• Los presidentes de Fedecámaras y de Consecomercio, así como con el vicepresidente de Conindustria, explicaron para El Diario que en un panorama de depresión económica y de falta de incentivos financieros del Estado, algunos empresarios podrían quebrar si no abren los próximos 30 días

Asfixiados. Así se encuentran los empresarios venezolanos luego de que el régimen de Nicolás Maduro sostuviera que “no es tiempo de aflojar sino de apretar”, en referencia al endurecimiento de la cuarentena social, que contempla la extensión del estado de alarma por 30 días más. Sin incentivos económicos ni inyección de dinero por parte del gobierno durante este tiempo, la medida podría ocasionar el cierre definitivo de comercios, según estiman los principales representantes del sector empresarial, comercial e industrial del país.

En conversación con El Diario, Ricardo Cusanno, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción en Venezuela (Fedecámaras); Felipe Capozzolo, presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio); y Francisco Acevedo, vicepresidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), explicaron las claves para entender la repercusión que tiene el estado de alarma en los principales sectores económicos del país.

Contexto desfavorable

A diferencia de otros países en los que el Covid-19 fue el causante de una crisis económica, en Venezuela, la pandemia solo llegó para acentuar el crítico panorama financiero. Por lo tanto, los representantes de las organizaciones sin fines de lucro explican que para entender la incidencia del confinamiento en la situación de las empresas y compañías del sector, es necesario también comprender su vulnerabilidad antes de la pandemia.

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras, aseguró que la contracción económica del país tuvo una de sus puntos más críticos en el último año. Así, explicó que para el cierre del 31 de diciembre de 2019 la economía venezolana era un tercio del tamaño de la economía del 31 de diciembre de 2013. Si se retrocede a 1998, la situación de las empresas es todavía más crítica: para ese año en Venezuela había 620.000 empresas, mientras que para finales de 2018 había apenas 250.000 empresas que trabajaban, en promedio, a un 30% de sus capacidades.

Foto: AFP

Además, el presidente de Consecomerico, Felipe Capozzolo, explicó que previo a la crisis de Covid-19, Venezuela atravesaba su séptimo año consecutivo de recesión, tenía más de dos años de hiperinflación, y que en los últimos cinco años había perdido dos tercios de su tejido económico total. En cuanto al comercio, aseveró que en los últimos cuatros años se había perdido una capacidad de aporte del producto interno bruto (PIB) de 75%, de los cuales entre 30 y 40 puntos se perdieron solamente en el año 2019.

Realmente era un cuadro complicado. Ya había problemas con las condiciones marco, que son los servicios públicos. Por supuesto, el suministro de gasolina ya atravesaba problemas; no tan severos como los de ahora, pero había problemas y fallas. Y una de las condiciones macro más importantes, que es la política monetaria, es bien sabido que todo ese periodo de hiperinflación ocurría porque se hacía emisiones de dinero sin ningún tipo de respaldo. Ese era el cuadro con el que terminamos el año 2019”, agregó Capozzolo.

Además de afectar a las pequeñas y medianas empresas (pymes), el contexto económico negativo también afectó al motor industrial venezolano. De acuerdo con Francisco Acevedo, vicepresidente de Conindustria, antes del primer decreto de cuarentena por el Covid-19 en el país, el sector industrial se encontraba trabajando a niveles del 21% en promedio, con una capacidad instalada subutilizada, y una base de 2.200 empresas. En el año 1998 existían 13.000 establecimientos industriales.

Fuente: Conindustria

Sin embargo, los representantes de las organizaciones coinciden en que desde finales de 2019 y principios de 2020, algunas condiciones estaban mejorando. El presidente de Fedecámaras enumera dos hechos que incidieron en esta leve mejora y que a grandes rasgos coincide con las opiniones de Capozzolo y Acevedo:

“El primero fue el apagón nacional, porque hizo que se hiciera mucho más evidente y necesario el uso de divisas. Desde las mismas políticas públicas se promovía a través de la banca la venta de euros en efectivo, y eso hizo que medianamente que en ese tamaño pequeño de la economía, hubiera algo de movilidad. El segundo evento fue cuando se equiparó el dólar oficial —que tenía tantos años rezagado— al dólar paralelo, que además tenía muchos años criminalizado y estigmatizado. Esas remesas salieron a buscar algo de bienes y servicios, y algunos empresarios, que tenían capacidad de ahorro y voluntad de riesgo, o que tenían formas colaterales de acceder créditos en el extranjero, movilizaron líneas de producción, y eso medianamente nos había dado algún tipo de oxígeno”, dijo.

Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras |Foto: Cortesía

En estado de gravedad

La crisis del Covid-19 llegó, pues, en uno de los momentos más delicados de la historia económica venezolana. Pero ahora, dos meses después del primer decreto de confinamiento obligatorio, las consecuencias se agravaron considerablemente.

Acevedo explicó que la situación de las industrias es “sumamente delicada”. Para analizar la incidencia, lo divide el sector en dos subgrupos. El primero, el de alimentos y bienes de primera necesidad para la salud, opera en un promedio de 70% de su capacidad o de lo que venía trabajando antes de la pandemia. Esto obedece en parte, según Acevedo, a que en el sector de medicinas hay una caída de la demanda de 40%. Mientras que el segundo grupo, el de bienes no prioritarios, se encuentra totalmente paralizado.

En consecuencia, el vicepresidente de Conindustria estima que del 21% antes de la pandemia, las industrias pasaron a operar en un 15% de su capacidad. En los comercios, las cifras de parálisis laboral son todavía más alarmantes. De acuerdo con el presidente de Consecomercio, desde el decreto de cuarentena quedó desincorporado prácticamente el 90% de los comercios del país. La medida oficial estableció que solamente están autorizados para trabajar los rubros de alimentos, telecomunicaciones, transporte, la red médica y de apoyo.

“Esto presuponía desde un principio que los comercios íbamos a tener problemas de flujo de caja en algún momento, de disponibilidad para afrontar los gastos, inclusive la nómina de los trabajadores. Se sabía que si esto se iba a extender en el tiempo de manera muy prolongada, ponía en riesgo la supervivencia de los negocios. Al final, estamos hablando de supervivencia de puestos de trabajo. La afectación total se podrá verificar solamente al final de la cuarentena. Habrá que hacer un censo, un conteo. Seguramente las santamarías estarán muy duras para abrirse, y todas aquellas que ya tenían previo a esta situación un pie aquí y un pie afuera, los costos de cierre serán lo suficientemente bajos como para tomar la decisión de no abrir nuevamente”, dijo Capozzolo.

Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio |Foto: Cortesía

Por su parte, Cusanno aseguró que en la cadena de valor de la actividad productiva, las pymes y los emprendedores son los que más sufren, porque su capacidad de aguante es menor. A su vez, puntualizó que una de las consecuencias más grandes del confinamiento es la imposibilidad de trabajo de los vendedores informales, los cuales representan un soporte de 60% de la economía nacional.

No obstante, hasta la fecha, ninguno de los sectores reportan quiebres de empresa o despido de empleados en el ámbito formal. “Todavía no tenemos reportes de empresas cerradas, pero sí información de que muchas de ellas empiezan a tener problemas para mantener los pagos de las nóminas de sus trabajadores a partir del mes de junio, si no se reactiva la actividad comercial en el corto plazo”, comentó Acevedo.

Tasa de empleos

13.000.000

Son privados

3.000.000

Son públicos

1.000.000

Formales e informales genera la industria

El presidente de Fedecámaras indicó que la tasa de empleo formal e informal en Venezuela, de acuerdo con estudios de academias para finales de los años 2017 y 2018, contempla 13.000.000 de personas, 10 de los cuales estaban activas en el sector privado, y el resto en el sector público. De esta tasa de empleo total, complementa Capozzolo, el 50% lo general el comercio formal. Mientras que Acevedo explicó que 1.000.000 lo genera la industria (200.000 empleos directos y 800.000 empleos indirectos).

Resistencia al límite

La decisión del régimen de Nicolás Maduro de extender el Estado de alarma generó entre incredulidad y normalidad entre los sectores empresariales e industriales. Aunque muchos consideraban previsible la extensión de la cuarentena, el hecho de que se produjera sin medidas adicionales en materia económica para ayudar a los empresarios, o sin una flexibilización para determinados rubros, pone en riesgo los empleos. Algunos de ellos, estiman los representantes de los organismos, no podrán soportar los 30 días en las condiciones actuales.

“Obviamente que no lo pueden resistir. Desde la institucionalidad gremial podemos entender la preocupación por contener la curva de contagios del Covid-19, pero los países que han extendido por mucho tiempo la cuarentena, tuvieron importante programas de incentivos y de inyección de ayuda financiera, tanto a la población como a las empresas. Eso en Venezuela no ha ocurrido entre otras cosas porque el Estado no tiene las capacidades para poder hacerlo, entonces difícilmente se va a poder cumplir estos 30 días”, dijo Cusanno, presidente de Fedecámaras. Agregó que esto podría generar una apertura de facto en zonas populares, como ya se está viendo, y que esto podría generar un repunte en los contagios de Covid-19.

Tanto el representante de Conindustria como el de Consecomercio coinciden con Cusanno que el gobierno de Maduro no ha tomado medidas de incentivo económico importantes para las empresas. En este sentido, el vicepresidente de la organización de comercios enumera solo dos decisiones, las cuales considera como “irrisorias y muy poco significativas”. La primera, fue bajar el encaje legal siente puntos, del 100% al 93%. “Es lo mismo que no haber hecho nada”, opina Acevedo. Y la segunda, es que el Estado asumiera el salario de los empleados de las pymes, aunque aseguró que Conindustria tiene información de que este pago no se realiza de manera eficiente ni a todos los trabajadores, por lo cual considera que tampoco ha tenido impacto.

El tiempo que se puede seguir operando bajo estas circunstancias es variable, porque tenemos empresas que pueden aguantar muy poco y que pueden estar ya en proceso de cierre por problemas de flujo de caja, y empresas que posiblemente puedan aguantar un poco más. Podemos estimar que un plazo de entre 15 y 45 días más pueden aguantar las empresas antes de cerrar. Lo que sí es seguro es que mientras más pasa el tiempo, más débiles están las empresas y más difícil va a ser el arranque”, dijo el presidente de Conindustria.

A esta realidad de inacción del gobierno, se le suman los problemas en los servicios públicos, como la electricidad, el agua o en el suministro de gasolina que, de acuerdo con Acevedo, afecta tanto a la distribución de los bienes que se están produciendo ya sea de alimentos y de salud, como a los colaboradores que intentan llegar a las plantas para buscar los bienes. Pero, al mismo tiempo, considera que el levantamiento de la cuarentena ocasionaría un caos que cree “el gobierno está evitando”.

Francisco Acevedo, vicepresidente de Conindustria |Foto: Cortesía

En los comercios, esta falta de apoyo estatal y de extensión del estado de alarma, ya podría estar generando que empresas sobrepasen su punto de no retorno en cuanto a capacidades de pago para hacer frente a costos, y especialmente el pago de las nóminas, según el presidente de Consecomercio. “Sí, muy probablemente algunas empresas no van a poder lograrlo al final de este período”, agregó.

Foto: EFE

Por ello, los organismos, bajo coordinación por Fedecámaras, proponen medidas como la creación la protección del corredor humanitario y el corredor sanitario, la incorporación de las pymes a un sistema que les facilitara el acceso a créditos blandos, la reducción de impuestos, la postergación y la vuelta al sistema de pagos mensuales de las retenciones de IVA, la reducción de las tasas de impuestos sobre la renta, la eliminación del anticipo de impuestos sobre la renta sobre los ingresos brutos, aprobar créditos a largo plazo ya baja tasa de interés, la creación de un marco especial que funcionara durante esta crisis para abordar los grandes temas laborales, entre otras.

“Sin duda alguna, aunque pueda haber un componente de política, porque ha sido un poco el pensamiento y la gestión del último par de décadas, no es menos cierto que hoy a eso se le suma una realidad estructural y de capacidades que el Estado no tiene, entonces eso nos pone en una situación mucho más compleja. Hay que ser mucho más audaces para buscarle soluciones a la crisis económica, y esa audacia pasa sin duda alguna por puntos de encuentro políticos por acuerdo parciales entre las parte políticas, que permitan acceder al financiamiento internacional”, dijo el presidente de Fedecámaras.

Por su parte, Acevedo considera que toda esa nueva política económica pasa necesariamente por el cambio político en Venezuela.

Sube la inflación

El mes de abril encendió las alarmas en término inflacionarios. Al menos más de lo habitual. Con un índice de 80%, abril fue el mes con más inflación de 2020, de acuerdo estudios de la Asamblea Nacional. Según este mismo estudio, los rubros de salud (162,44%), de bebidas alcohólicas y tabaco (132,66%), de alquiler de vivienda (112,38%) y de transporte (108,57%) fueron los que registraron mayor incremento. A pesar que desde el discurso oficial señalan a los empresarios por el aumento de los precios, los representantes de Fedecámaras y de Cosecomercio explican que esto obedece a la emisión de dinero del Banco Central de Venezuela sin respaldo.

Foto: Asamblea Nacional

“La inflación no tiene nada que ver con los comerciantes. Si ves las cifras de cómo se ha incrementado la masa monetaria a través de las semanas y ves cómo se ha desplazado el tipo de cambio, puedes darte cuenta que si hay una razón por la cual la inflación está afectando los precios, la capacidad de compra de la gente, y las estructuras de costos de todos los sistemas productivos, eso viene dado única y exclusivamente por las políticas económicas de carácter monetario, fiscal y cambiario, que no están cumpliendo con el deber de salvaguardar el poder de compra de la moneda”, comentó Cusanno.

Agregó que esto se debe a que mientras no se reintegre a Venezuela el financiamiento internacional, no se generen las condiciones de confianza para que regrese la inversión, no se reactive las capacidades productivas y se generen nuevas capacidades productivas, este espiral inflacionario se va a mantener.

Capozzolo coincide, y agrega que esto puede generar otra escalada en la emisión monetaria para satisfacer necesidades y obligaciones propias del Estado. “Es un problema que genera el Estado para teóricamente resolverse un problema pero al final genera una situación desde todos los puntos de vista peor”, dijo.

Los representantes de Fedecámaras, Conindustria y Consecomercio, aseguran que las empresas ya están preparadas para la reapertura de las santamarías, con las medidas de seguridad necesarias para evitar el contagio del Covid-19. De no hacerlo ahora, temen el recrudecimiento de la crisis.

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