• El doctor cirujano Antonio Cartolano explicó para El Diario que todo impacto de bala tiene probabilidades de letalidad, aunque la cabeza y cuello son los puntos más delicados. Igualmente disparos en otras partes del cuerpo pueden ocasionar parálisis permanente de extremidades e incluso amputaciones. Foto: Pixabay

Los enfrentamientos con armas de fuego entre la banda de Carlos Revette, alias El Coqui, con funcionarios de las autoridades policiales continúan en la mañana de este jueves 8 de julio en varias zonas de Caracas: El Paraíso, Quinta Crespo y El Cementerio, según los reportes de varios ciudadanos, quienes afirman que se escuchan las detonaciones desde las 5:00 am aproximadamente.

Los sucesos se originaron en La Cota 905 este 7 de julio y al final de la tarde, de acuerdo con los reportes del periodista Román Camacho, dejaron más de 7 heridos de bala y se conoce que al menos cuatro personas fallecieron.

Acontecimientos de este tipo se han hecho más frecuentes en Venezuela en los últimos meses. Por tanto, es importante saber qué hacer en caso de hallarse en medio de un tiroteo y cómo ayudar a un herido de bala. 

Los expertos en enfrentamientos bélicos armados afirman que lo primero es mantenerse resguardado, incluso horas después de que cese el duelo; preferiblemente bajo un objeto sólido que cubra el impacto de posibles balas perdidas. Si la persona fue sorprendida en el lugar de los disparos, lo mejor que puede hacer es mantenerse detrás de objetos sólidos y acostado, de forma que disminuyan las probabilidades de ser visto e impactado por una bala. 

En caso de estar en un espacio cerrado y más seguro –como una residencia o local–, en donde haya un herido de bala, la mejor forma de auxiliarlo, según las recomendaciones médicas generales son: 

Llamar a emergencias y solicitar asistencia médica inmediata, indicando los datos necesarios de forma precisa.
No mover a la víctima (ni permitir que se mueva por su cuenta) para evitar la posibilidad de que la lesión empeore. 
Detener el sangrado: aplicar presión en las heridas de bala, utilizando un paño o prenda de ropa (si se empapa, colocar otro paño o prenda encima). No dejar de hacer presión en ningún momento. 
Si la herida es en una extremidad, se puede aplicar un torniquete para detener o disminuir la hemorragia. Siempre se coloca por encima de la rodilla o codo y se puede hacer con un cinturón, correa o tela que no se rompa. Es muy importante tener en cuenta que el torniquete puede causar daño tisular (de piel) y de circulación de sangre, por lo que se debe precisar la hora en la que se colocó y revisar cada cinco minutos el estado del brazo o pierna, aflojando un poco el nudo conforme sea necesario.

¿Qué efectos puede ocasionar un disparo en el cuerpo humano? 

Múltiples estudios médicos y balísticos han comprobado que existen secuencias ultraveloces en las que una bala va ocasionando daños al coincidir con un individuo. La primera es el golpe directo en el que rompe hueso, tejidos y produce una abertura en la piel; es la menos dolorosa. 

Ya dentro del organismo comienza la etapa más dañina, debido a que la bala genera numerosas ondas de choque expansivas –similar a las que se generan en el agua al caer un objeto sólido sobre ella, como una piedra–, las cuales mueven violentamente los tejidos y los dañan hasta que dejan de ejercer presión y vuelven a su posición natural. Mientras más grande, pesado y con mayor fuerza impacte el proyectil, más devastador será el daño. Este efecto se puede apreciar a simple vista en las pruebas de impacto de bala en geles balísticos. 

herida de bala
Impacto de bala en un gel balístico | Foto: Cortesía.

La última fase dañina durante el disparo es la salida de la bala. Si la bala mantiene su posición durante todo su paso por el cuerpo y sale de este en línea recta, los daños son evidentes aunque no es el peor escenario. Cuando la bala impacta con las partes sólidas –como huesos– suelen dar vueltas sobre su propio eje y desviar su trayectoria, ocasionando aún más daño en el trayecto y que la abertura al salir del cuerpo sea más grande y peor. 

¿Y si la bala queda dentro del cuerpo?

Existen casos de víctimas de armas de fuego cuyas balas no han salido de su cuerpo. En estas situaciones lo más preocupante es que pueden “provocar intoxicación por acumulación de plomo. Esta enfermedad se conoce como saturnismo, aunque no suele generarse con mucha frecuencia en estos casos”, reveló el doctor cirujano Antonio Cartolano para El Diario. Añadió que existen personas con proyectiles alojados en su cuerpo durante toda su vida sin ningún problema.

Consecuencias generales de impactos de bala

El doctor Cartolano señaló que todo impacto de bala tiene probabilidades de ser letal, aunque los porcentajes varían bastante dependiendo de la zona en que se produzca. Cabeza, cuello, tórax y buena parte del abdomen son los puntos más peligrosos, en especial los dos primeros. 

Cualquier impacto de bala puede fracturar un hueso. Incluso un hueso tan grueso como el fémur. Una herida por arma de fuego se considera una fractura abierta, la cual debe tratarse como potencialmente infectada, sin excepción”. –Antonio Cartolano, doctor cirujano.

Huníades Urbina-Medina, secretario de la Academia Nacional de Medicina, también conversó con El Diario y detalló que hay probabilidades de que un impacto de bala ocasione parálisis de una, dos, tres o incluso las cuatro extremidades. Cualquiera de estos podrían ser un caso en el que el proyectil afectó la médula espinal, aunque depende de la gravedad del daño y esto, a su vez, está sujeto a muchas variantes, empezando por la altura en la que se agredió la médula y el calibre usado por el arma. 

Rayos X de cuerpo humano | Imagen: Cortesía.

Por su parte, el doctor cirujano Rafael Arcia indicó que las balas tienen en el abanico de posibles consecuencias, las amputaciones. Esto se debe a lesiones en vasos o arterias por laceración, constricción o compresión. Todo esto deriva del calibre de la bala, la trayectoria dentro del cuerpo, tipo de arma –rifle de asalto, escopeta, metralleta, otras– las zonas dañadas y muchos factores más. 

¿Un impacto de bala afecta de manera diferente a los niños? 

El impacto de una bala en niños y adolescentes es tan grave como en un adulto, con la diferencia de que los niños, como son más pequeños, los órganos están más cerca y la onda expansiva de la bala puede alcanzar más órganos y por tanto, ser más dañino. Además, los tejidos de los infantes son más laxos porque están en desarrollo y pueden tener más afectaciones», explicó Urbina-Medina, quien es médico pediatra intensivista.

Complementó que los jóvenes tienen a su favor el mecanismo de regeneración, por lo que la recuperación será tanto más rápida como más efectiva en comparación con los adultos. Además, “no es lo mismo que una bala atraviese un hueso duro de un adulto a un hueso flexible de un niño. La capacidad de recuperación siempre es mejor en los niños”, dijo, aunque recalcó que este hecho no resta importancia ni gravedad a un incidente como un disparo. 

Urbina-Medina acotó que muchos casos infantiles, dependiendo del área afectada, pueden volver a la normalidad con un buen tratamiento, aunque no de manera inmediata.

Daños de bala acordes a las zonas del cuerpo

Impactos en extremidades

Las películas de acción han fomentado un mito en el que aseguran que los policías deben disparar –cuando sea necesario– a las piernas o brazos de los delincuentes para incapacitarlos y garantizar que los daños no sean graves. No obstante, en la realidad estos impactos tienen riesgos mortales y son significativamente elevados. 

En las piernas, por ejemplo, yace la arteria femoral, la cual cruza el fémur –hueso– y se encuentra en la zona de los muslos. Su función es suministrar sangre oxigenada a la pierna y tiene un grosor que varía entre 5 y 10 milímetros de diámetro en adultos mayores. Un tamaño mucho mayor a las otras. Estas mismas características son las que hacen que recibir un disparo en la arteria sea letal y requiere intervención inmediata. 

Si una persona recibe un disparo que traspasó la femoral, podría morir en aproximadamente 15 minutos, según estudios médicos generales, dependiendo de la gravedad de la herida, atención médica recibida, entre otros factores variantes. 

Similar sucede en los brazos con la arteria braquial del brazo –cuya función es transportar sangre oxigenada a toda la extremidad–, la cual llega a un punto en el que se divide, formando las ramas radial y cubital, y culmina en los dedos. Recibir un impacto de bala que la atraviese podría acarrear consecuencias en el brazo similares a las de la pierna por medio de la femoral. 

Rayos X de mano | Foto: Cortesía.

Impactos en el pecho

Cuando una bala impacta en el pecho de un individuo, existe la posibilidad de que sufra un colapso pulmonar. 

“Lo que se hace en esos casos es colocar un tubo de tórax para drenar tanto el aire como la sangre que se encuentran dentro del pulmón y se observa la evolución; en la mayoría de los casos es suficiente para propiciar la expansión del pulmón y que el paciente pueda respirar. Sin embargo, en otras ocasiones hay que abrir la caja torácica para hacer un cierre de la herida pulmonar”, detalló Cartolano.

¿Qué es un hemoneumotórax? Es un colapso pulmonar que se produce cuando la sangre y el aire se acumulan en la cavidad pleural, entre los pulmones y la pleura (la membrana que los rodea). Posteriormente esta concentración hace colapsar a los pulmones.

Por su parte, los impactos en el corazón directamente son mortales. No obstante, cuando solo roza el órgano y afecta uno de los laterales –sobre todo el lado derecho, donde la presión sanguínea es menos elevada– no implica una muerte instantánea. 

Impactos en el área abdominal

Si la bala impacta totalmente de frente y en el medio del abdomen, la bala cortará la columna vertebral y provocará una muerte casi instantánea. Si la bala perfora la arteria mesentérica superior, también ocasionará la muerte en poco tiempo por desangramiento.

Si la bala atraviesa el vaso o el hígado, los riesgos de muerte también son elevados.

Una herida por arma de fuego en el abdomen también puede ser muy agresiva por la cantidad de órganos que están ahí: riñones, hígado, intestinos, estómago y más. Cualquier herida allí puede causar una infección en la cavidad abdominal, llamada peritonitis, la cual puede ocasionar la muerte posteriormente». –Rafael Arcia, doctor cirujano.

Impactos en el cuello

Las heridas de bala en el cuello son especialmente peligrosas por el compendio de todas los elementos vitales que contiene, los cuales están, además, en un espacio reducido. En el cuello se encuentran: laringe, tráquea, faringe, esófago, vasculatura que contiene las venas yugular, braquiocefálicas y vertebrales. También se encuentra la anatomía del sistema nervioso que incluye columna cervical, médula espinal, nervios craneales, nervios periféricos, entre otros. “Las lesiones en el cuello siempre son graves”, en palabras de Arcia. 

Un disparo en la columna cervical a nivel del cuello va a producir una cuadriplejia. Si la lesión es a la altura de la vena yugular o la arteria carótida, el paciente puede morir desangrado o ahogado. Si perfora la vía aérea, requerirá de una traqueostomía como mínimo para poder respirar. Todo es importante en el cuello, no hay espacios vacíos”. –Antonio Cartolano, doctor cirujano.

Impactos en la cabeza 

El cerebro es el órgano más importante –junto con el corazón– del ser humano, ya que posee aproximadamente 100 mil millones de neuronas y se encarga de coordinar, controlar y ordenar cada movimiento, pensamiento y sensación del cuerpo. Hablar de un disparo en esta zona es hablar de una muerte segura en más del 90% de los casos. 

El órgano pensante está dividido en dos hemisferios y cuatro lóbulos. Bizhan Aarabi, neurocirujano de la Universidad de Maryland y director de neurotrauma en el Centro de Trauma por Choque R Adams Cowley, afirma que cuando una bala afecta a más de un lóbulo, el daño es letal. Por esta razón, los disparos a los laterales de la cabeza (sienes) son peores que los frontales, ya que de lado a lado atraviesa ambos hemisferios, mientras que una trayectoria de frente pudiera agredir a uno solo.

Herida de bala en la cabeza
Rayos X de una bala en un cráneo humano | Foto: Cortesía.

A pesar de ello, existen personas que han logrado sobrevivir a disparos en la cabeza, aunque su vida no volvió a ser como antes. 

En los casos de supervivientes, la prioridad de los médicos en primera instancia es eliminar todo el tejido perdido en el cerebro y aliviar la presión e hinchazón que suelen producirse como secuela. En algunas ocasiones particulares incluso deben retirar temporalmente una parte del cráneo del paciente para que el cerebro hinchado tenga espacio mientras reduce su inflamación. 

Luego, la rehabilitación es lenta y la recuperación no es de un 100%, pero con el tiempo la persona puede llegar a recuperar gran parte de los movimientos motrices y capacidades mentales. 

La principal causa de muerte tras una herida de bala 

El doctor Vincent J.M. Di Maio, patólogo estadounidense y experto en heridas de bala, afirma que a lo largo de la historia la pérdida de sangre es la principal causa de muerte tras recibir un disparo. 

Di Maio, quien también es exjefe de medicina forense y autor de múltiples libros de medicina balística, considera que existe al menos un 80% de probabilidad de sobrevivir a un disparo si la víctima llega al hospital con el corazón latente y se realizan los debidos procedimientos. 

En cuanto a Connor Narciso, exmédico de combate y exmiembro del ejército de los boina verde (en Estados Unidos), asegura que el 90% de las víctimas que pudieron ser salvadas luego de ser heridas por bala, murieron por desangramiento; especialmente durante las guerras. 

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