• Estados Unidos y China tienen previsto crear cadenas de suministro que les permitan garantizar su consumo interno

La paralización que sufrieron las cadenas de producción de los fabricantes de microprocesadores en todo el mundo durante 2020, como consecuencia de la pandemia de covid-19, ha ocasionado una escasez sin precedentes en el mercado.

La poca disponibilidad de estos dispositivos, que son el cerebro detrás de cualquier artículo electrónico, ha puesto a las empresas tecnológicas y a las potencias mundiales en jaque ante la poca oferta en el mercado.

El alcance de este problema puede apreciarse en el PlayStation 5, cuya producción se ha visto afectada debido a la falta de microprocesadores. Lo que ha generado un importante cuello de botella.

Un escenario similar puede apreciarse en la fabricación de otros productos como por ejemplo televisores, teléfonos inteligentes y automóviles los cuales pese a haber sido presentados oficialmente, no se encuentran disponibles en el mercado.

Microprocesadores: difíciles de construir

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Uno de los principales factores que ha contribuido a la escasez de semiconductores es que el proceso para fabricarlos es altamente complejo y costoso. Un ejemplo de esto puede verse en el anuncio realizado en mayo por parte de Intel. Uno de los mayores fabricantes del mercado, de construir una nueva planta en Israel.

Para ese proyecto la compañía estadounidense tiene previsto desembolsar unos 10 millardos de dólares.

Pérdidas. Se estima que la industria automotriz podría perder unos 64 millardos de dólares durante 2021 debido a la escasez de chips.

Otro elemento a considerar al momento de pensar en la fabricación de microprocesadores es el tiempo. Construir desde cero una nueva fábrica de chips requiere aproximadamente dos años. A lo que hay que sumarle el tiempo necesario para la calibración de los equipos según el tipo de chips que se desee ensamblar.

La evolución tecnológica es un factor que también contribuye en dificultar el proceso de construcción de nuevos microprocesadores. Actualmente compañías como Intel fabrican chips que alcanzan cinco nanómetros. Es decir, solo un poco mayor que el tamaño del ADN lo que los convierte en dispositivos altamente complejos y muy difíciles de ensamblar.

Tom Caulfield, CEO de la empresa estadounidense GlobalFoundries, asegura que la solución a esta problemática radica en fabricar procesadores de mayor tamaño pues estos son los que en mayor medida demanda el mercado.

“La industria se ha arrinconado al centrarse en los nanómetros de un solo dígito”, aseguró a finales de junio durante una conferencia online.

Planteó que una muestra de ello es que actualmente existen autos ensamblados que no han podido salir al mercado; no cuentan con chips de 45 y 65 nanómetros, los cuales son mucho más fáciles de fabricar que los de cinco.

Contrabando de microprocesadores

El auge de la demanda de chips aunado a la poca oferta en el mercado ha propiciado la aparición de un mercado negro dedicado al tráfico ilegal de este tipo de dispositivos. Un ejemplo de ello pudo apreciarse en China cuando las autoridades de ese país detuvieron a un hombre que trasladaba 256 procesadores adosados a su cuerpo para evitar ser detectados.

En China esta práctica se ha convertido en un fenómeno recurrente pues durante el transcurso de este año la policía ha incautado un total de más de 300 procesadores valorados en poco más de 800.000 yuanes equivalentes a unos 123.000 dólares.

Entre los semiconductores más demandados en el mercado negro destacan los i7-10700 y los i9-10900K de Intel los cuales debido a que estos son topes de gama que pueden ser empleados para minar criptomonedas.

Sector estratégico

Escasez de microprocesadores - China y EE UU
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La escasez de microprocesadores ha provocado que los gobiernos de las potencias mundiales centren su atención en el sector tecnológico. Intentan imponerse a sus rivales garantizando su disponibilidad.

En este sentido, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, expresó su intención de construir una cadena de suministros. Una que permita disminuir la dependencia de otros países al momento de fabricar chips.

Su pronunciamiento ocurre luego de que un grupo de senadores expresara su preocupación ante una posible “guerra”. Esto por el acceso a la materia prima y los componentes necesarios para su ensamblaje. 

Como parte de la estrategia asumida por Estados Unidos para asegurarse un dominio sobre el sector, han implementado una serie de políticas que impidan que naciones rivales como China puedan acceder a su tecnología. Para ello, en múltiples ocasiones, han bloqueado las exportaciones de microprocesadores bajo el pretexto de que estos los puede utilizar el aparato militar chino.

Desde China también se ha expresado interés en convertirse en un país autosuficiente en materia de microprocesadores y esa podría ser una de las razones detrás de los movimientos políticos llevados a cabo por el gobierno de Xi Jinping para controlar Taiwán.

El motivo de ello es que en esa nación se encuentra la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC). Líder en la fabricación de chips, por delante de otras compañías como Samsung, Intel y Qualcomm.

De concretarse dicho escenario, China se consolidaría como el mayor fabricante de semiconductores del mundo. Lo que pondría fin a las pretensiones de Estados Unidos de liderar este mercado.

Otro país que también tiene intención de entrar a la pelea por liderar el mercado de microprocesadores es Corea del Sur. Para ello tienen previsto realizar inversiones por un monto total de 450 millardos de dólares. El monto contempla los desembolsos que realizarán Samsung y SK Hynix por el orden de 151 y 97 millardos de dólares respectivamente.

Pese a estas cuantiosas inversiones, una investigación de Bank of America plantea que en las condiciones actuales la escasez de microprocesadores se extenderá al menos hasta 2022.

“Creemos que las restricciones de suministro de la industria de semiconductores tanto en obleas como en sustratos se retirarán solo parcialmente en la segunda mitad de 2021. Y que habrá cierta rigidez en la vanguardia (informática, chips 5G) que se extenderá hasta 2022”, refiere el estudio.

Esto hace suponer que la oferta de dispositivos, como las nuevas computadoras de Apple o el propio PlayStation 5, que requieren los microprocesadores más avanzados será insuficiente para cubrir la demanda del mercado.

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