• El biólogo y director de la ONG Provita, Carlos Peláez, explicó para El Diario los riesgos de extraer a un animal silvestre de su hábitat natural

La selva, la montaña, el llano o los bosques son hogares de una gran variedad de animales silvestres. Estos cumplen una función fundamental en el ecosistema donde se encuentren. A diferencia de los animales domésticos, los silvestres no están diseñados para convivir con humanos; menos a sobrevivir en un lugar diferente a su hábitat natural. Extraer a un venado, perico, primates, guacamayas o cualquier animal de su lugar de origen puede generar daños severos. Tanto en el animal como en el ecosistema y en los humanos. 

A pesar de que la comercialización sin licencia y tenencia de animales silvestres como mascotas es un delito de acuerdo con la legislación venezolana, a las personas les resulta atractivo tener animales exóticos en sus hogares. A pesar de no conocer los riesgos que esto implica. 

La Ley de Protección a la Fauna Silvestre establece que se requiere una licencia para la caza y comercialización de especies otorgada por el Ministerio de Agricultura y Cría y que las personas que se dediquen a estas ventas estarán sometidas a la fiscalización y vigilancia de las autoridades competentes. Dentro de este marco legal se establece una lista de animales de caza cuya venta está permitida y no se encuentran en situación de vulnerabilidad o en riesgo de extinción. Se requiere de un permiso y respetar los calendarios citogenéticos de cada especie.

“La diferencia principal entre un animal doméstico y uno silvestre es su capacidad para cohabitar con humanos. Los animales silvestres tienen maneras y formas de vivir que no necesariamente son compatibles con la de los humanos”. Así lo explica para El Diario Carlos Peláez, biólogo de la Universidad Simón Bolívar (USB) y director de la ONG Provita. 

Peláez explica que los requerimientos del hábitat de una especie silvestre difícilmente pueden ser cubiertos en un hogar humano como un apartamento o una casa.

Por qué no se debe tener animales silvestres como mascotas
Los animales silvestres tienen formas de vivir que no necesariamente son compatibles con las de los humanos | Foto: cortesía

El especialista hace énfasis en el peligro que implica para las especies silvestres extraer indiscriminadamente a los ejemplares de su hábitat. Destaca que estos animales no se reproducen en cautiverio, por lo que existe mayor riesgo de diezmar la población. 

“Si la gente empieza a desear especies silvestres como mascota, la única fuente para ese mercado son las poblaciones naturales. Fomentan el tráfico de fauna silvestre, y en este caso, de especies vulnerables. Propician la extracción y de esta manera contribuyen a diezmar las poblaciones de estas especies, con efectos ecológicos que varían según la especie. Por ejemplo, para las sabanas y bosques los venados son especies clave”, explica. 

Animales en peligro de extinción en Venezuela

Jaguar
Tortuga arrau
Cóndor andino
Águila harpía
Venado andino
Cocodrilo del Orinoco
Perico de corona azul
Colibrí tijereta
Paují de yelmo
Jicotea, hicotea o tortuga de orejas naranjas
Oso Andino
Nutria gigante
Cardenalito
Armadillo gigante
Perico multicolor
Oso hormiguero gigante
Mono araña

Riesgos sanitarios de extraer a la fauna silvestre de su hábitat

El biólogo precisa que también existen peligros sanitarios que pueden afectar a las personas que extraen ejemplares de la fauna silvestre e intentan tratarlos como animales domésticos. 

Las zoonosis son enfermedades que se producen por el contacto con animales silvestres. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) las define “como enfermedades infecciosas transmisibles naturalmente desde animales vertebrados al ser humano. La estrecha interacción entre hombres y animales; así como el aumento de la actividad comercial y la movilización de personas, animales, sus productos y subproductos han propiciado una mayor diseminación de las zoonosis”.

La OPS indica que la diseminación de estas enfermedades en la región puede ser impulsada por la modernización de actividades agrícolas, la invasión humana y el cambio climático.

Por qué no se debe tener animales silvestres como mascotas
Las guacamayas son animales silvestres protegidos en Venezuela

¿Qué hacer si se encuentra a un animal en peligro? 

Algunas personas que conservan animales silvestres en sus hogares aseguran que los ejemplares estaban en peligro, heridos o muy enfermos y que fueron rescatados. El humano puede suponer que le está haciendo bien al animal rescatado, sin embargo esta acción puede implicar un riesgo para ambos. En este caso es recomendable seguir otro procedimiento si lo que se quiere es procurar la salud del animal.

Peláez señala que lo que se debe hacer en primera instancia es poner al ejemplar en manos del Ministerio del Ambiente para su ubicación adecuada. Aunque también señala que otra opción es no hacer nada. “Si el accidente ocurrió en la naturaleza, forma parte de las dinámicas naturales”, afirma. 

El cunaguaro, una especie protegida por la legislación venezolana

Resalta que debido a la crisis institucional que existe en Venezuela y la falta de respuesta ante estos casos, la persona que se tope con un animal en peligro puede pedir ayuda de forma pública o privada a una ONG dedicada a la conservación ambiental como Provita o Tierra Viva. 

Con que la persona pida ayuda pública o privadamente para que el animal sea dirigido hacia un centro de protección adecuado donde esté sano y no se ostente como una mascota en redes, es suficiente”, comenta.

En el año 2020 la Organización de las Naciones Unidas aseguró que el comercio de fauna silvestre es el tercer negocio ilícito más rentable en el mundo; genera ingresos de alrededor de 23 millones de dólares al año. Extraer animales de su hábitat natural causa estragos irreparables en el ecosistema. 

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