• Luego del reconocimiento de Eslovaquia a Juan Guaidó como presidente encargado, El Diario conversó con el representante diplomático de Venezuela en ese país, así como en Austria, Croacia y Eslovenia, para analizar los próximos pasos que tomará el gobierno interino en Europa para afianzar y profundizar el apoyo

William Dávila Valeri es uno de los hombres fuertes del gobierno interino de Venezuela en Europa. Embajador en Austria y concurrente en Croacia, Eslovenia y Eslovaquia, mueve los hilos de la política exterior con una sapiencia que ya da sus resultados. Eslovaquia, uno de los tres países que no reconocía a Juan Guaidó como presidente, anunció recientemente su respaldo. La decisión tiene poco de sorpresa para él. Ya desde principios de año, comenta para El Diario, había conseguido el apoyo del gobierno eslovaco. Fueron meses de conversaciones con diplomáticos, diputados y representantes de partidos. Su próximo objetivo, dice, es que los gobiernos europeos apoyen en escenarios futuros. Ya barajan varias opciones, pero asegura que de la estrategia interna en Venezuela ya se encargarán otros. Entretanto, apuesta a lo suyo: “Yo creo que más sanciones vienen”.

—Luego de poco más de un año desde que Juan Guaidó asumió la presidencia interina de Venezuela, Eslovaquia finalmente reconoció su legitimidad. ¿Cuán importante es para el gobierno interino que lo hayan hecho en este momento?

—Como decimos desde hace tiempo, una de nuestras prioridades dentro de la parte de política exterior es buscar más apoyos internacionales, pensando también en eventuales votaciones en la Organización de la Naciones Unidas, y cosas así. Necesitamos más apoyo formal. Por eso, el apoyo ahora de Eslovaquia, en un momento además donde parece que las cosas han bajado de intensidad, es muy importante porque significa que, primero, el tema está en el ambiente, y segundo, que estamos teniendo más apoyo de la comunidad europea que pueda significar que mañana Chipre e Italia cambien su posición y la Unión Europea nos dé el apoyo pleno.

—¿Y cómo fue el proceso de conversaciones diplomáticas con Eslovaquia para convencerlos? ¿Por qué tardaron tanto en hacerlo?

—En su momento, cuando hubo todo el reconocimiento de los demás países de la Unión, Eslovaquia tenía una coalición de gobierno donde uno de los partidos no veía con mucho interés -es un partido muy orientado a lo interno- apoyar una causa que a lo mejor le quedaba muy lejos. También tomemos en cuenta que Eslovaquia estaba en una situación muy complicada porque es muy cercana a Rusia, entonces decidieron tomar una posición neutral. Esa fue la posición de un partido de la coalición, que era una coalición bastante grande. Los demás partidos sí apoyaban esa acción, pero al tener uno que no apoyaba, pues sencillamente no lo hicieron.

Pero a principios de año hubo unas elecciones en Eslovaquia en las cuales el partido que ganó -que es un partido bastante nuevo, de centro-, ya tenía contactos con nosotros y habían expresado el interés del cambio de posición y nos habían dicho que, de ellos llegar al poder, definitivamente era un tema que ellos iban a empujar. Cuando pasan las elecciones y ellos ganan, nosotros por supuesto entramos en contacto para reiniciar estas conversaciones, pero se atravesó lo del coronavirus y nos estaban diciendo por mucho tiempo que no era el momento, porque ellos tenían sus propios problemas por el virus y que era algo que estaba sobre la mesa, pero que probablemente se iba a tardar un poco.

En ese tema estábamos. En estas cosas diplomáticas y sobre todo en países tan lejanos, no es que presiones, sino simplemente sacando el caso, hablando con parlamentarios, que saquen el tema y lo pongan sobre la mesa y, en esa línea, llegó el momento de hacerlo. Un momento, además, en el que Maduro tomó una decisión un poco alocada, entonces fue determinante para hacer el cambio.

—Ahora, más allá del reconocimiento a Guaidó como presidente, ¿lo reconocerán a usted como su representante? ¿Ha tenido acercamientos con el gobierno eslovaco en esta dirección?

—Sí, bueno, eso ya es otro paso que puede darse, pero es un tema en el que estamos presionando todos los embajadores del gobierno interino en Europa, porque ya no es un tema de Eslovaquia como tal. Ese es uno de los puntos en los que es muy importante el reconocimiento pleno de la Unión Europea porque ahí se podrían tomar ese tipo de decisiones de reconocimiento de los embajadores. Es muy complicado que los países se salten los lineamientos de la Unión Europea y que saquen de buenas a primeras unilateralmente una decisión que pueda afectar al resto de países de la Unión. Es algo que por supuesto está sobre la mesa, que siempre ponemos en las conversaciones, pero creo que probablemente otros países tomarán esa decisión antes que países sin tanta relación con nosotros. También es cierto que los países de Europa del Este sufrieron por muchos años el totalitarismo y, en ese sentido, son muy empáticos con nosotros. Hay mucho apoyo de su lado desde el punto de vista de ver lo que estamos pasando nosotros.

—Además de Eslovaquia, en ninguno de los tres países en los que usted es embajador o concurrente (Austria, Eslovenia y Croacia) los gobiernos le han dado el visto bueno para asumir las embajadas. ¿Qué argumentan esos países ante esta situación? Visto así, pareciera que el apoyo no es total.

—Es otra posición que ha tomado Europa. Nosotros no estamos de acuerdo, por supuesto. Nos limita mucho nuestro ámbito de actuación. Por un lado, no tenemos acceso a la información del Estado venezolano aquí. Es complicado saber cuáles son activos, por ejemplo. También hay grandes problemas con la parte de los venezolanos que están en estos países, que hablo de Europa en general, porque probablemente en esta zona hay muchos menos, pero como te imaginarás, las embajadas del régimen aquí son contrarias y enemigas de los venezolanos. Pero bueno, ¿excusa? no es una excusa. Es una política en la que desde un primer momento lo que dijeron fue que sus relaciones eran con el Estado venezolano, que ellos no reconocen al gobierno y al estar un embajador acreditado, no necesariamente era un embajador de Maduro, sino que era el embajador del Estado venezolano. Allí hay un poco de temas legales, que tampoco creas que nos convence muchísimo, pero que es una posición que la Unión ha tomado y que ya es muy complicado que un país toma esa decisión fuera de la posición conjunta de la Unión Europea.

Allí hay un poco de temas legales, que tampoco creas que nos convence muchísimo, pero que es una posición que la Unión ha tomado (…)» William Dávila Valeri

—Recientemente sostuvo usted una conversación con el Ministro de Relaciones Exteriores, Alexander Schallenberg. ¿Qué acordaron allí? ¿Qué podemos esperar de nuevo en la política del gobierno austriaco con respecto a Venezuela?

—Estas cosas también tienen un poquito de simbolismo. Independientemente de lo que se hable, ya el hecho de que suceda una llamada, de que tengas una reunión, eso tiene un simbolismo. Pero, por otro lado, sí se hablaron ciertas cosas. En ese momento no había sucedido lo de Eslovaquia, el ministro austriaco mostró interés en sacar el caso con los eslovacos, como ha venido sucediendo en otras ocasiones que con los otros países europeos que no terminan de apoyar, entonces se mostró en disposición de dar ese apoyo.

Hubo mucho interés del ministro en la situación humanitaria. Incluso se mostró abierto a seguir atendiendo la situación humanitaria y apoyando con fondos en próximas ocasiones. También quería saber de primera mano lo que estaba sucediendo como es el caso del secuestro de los partidos, el nombramiento de ese CNE, etc. Nosotros también presionamos y es una de las líneas que tenemos en Europa, abogando por más sanciones. Y hay que acotar que lo que estamos pidiendo son sanciones a las personas, no al país. Europa todavía tiene una lista muy corta de sancionados comparado con otros países. Ahora con estos últimos que hicieron, que fueron 11, llegó a 36, todavía un número pequeño comparado con las sanciones que tiene Estados Unidos, con más de 100. Nosotros queremos que haya más sanciones, sobre todo a estas personas que en las últimas semanas se han prestado a todos esos hechos. Eso fue un poco la conversación. Esperamos el apoyo del ministro cuando se discuta todo eso de las sanciones en el ámbito europeo.  

Nosotros queremos que haya más sanciones, sobre todo a estas personas que en las últimas semanas se han prestado a todos esos hechos» William Dávila Valeri
El canciller austriaco Sebastian Kurz y William Dávila Valeri. Foto: Cortesía

—Las sanciones fueron un buen síntoma desde la Unión Europea, pero ellos insisten en un diálogo o negociación que hasta ahora sigue sin dar resultados. ¿Es el momento de seguir por la vía de las sanciones?

—Claro, a veces lo que no se entiende con esto de las sanciones es que están dirigidas a llevar al régimen a negociar, a ceder en sus posiciones. Hay mucha discusión en muchos estamentos sobre la efectividad de las sanciones. Y, además, muchas de esas discusiones tienen sentido. “Bueno, es que muchas de esas sanciones muchas veces no causan el efecto que se quieren, es más a veces es mucho mejor el efecto de la amenaza de las sanciones”. Esa es una línea europea en muchos casos, que es mejor la amenaza que la sanciones en sí mismas, porque ya cuando pones la sanción ya no hay nada que hacer entonces pierde la efectividad. Todos tienen su punto de vista con razón. Mi opinión en esa parte y es lo que nosotros defendemos, es que es verdad, puede que las sanciones no sean la gran solución, pero es una de las partes de ella. Porque van a obligar al régimen a ceder en cosas.

Además, Maduro no tiene miramientos a la hora de meter preso a alguien. Bueno, pues entonces necesitamos poner sanciones y poner esa a nuestro favor, porque son muy pocas las herramientas que tenemos para forzar a una acción del régimen. Y ellos tienen asumidas y amortizadas de alguna forma las sanciones americanas y de otros países, pero las sanciones europeas les duele y una prueba fue el impulso que tuvieron de expulsar a la embajadora de la Unión Europea. Ellos sienten, de alguna forma, que Europa es un área en el que ellos tienen cierto oxígeno. Quizás se aprovechan de algunas situaciones en Europa, digamos que cierta burocracia.  

—¿Por qué cree que el régimen reculó en su decisión de expulsar a la embajadora de la UE en Venezuela? ¿De no hacerlo, se venían más sanciones de la comunidad?

—Bueno, yo creo que más sanciones vienen. Por lo menos nosotros estamos haciendo presión para eso. Eso fue una torpeza para el régimen. Hacer eso desencadenó en reacciones como la eslovaca, que estaban allí en el ambiente, pero que no terminaban de andar. Eso causó reacciones importantes, entonces yo creo que ahí, no sé fue algo pensado, pero tuvieron que echar para atrás.

—El régimen de Maduro convocó a las elecciones parlamentarias el próximo 6 de diciembre, hecho que ya rechazó la UE por no contar con garantías. Ahora, desde el gobierno interino ya se habla de una eventual extensión del mandato de la Asamblea Nacional hasta que ocurra lo que ustedes llaman el “cese la usurpación”. ¿Apoyarían los países europeos esta decisión? ¿Ya están hablando con los gobiernos sobre esta posibilidad?

—Sí, es algo que está sobre la mesa, por supuesto. También dentro de Venezuela hay muchas conversaciones sobre ese tema, no soy yo quien pueda hablar de la decisión final política que se tome al respecto, pero todavía hay muchas opciones y con los diferentes países esa es una de las que está sobre la mesa y se habla. Las muestras están en todas las declaraciones que ha hecho la Unión Europea y en los próximos días habrá nuevas declaraciones del Parlamento Europeo que van un poco de esa línea de seguir apoyando a la presidencia interina, de seguir apoyando a la Asamblea Nacional como órgano legítimo. Es una situación un poco complicada porque es sui géneris. Un caso como este no ha habido en ningún lado, por eso muchas veces la comunidad internacional no sabe cómo responder a estas situaciones y se va viendo un poco sobre la marcha. Pero las manifestaciones de apoyo son muy importantes en diplomacia y dan a entender que es por allí donde van los tiros, que la comunidad internacional está unificada en torno a apoyar hasta las últimas consecuencias a la presidencia de Guaidó.  

(…) en los próximos días habrá nuevas declaraciones del Parlamento Europeo que van un poco de esa línea de seguir apoyando a la presidencia interina» William Dávila Valeri

—Saliendo del marco europeo, en abril de 2019 sostuvo usted conversaciones por Qatar y demás países de Medio Oriente para pedir el respaldo al presidente interino. En aquel momento, sin embargo, dijo usted en una entrevista que estaban lejos de lograr el reconocimiento a Guaidó. ¿Desde entonces, se ha avanzado en algo o han mantenido su posición fija en apoyo a Maduro?

—El tema con los países del Medio Oriente y de otras regiones, contando también a África, no lo podemos evaluar o no podemos actuar de la misma forma como se actúa en la Unión Europea o en otros países democráticos. No olvidemos que muchos de esos países no son países democráticos, sino que muchas veces son monarquías absolutistas, sistemas autoritarios. Entonces allí el approach es diferente. Los contactos están ahí, se ha seguido con cierto contacto con algunos países más que otros, pero no, todavía estamos muy lejos de tener un apoyo completo al presidente Guaidó en esos países.

—Y ahora, ¿cuáles son los próximos pasos a dar en su agenda?

—Hay que seguir sacando provecho y tratar de que el momentun que tenemos en cuanto al apoyo de Eslovaquia pueda arrastrar a los dos otros países que nos faltan. Eso es un tema en el que estamos metidos y sería bueno. Otra cosa es toda esta parte de los activos y un ejemplo es lo que ha pasado con la decisión del apoyo del Banco de Inglaterra. Hay que tomar en cuenta que todos estos recursos no lo vamos a poder usar porque siguen congelados o, nosotros mismos por los estatutos de transición no los podríamos usar, pero se quitan del control del régimen. Eso es una de las cosas prioridad en nuestra agenda. Y, particularmente en Austria, tenemos a todas las agencias de la ONU, aunque no nos reconoce, son temas que tenemos que seguir trabajando bajo perfil. También tienen la dirección del comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que está en Ginebra, entonces también la diplomacia con los austriacos allí es importante. Pero, sobre todo, seguir garantizando que estos países sigan apoyando a la presidencia en los próximos meses, con las condiciones que hayan, que estos países sigan ahí. 

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