• El economista formó parte de un panel de expertos, durante la Asamblea Anual de Fedenaga, que discutieron las proyecciones económicas del país para el próximo año

El panorama económico de Venezuela luce, cuando menos, poco alentador de cara al 2021. Contracción económica, una brecha entre la tasa de cambio de equilibrio y la tasa oficial, así como una merma significativa de los ingresos de la nación son algunos de los factores que confluyen en el que se espera que sea el octavo año consecutivo de recesión para el país.

Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Ecoanalítica, sostiene que de acuerdo con las proyecciones que maneja la economía venezolana no va a registrar un crecimiento durante el transcurso del próximo año. Sin embargo, aclara que la caída que se prevé durante 2021 será significativamente menor a la vista durante 2020.

Contracción económica 2020

-26%

Cepal

-24%

Torino Capital

-15%

Fondo Monetario Internacional

“Venezuela es un país que tuvo una contracción profunda y eso no va a cambiar sustancialmente. Considero que la disparidad entre devaluación e inflación se va a ir acortando de cara al próximo año, lo que es una excelente noticia para aquellas personas que manejan divisas y quienes producen en Venezuela”, indica Oliveros.

Explica que esta situación representa un escenario positivo para el empresariado venezolano, pues cierra la brecha de competitividad que existe actualmente entre los productos hechos en el país con respecto a los importados.

Mercado pequeño

Señala que este escenario se producirá debido a que de forma natural la economía tiende a buscar su punto de equilibrio, aun cuando este pueda ubicarse en un punto por debajo del lugar óptimo. 

Dice que en el caso venezolano este punto de equilibrio se relaciona con las importaciones, las cuales agilizan el abastecimiento, así como por el importante rol que funge la denominada “economía negra”. A esto se suma el hecho de que los mercados se han empequeñecido de forma sustancial.

Ante esta realidad considera que tanto las empresas como los comerciantes deben tener una visión de “nichos de mercado”.

“Siendo una economía más pequeña, los productores deben entender que deben apuntar sus esfuerzos hacia nichos de mercado, con clientes objetivos y no necesariamente con consumo masivo porque eso es algo que ya no existe en Venezuela. En mi trabajo como consultor muchas empresas me dicen: ‘Mi problema ya no es el control de precios, sino que la gente ya no gasta como antes’”, comenta al tiempo que recuerda que la población en condición de pobreza representa más de 90% del país.

Oliveros considera que la época en la que las empresas podían fijar los precios de sus productos a una tasa que les permitiera tener un margen de ganancia considerable, se acabó. Esto ocurre porque, a su juicio, la propia población está cambiando y no es capaz de adaptarse a cambios de precios tan fácilmente como podía hacerlo en el pasado.

En este sentido dice que es imprescindible que se produzca una adecuación de los modelos de negocio para lograr disminuir en la medida de lo posible la capacidad ociosa, al tiempo que se incrementa la capacidad productiva.

Fedenaga

Los comentarios de Oliveros se produjeron durante la 56 Asamblea Anual de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga) en el que se discutieron los desafíos que afronta el sector para continuar operando durante el próximo año.

El evento, que fue realizado vía web, contó también con la participación del director de Agroinvest Casa de Bolsa de Productos Agrícolas.

La actividad ocurre en el marco de los esfuerzos que vienen realizando los ganaderos venezolanos para continuar produciendo pese a los factores que dificultan su trabajo, tales como la falta de combustible y la inseguridad en el interior del país.

Oliveros: “El Estado ya no es ni la sombra de lo que era en el pasado”

Oliveros sostiene que durante los últimos años se han producido cambios importantes en el Estado venezolano como consecuencia de la crisis económica que afronta el país. El más notorio, a su juicio, es el empequeñecimiento que ha sufrido el mismo producto de la contracción del gasto público que se ha venido implementando.

Aclara que desde el punto de vista del control social, la represión y la fiscalización, la situación es diametralmente opuesta, pues el Estado ha afianzado su poder.

Hoy tenemos un sector público muy pequeño. El Estado está efectuando un gasto público que se acerca a 15 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), cuando llegó a ser de casi 50 puntos” Asdrúbal Oliveros

Añade que en el país existe una falsa creencia de que una de las soluciones para la crisis económica que vive actualmente Venezuela debería ser una disminución del gasto público. No obstante, asegura que eso ya está sucediendo y apunta que el problema radica en la caída de los ingresos de la nación.

Su comentario se fundamenta en las propias cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), las cuales dan cuenta de una caída de 27 millardos de dólares entre 2018 y 2020. 

Como consecuencia de esto, los egresos del Estado venezolano también han registrado una caída pues durante el mismo lapso la contracción ha sido de 21,4 millardos de dólares, al pasar de 30 millardos a tan solo 8,6 millardos de dólares.

“El Estado ya no es ni la sombra de lo que era en el pasado”, afirma de forma tajante.

El economista indica que otro cambio estructural que se produjo en la economía estuvo ligado a la correlación de pesos que tienen las distintas actividades económicas al compararlas con el PIB.

Detalla que la muestra más significativa de este fenómeno es que las actividades informales, de comercio y de servicios, ahora tienen un mayor peso en el PIB que el que posee la manufactura. Algo inaudito hasta hace unos pocos años.

La manufactura pasó de ser una cuarta parte de la economía no petrolera a tener hoy menos de 10% de la economía no petrolera. Esto demuestra un cambio estructural en la naturaleza de los sectores de la economía. Esto es importante porque de cara a lo que las empresas propongan para el futuro tienen que considerar eso” Asdrúbal Oliveros

Dólar 

Oliveros sostiene que aun cuando durante las últimas semanas se ha producido una acelerada apreciación de la tasa de cambio, continúa existiendo un rezago importante con respecto a otros precios.

“Para octubre el tipo de cambio de paridad, que es una medida que utilizamos los economistas para poder medir el tipo de cambio que hace competitivo los sectores en Venezuela, estaba entorno a casi 880.000 bolívares”, señala. 

Apunta que esto es relevante, pues explica la razón por la que los productos importados son más competitivos en términos de precios al compararlos con aquellos hechos en el país.

“Esa brecha entre la tasa de cambio oficial y la tasa de cambio de equilibrio explica a su vez por qué los precios en dólares también se incrementan. Los precios de la economía se están moviendo con la tasa de equilibrio, pero las personas cambian sus dólares a bolívares a una tasa mucho menor tomando como referencia la tasa oficial. Es por esto que cada día las personas necesitan más dólares para poder adquirir sus productos”, asevera.

“Este es un fenómeno que lamentablemente no va a cambiar, al menos en el corto plazo”, explica el economista.

Oliveros concluye que no existen elementos que permitan afirmar que durante el 2021 la realidad económica del país vaya a presentar algún tipo de mejoría, pues para que ello suceda tendría que producirse un cambio político en el país. Algo que considera que no ocurrirá.

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