Importancia ecológica, biodiversa, integración sociocultural y la necesidad de su protección ante las graves presiones y amenazas que soporta.

Características sociales y culturales

La Amazonía venezolana, como el resto de la región Amazónica suramericana, continúa siendo un misterio en cuanto a la magnitud de su diversidad biológica e importancia de sus recursos, así como también sobre los pueblos indígenas que la habitan desde tiempos inmemoriales, incluso, siglos antes de haberse conformado los Estados modernos y las fronteras políticas que constituyen una barrera para ellos.

15 comunidades indígenas están afectadas por las lluvias en el estado Amazonas

El estado Amazonas venezolano tiene una extensión de 183.500 Km², que lo constituye en el segundo más grande del país con el 19,3 % de la superficie nacional. Su población es de 153.000 habitantes y con la densidad es la más baja del país (0,8 hab / Km²), donde aproximadamente el 60 % es indígena.

Esta entidad federal está conformada por siete municipios y Atures es el municipio capital, donde se concentra el 60 %–65 % de la población, pero que a su vez representa en extensión territorial el 6 % del estado.  Significa que más del 90 % de extensión territorial del estado Amazonas se encuentra en el resto de los seis municipios, donde cerca del 100 % es habitado por indígenas.

El estado Amazonas representa la región con mayor diversidad étnica de Venezuela y parte del continente, con 19 pueblos indígenas oficialmente reconocidos. Se trata de un verdadero crisol cultural donde conviven en sana paz diferentes culturas: idiomas, formas de organización político-social, hábitat, cosmovisión, entre otros. Estas características convierten por antonomasia al estado Amazonas en multiétnico y pluricultural, reconocimiento que hace el espíritu y texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y desarrollado en la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas. 

Diversidad biológica

En cuanto a la diversidad biológica y la utilidad que brinda la Amazonía-Orinoquía a la ciencia y a la humanidad, es infinita. Esta región está conformada por los bosques húmedos tropicales más grandes del mundo, encargados de absorber el dióxido de carbono, cuyo elemento es el mayor responsable del calentamiento global. Significa que la Amazonía venezolana, conjuntamente con el resto de los países amazónicos, tienen un rol fundamental para mitigar este fenómeno. Igualmente, este bioma tropical es el generador del ciclo lluvioso durante todo el año, lo que ayuda a la termorregulación del planeta.

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Parte de esta diversidad biológica y su importancia, se puede describir en aproximadamente 40.000 especies de plantas, 2.500 especies de peces, la mayor red fluvial del país y de la región hemisférica, la mayor concentración de agua dulce del planeta, entre otros. En el sureste del estado Amazonas nace el río Orinoco, el mas importante de Venezuela y tercero con mayor caudal del mundo (33.000 m³/s), que no solo debe entenderse desde el punto de vista ecológico, sino también social y cultural por ser un elemento de integración y hábitat de aproximadamente 1.700 comunidades indígenas que moran en su cuenca desde su naciente en la Sierra Parima de los yanomami, hasta el Delta Amacuro de los warao.

Importancia socioambiental del río Orinoco

El río Orinoco a lo largo de su cuenca, cuya extensión es de 989.000 Km², recorre por diferentes ecosistemas y paisajes amazónicos, guayaneses y llaneros, llenos de vida, donde diferentes ecosistemas han evolucionado y están en constante intercambio de materia y energía. Se trata de la región más antigua del planeta Tierra y también elemento fundamental para su equilibrio. 

Su recorrido divide a Venezuela en dos, al norte con los centros urbanos más densamente poblados, el mayor número de industrias, la mayor transformación del uso del suelo y los centros de poder; al sur la mayor riqueza natural, mineral y diversidad cultural, así como grandes extensiones de territorio con poca o ninguna intervención a lo largo de los años de instaurada la República.

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La mayor extensión de los 2.140 kilómetros del río Orinoco discurre por el estado Amazonas, así como también la mayor cantidad de sus afluentes, siendo los más importantes los ríos Ventuari, Mavaca, Ocamo, Padamo, Cunucunuma, Guaviare, Atabapo, Cataniapo, Autana, entre otros. El río Orinoco, además, constituye fuente de alimento y subsistencia para los pueblos indígenas que habitan en vastas zonas de lo que hoy llamamos Brasil, Colombia y Venezuela, pero que antes de las fronteras políticas, era un solo territorio -aún sigue siéndolo para ellos-.

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Los pueblos de la orinoquía están indisolublemente vinculados a las distintas actividades y opciones que esta cuenca les ofrece: pesca de subsistencia, pesca de intercambio económico (a baja escala), integración económica y cultural con Colombia, turismo, investigación biológica, vías de comunicación, entre otras.

Reserva de biósfera Alto Orinoco–Casiquiare

La Reserva de Biosfera Alto Orinoco–Casiquiare (Decreto Nº 1.635 – 05 junio 1991) comprende una vasta extensión de 8.477.466 de hectáreas, equivalente al 45 % de la superficie del estado Amazonas, cuyo objetivo normativo es preservar su biodiversidad, así como conservar y proteger su diversidad etnicocultural. Uno de los objetivos fundamentales de esta figura ambiental es brindar un régimen especial de uso y protección a los ríos Orinoco y Río Negro, para controlar actividades susceptibles de generar impacto a estos frágiles ecosistemas y a los pueblos indígenas que lo habitan. 

La Reserva de Biósfera Alto–Orinoco Casiquiare comprende los Parques Nacionales Duida Marahuaca, Serranía La Neblina y Parima Tapirapecó, así como los Monumentos Naturales, Tapirapecó, Cerro Tamacuari, Sierra Unturán, Cerros Vinilla y Aratitiyope.

Presiones sociales y ambientales en la región amazónica

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A pesar de estas características de especial importancia, hoy el estado Amazonas y sus elementos biodiversos y culturales, soportan graves presiones socioambientales, principalmente por la presencia indiscriminada de grupos irregulares con intereses económicos y políticos vinculados al extractivismo de minerales y sus actividades ilegales conexas, lo que genera la invasión de territorios – hábitat indígenas y violaciones a sus derechos fundamentales y específicos, así como la creciente degradación ambiental de esta región.

La actividad extractivista actualmente es responsable del mayor desastre ecológico experimentado en esta región en todos los tiempos. Se trata de una actividad que en la última década ha aumentado en 5.000 % (caso PN Yapacana), según la organización Sos Orinoco en su informe sobre la Reserva de Biosfera Alto Orinoco – Casiquiare en 2019. 

Estas actividades contaminan y degradan las selvas tropicales Amazónicas y el río Orinoco, inclusive, en la zona de su naciente en el cerro “Carlos Delgado Chalbaud”, a pocos kilómetros de Brasil y originada por garimpeiros, quienes mantienen una estructura logística extraordinaria destinada a la explotación minera en las cabeceras del río más importante del país y parte del mundo. Para eso emplean una serie de químicos, en especial mercurio y cianuro, metales pesados que son altamente nocivos para estos frágiles ecosistemas, así como también para los pueblos indígenas de la zona. Esta actividad a su ve origina una serie de enfermedades, incluyendo focos de malaria en los campamentos mineros y diseminados por la región, tomando en cuenta que la remoción de la capa vegetal, erosión, sedimentación, lagunas y otras alteraciones al medio ambiente, origina las condiciones ideales para la cría y proliferación del vector que transmite esta enfermedad infecciosa, como lo ha explicado reiteradamente la doctora María Eugenia Grillet, entomóloga de la Universidad Central de Venezuela y experta en la investigación de malaria en Venezuela.

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A esta crítica situación sanitaria generada por diversas causas relacionadas a la invasión de territorios indígenas con fines extractivistas en la región Amazónica, se le suma la precaria o inexistente atención sanitaria por parte del Estado, lo cual determina los índices más elevados de morbilidad y mortalidad en Venezuela.

La Amazonía venezolana debe ser analizada conforme a sus propias dinámicas sociales y ecológicas; sus planes de protección y desarrollo debe pasar por entender las complejidades ecológicas y culturales, y así empezar a minimizar las presiones y amplias brechas sociales existentes en la región, principalmente originadas por el poco interés de los actores políticos y la sociedad en general, al subestimar o desconocer la gran utilidad que tiene esta mega región para el presente y futuro del planeta y la humanidad.

La sociedad venezolana, especialmente quienes habitamos la región sur, debemos reivindicarnos y asumirnos como un país Amazónico y basar nuestro desarrollo en valores y dinámicas propias, que nuestras relaciones políticas, educativas, sociales, culturales y económicas, se sustenten nuestras propias realidades epistemológicas. 

Luis Betancourt Montenegro

Investigador de derechos indígenas.

Director general del Grupo de Investigaciones sobre la Amazonía – GRIAM

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