiciones en las que viven.

Participación política

Una de las metas de la ONU es promover la “libre determinación” para “garantizar la adopción en todos los niveles de decisión inclusivas, participativas y representativas”. Esto incluye la participación política de acuerdo a sus prácticas ancestrales.

El Estado ha usado este último término en varias oportunidades, incluso en los anuncios de tomas de decisiones con respecto al proceso de votación. El 28 de julio de 2020, el Consejo Nacional Electoral (CNE) cambió los parámetros de participación de la elección. Anunciaron un sistema en el que votarían levantando la mano para elegir un delegado que los representara en las venideras elecciones parlamentarias. Así, violaron 10 artículos de la Ley Orgánica de Procedimientos Electorales que daban igualdad a los aborígenes con respecto al resto de los ciudadanos.

Días después de anunciar la medida, el CNE devolvió el voto secreto, pero todavía de forma indirecta. De todos modos, la votación parlamentaria no se corresponde con las tradiciones ancestrales de la mayoría de estos pueblos indígenas.

Copiando a la política actual, ahora nosotros elegimos a jefes capitanes en asambleas comunitarias. Eso no es ancestral”, dijo en la entrevista Geraldo Liye, director de la Escuela Jelau Mansawi, de tradición jodï, en el sur de Bolívar.

“Antiguamente la autoridad era el chamán, que lo llamábamos jkaoja. Ese era el que cuidaba, curaba y protegía de cualquier maldad terrenal y no terrenal”, comentó Liye. Este líder se postulaba de forma voluntaria y tenía que prepararse mediante otros procesos. 

También lo comentó Migdalis Santiago, coordinadora de la asociación Ojenke que presta atención a la etnia yukpa en la Sierra de Perijá, estado Zulia. Para este pueblo, antes había un solo chamán y no existía la figura de las comunas. Actualmente, los pueblos “se han dividido por razones políticas” y existen varios representantes de la Sierra.

Esto, en su opinión, ha sido consecuencia de la influencia del chavismo. “Ya no tienen sus prácticas ancestrales muy vivas porque el mismo gobierno se encargó de abolirlas”. Así lo dijo Santiago, quien es oriunda de Mérida y ha trabajado con los yukpas durante cinco años.  

Foto cortesía

Argumenta que esta comunidad busca aumentar sus oportunidades para conseguir beneficios del Estado. Como lo es la dotación de insumos, incluyendo la “caja CLAP”, lo cual solo es posible en alianza con los actores gubernamentales.

Además, explicó que a pesar de que el Estado utiliza nombres heredados de pueblos originarios, el Servicio de Orientación al Indígena no ha permanecido presente en los hospitales durante la pandemia por falta de elementos de bioseguridad. Esto complejiza la atención a algunas personas indígenas que no hablan castellano.

Educación limitad para los indígenas

Uno de los objetivos del Fondo para la Infancia (Unicef) es lograr educación intercultural bilingüe en los pueblos originarios. Tanto idiomas étnicos como el predominante del país. Esta materia se ha avanzado en las escuelas subvencionadas de la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec), mas no en las estatales.

Pero el acceso a la educación está limitado tanto por barreras comunicacionales como por la territorialidad. Belkis Gutiérrez, coordinadora de la AVEC en Amazonas, explicó que los docentes en el municipio Autana deben trasladarse por vía fluvial; lo cual “es muy costoso y se cobra en pesos colombianos”. 

“Hemos intentado articular el transporte por la vía fluvial con el vicariato. Pedí apoyo a las Fuerzas Armadas por la vía aérea, pero no lo logré” dijo. Agregó que “se tiene que tener una estrecha relación con el gobierno de turno para tener ese empalme”. 

Sobre el anuncio de Maduro en octubre, concluyó que “el verdadero cambio en cuanto a justicia social se logra mediante acciones; no con el cambio de nombramiento de lugares, sino con equidad en el trato humanitario”.

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