• Expertos proyectan que el próximo año la velocidad de la hiperinflación podría desacelerarse y la tasa de cambio respecto al dólar podría llegar a ser superior a Bs. 1.300.000

El panorama económico en Venezuela para el año 2020 luce poco alentador. La hiperinflación y la devaluación de la moneda, algunos de los problemas que afectaron a los venezolanos durante el presente año continuarán incidiendo de manera negativa.

Según proyecciones realizadas por el economista y director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, durante el año que viene la hiperinflación podría estar cercana a 3.000% cifra significativamente inferior a la registrada en 2019 ─cuyo valor fue cercano a 18.600%─. Sin embargo, ocasiona que Venezuela siga manteniendo el título del país con la inflación más alta del planeta.

“Estamos en una etapa diferente de la hiperinflación, aunque no hemos logrado salir de ella aun”, señala.

Aunado a la hiperinflación se encuentra la acelerada devaluación del precio del bolívar respecto al dólar, la cual tampoco tiene visos de disminuir durante 2020.

Estimaciones de Ecoanalítica prevén que al cierre del próximo año el precio del dólar se sitúe en Bs. 1.300.000. Estas problemáticas han intentado ser controladas por el Ejecutivo mediante la restricción del gasto público para evitar la circulación de bolívares que presionen el alza de los precios de los productos al tiempo que restringen la capacidad crediticia de la banca para frenar la acelerada devaluación del bolívar. 

De acuerdo con el economista Aarón Olmos nada parece indicar que durante el próximo año la respuesta del gobierno sea distinta aun cuando esta, a su juicio, incide de manera perniciosa en la banca nacional, pues cercena su capacidad de cumplir su rol de intermediador.

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Pareciera que para el Estado estas son las únicas políticas que les han funcionado para presionar a la baja el tema de los aumentos de precio, restringir el gasto público y el crédito bancario mediante el encaje legal”, señala Olmos en exclusiva para El Diario.

De continuar en 2020 ese tipo de políticas la banca continuará reduciéndose, tal y como lo hizo este año, lo que se traducirá en una menor cantidad de agencias bancarias y cajeros automáticos, además del despido de empleados.

La visión de Olmos es compartida por el economista y profesor universitario Alberto Hurtado, pues afirma que de continuar la injerencia gubernamental en el accionar de la banca, Venezuela podría estar el próximo año a las puertas de una crisis del sector. 

Otro aspecto que marcará la economía durante el próximo año será la continuación de la recesión económica con la caída del Producto Interno Bruto (PIB) por séptimo año consecutivo, pues se espera que en 2020 la contracción sea cercana a 11% en contraposición con el 39% registrado durante este 2019.

Economía dolarizada

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Foto: Referencial

Los expertos coinciden en afirmar que se producirá una profundización de la dolarización transaccional registrada durante 2019. Proyectan que aproximadamente un 60% del total de transacciones comerciales que se realicen durante 2020 sean pagadas mediante divisas, en dólares la mayoría de ellas.

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La flexibilización del mercado cambiario va a continuar porque las divisas han actuado como el ancla que el ciudadano ha requerido para realizar sus transacciones. Primero actuó como referente de precios y ahora actúa como medio de pago”, explica la economista Sary Levy.

La experta indica que al igual que ocurrió en 2019, durante el próximo año la dolarización no será homogénea ni beneficiará a toda la población por igual, pues un gran segmento de ella solo recibirá ingresos en bolívares. Sitiuación que podría acrecentar la brecha entre clases sociales.

Olmos cree que si bien el uso del dólar será masivo durante 2020, no será la única divisa utilizada para realizar transacciones, pues en algunos estados del país, especialmente los fronterizos, se profundizará el uso del peso colombiano, los reales brasileños, e incluso el uso del oro como medio de pago. Añade que es muy factible que el uso de criptomonedas también registre un incremento.

“En el año 2020 vamos a ver un mayor uso y penetración no solamente del dólar sino también de cualquier moneda distinta al bolívar y que mantenga su capacidad de compra”, señala Olmos.

El uso de divisas, según afirma Oliveros, es la muestra más fehaciente del nivel de sustitución al que se ha visto sometido el bolívar.

Un aspecto a resaltar según afirma es que si bien no todas las divisas que están circulando en la economía, y que continuarán haciéndolo durante el 2020, tienen un origen ilícito, un porcentaje de ellas si lo tiene.

Producción petrolera en crisis

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Foto:Referencial

Las consecuencias de las sanciones impuestas a la industria petrolera venezolana por parte del gobierno  de Estados Unidos serán uno de los elementos que incidirán de manera directa en la caída de la producción de crudo durante el próximo año. 

Esta caída de la producción se verá reflejada en la disminución de los ingresos provenientes de la actividad petrolera, disminuyendo así la capacidad de generación de recursos por parte del Ejecutivo.

“La producción de petróleo sigue cayendo y la exportación también. Prácticamente nuestro universo de compradores se ha reducido a tan solo cuatro: China, India, Rusia y Turquía”, apunta Oliveros.

Agrega que ante este panorama es probable que continúen los envíos de crudo a Cuba, pues la isla está sirviendo como intermediario en la venta de petróleo a otras naciones, evitando así las sanciones norteamericanas.

Hurtado cree que el colapso de la industria obligará en 2020 al Ejecutivo a buscar la ayuda del  sector privado como única solución para detener la caída de la producción. Ante ese escenario los posibles inversores podrían exigir altos márgenes de ganancia, debido a que se expondrían a un alto riesgo de ser sancionados por EE UU, complementa Levy.

“La recuperación de la industria requiere una inversión importante la cual el Estado no está en capacidad de asumir, por eso existe la posibilidad de que empresas privadas participen junto a Pdvsa en la reactivación de campos petroleros para recuperar la producción de crudo, sin embargo en una acción de este tipo es donde incidirían las sanciones de EE UU a las que se expondrían esos inversionistas, por lo que seguramente ellos exigirán una alta rentabilidad en caso de arriesgar su capital”, explica.

Producción Nacional

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Foto: Referencial

Durante este año un fenómeno se hizo presente en la economía venezolana, la proliferación de locales denominados bodegones en los cuales casi la totalidad de los productos era de origen extranjero. El motivo de este auge fue la exoneración de impuestos aduanales decretada por el Ejecutivo a mediados de año.

Condiciones para el próximo año Los productores nacionales deberán competir en 2020, al igual que lo hicieron en 2019, en condiciones de desventaja respecto a los productos importados, pues en algunos casos la ganancia que pueden llegar a obtener es hasta cuatro veces menor que al importar un producto de similares características.

“Lastimosamente vemos cada vez más bodegones y empresas a las que les resulta mucho más barato traer productos de fuera de Venezuela que elaborarlos acá o vender los que se hacen aquí. Si lo ves desde ese punto de vista y de la lógica  de quien está buscando la subsistencia de su negocio y generar una ganancia, los dueños de las empresas tratarán de continuar importando más que producir en Venezuela”, dice Olmos.

Este auge de las importaciones, incidirá de manera directa en un aumento de la oferta de que beneficiará en el corto plazo a los consumidores, pues no solo podrán adquirir los productos que deseen sino que también tendrán variedad de marcas para elegir, en detrimento de la industria nacional.

Hurtado cree que de continuar el ritmo de las importaciones en 2020 existe la posibilidad de que la “burbuja” de aparente recuperación económica que se ha percibido estalle, empeorando aún más la crisis que vive el país.

Estimaciones de Consecomercio

5.500.000.000

de dólares es lo que se espera en importaciones para 2020

De acuerdo con la visión de Levy todos estos elementos constituyen un escenario significativamente adverso para la empresa privada y la industria nacional que deberá impulsar su productividad y eficiencia para poder continuar operando.

Según los expertos para poder hacer frente a la crisis el próximo año los venezolanos deberán ser capaces de ser flexibles a las condiciones económicas y estar atentos a cualquier oportunidad de negocio que se pueda presentar. Además deberán utilizar cualquier excedente de bolívares que puedan llegar a tener para comprar divisas y así poder preservar la capacidad de compra de su dinero. 

Añaden que, en lo posible, los ciudadanos deben realizar una planificación financiera que les permita ser capaces de conocer detalladamente cuáles son sus ingresos y sus egresos, para intentar disminuir sus gastos.

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