• A pesar de que el Observatorio Venezolano de Finanzas estimó una variación porcentual de 17,7 % para el sector salud en febrero, un alza de 91,7 % en suplementos como hierro fue determinante para que el kit de vitaminas se incrementara en casi un tercio

Hyleems López es una joven que vive en la comunidad La Florida de la parroquia Miguel Peña, perteneciente a la ciudad de Valencia, estado Carabobo. 

Actualmente lleva un embarazo catalogado por los doctores como de alto riesgo. Por esta razón debe guardar reposo absoluto y someterse a una dieta estricta que incluye ensaladas, pollo, pescado y otras comidas saludables, alimentos difíciles de costear si no se dispone de un buen ingreso económico. No puede comer ningún tipo de carne, quesos, arepa o arroz.

Ya en noviembre de 2020, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió sobre la precariedad de las mujeres embarazadas y lactantes dentro de Venezuela, al constatar que un tercio de las atendidas por este organismo multilateral presentó desnutrición.

Para complementar sus cuidados, López debe ingerir -además de calcio- no una, sino tres veces al día Ferganic Folic, una pastilla que combina hierro y ácido fólico. Realiza sus controles prenatales en una clínica privada porque, de acuerdo con el testimonio de la paciente, la maternidad pública más cercana a donde habita se encuentra colapsada y no es fácil ingresar.

«(En el centro de salud público cercano a su casa) siempre llega una paciente con más prioridad o que conocen a alguien adentro. Pasan primero a las que llegan con palanca que a las que están pariendo. Además, como hay tanta gente, atienden pocos casos de alto riesgo», aseveró.

Gastos onerosos

Tales condiciones representan para ella y su pareja gastos mayores al de una embarazada promedio, que por sí solos no están en capacidad de pagar. Afortunadamente cuenta con el apoyo de sus familiares, principalmente una tía de su esposo que reside en Suiza y su mamá. Sin embargo, es consciente de que no todas corren con la misma suerte.

Esto lo certifica Isamar Rojas, una carabobeña que dio a luz recientemente. “Los gastos son súper elevados. No es un secreto para nadie que aquí todo lo cobran en dólares y se gana en bolívares”. 

La situación de Hyleems López es la misma de muchas venezolanas en estado de gravidez. Deben sobreponerse a los altos costos de quedar embarazada en un país que cumple en marzo de 2021 42 meses consecutivos en hiperinflación, sin dejar de mencionar la grave crisis hospitalaria que atraviesa y que se ve agravada por la pandemia de la COVID-19.

Embarazadas en Venezuela
Foto: AP

Nada más en ácido fólico y hierro, López gasta a partir de 23,7 dólares al mes, de acuerdo con la base de datos que lleva El Diario sobre costos de suplementos vitamínicos para mujeres en estado. Si a eso se suma el calcio, los alimentos necesarios para su dieta, los controles prenatales y los gastos clínicos, el panorama luce aterrador, si no se tiene una buena entrada de dinero o algún tipo de apoyo económico sólido.

En la tercera semana de marzo, adquirir cajas de 30 pastillas de ácido fólico, 30 pastillas de hierro y 30 grageas de calcio costaba aproximadamente 45.600.000 bolívares. Un aumento de 31,8 % en relación con el mes anterior, según la data de El Diario. En dólares –calculados con la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV)- el incremento fue de 27,1 %, al pasar de $19,69 a $25,03.

Para el sector salud, el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) reportó en febrero un incremento de 17,7 % con respecto a enero.

Costos por separado

De los tres suplementos que El Diario toma en cuenta para su estudio, el hierro de 40 miligramos (mg) sufrió el alza más fuerte. Su precio fue 18,4 millones de bolívares, una variación porcentual de 91,7 % en comparación con la tercera semana de febrero. En divisas su costo aproximado fue de $10,1. Aumentó 84,9 %.

El ácido fólico de 20 mg aumentó 59,5 % entre el segundo y el tercer mes de 2021. Pasó de costar 3,7 millones a 5,9 millones de bolívares -$2,11 a $3,24 según tasa oficial (+53,8 %)-.

La excepción la representa el Calcibón natal de 200 mg, cuyo empaque de 30 pastillas se ha mantenido en poco más de 20 millones de bolívares en las farmacias consultadas para este trabajo.

Es difícil afrontar la llegada de un bebé si se depende exclusivamente de un salario mínimo que no supera el valor de un dólar o de alguno de los bonos que ocasionalmente da la administración de Nicolás Maduro. 

La dramática realidad de las embarazadas dentro del territorio nacional es una arista más de la enorme crisis humanitaria que padecen los venezolanos y que ha resultado en una migración forzada de 5,5 millones de personas según la plataforma Respuesta a los Venezolanos.

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