• Luego de que el dueño de Tesla Motors y SpaceX hiciera una oferta de 43.000 millones de dólares por toda la compañía, la Junta Directiva acordó rechazarlo. Desde que se volvió accionista mayoritario con 9,2 % de participación, Musk ha revelado su plan para transformar la red social y volverla un referente de la libertad de expresión sin restricciones

La directiva de Twitter declaró que tiene un plan para evitar que el empresario Elon Musk compre todas las acciones de la compañía. En un comunicado difundido el 15 de abril de 2022, el Consejo de Administración indicó que sus miembros acordaron ejecutar una táctica disuasiva conocida en el mundo empresarial como la píldora envenenada.

Esta estrategia suele ser aplicada cuando aparece una oferta pública de adquisición (OPA) hostil. Es decir, cuando no cuenta con el beneplácito del resto de socios y la propia directiva desaconseja la venta. Esta medida se aplica como respuesta a la oferta sorpresa realizada por Musk, considerado el hombre más rico del mundo en la actualidad, de comprar la totalidad de acciones de Twitter por 43.000 millones de dólares. 

Con la píldora envenenada, se busca que la empresa intencionalmente pierda valor en el mercado, con el fin de desmotivar a accionistas hostiles. El portal Investopedia explica que hay varias formas de aplicar esta medida, entre ellas el aumentar la deuda de la empresa, o reducir la cantidad de acciones que el OPA puede adquirir, al repartirlas entre los demás socios. De este modo, su valor también disminuye, siendo no solo más complicado de comprar, sino también menos atractivo.

En su comunicado, Twitter especificó que tomará el segundo camino. Detallaron que todos los accionistas, salvo Musk, gozarán de un “plan de derechos” durante un año. En ese periodo, podrán comprar más acciones de la compañía con facilidades especiales, a cambio de que la participación del dueño de Tesla y SpaceX no pase del 15 %. No obstante, el proyecto no cierra la puerta a que la empresa pueda ser comprada en ese lapso si hay consenso de la directiva, bien sea por el magnate o por terceros. Aunque este recurso es riesgoso y se suele considerar por los expertos como una última opción, es absolutamente legal.

Todo o nada

Foto: Cortesía

Al momento de hacer su oferta millonaria, el 14 de abril, Musk envió también un ultimátum. Sabiendo que la gerencia de Twitter se negaría a la venta, amenazó con vender todas sus acciones de ser rechazado. “Si la junta actual de Twitter toma medidas contrarias a los intereses de los accionistas, estaría incumpliendo su deber fiduciario. La responsabilidad que asumirán sería de una escala titánica”, escribió en su cuenta de la plataforma.

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Ese mismo día, el empresario surafricano participó en una charla TED en Vancouver (Canadá), reconoció que tiene dudas sobre el éxito de su operación. “No estoy seguro si podré adquirir Twitter”, dijo. Aun así, aseguró que posee un plan B para defenderse de la píldora envenenada, sin entrar en detalles. Igualmente, afirmó que cuenta con capital suficiente para comprar la red social sin perjudicar sus otros negocios.

A principios de abril, Musk anunció que había comprado el 9,2 % de las acciones de Twitter, convirtiéndose así en el accionista con mayor porcentaje de la empresa. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) reportó que la transacción fue de más de 73,5 millones de acciones, con un costo de $2.890 millones. Consideró que los $43.000 millones por el 100 % es su mejor y última oferta, ya que calcula su precio en un aproximado de $54,20 por cada acción. Una cifra alta, pero lejana a los $70 por acción que valía antes de la renuncia de Jack Dorsey como jefe ejecutivo (CEO) de Twitter, en noviembre de 2021.

De hecho, la oferta generó rechazo por parte de otros accionistas, quienes consideran que es bastante baja. Uno de ellos fue el príncipe saudí Al Waleed bin Talal y dueño del conglomerado Kingdom Holding Company (KHC). Esta es dueña del 5 % del capital de Twitter, haciendo de Al Waleed el segundo mayor accionista. “No creo que la oferta propuesta por Elon Musk se acerque al valor intrínseco de Twitter dadas sus perspectivas de crecimiento”, comentó.

Libertad sin límites

Foto: EFE/ Adam S Davis (Archivo)

Musk es toda una celebridad en Twitter. Con más de 80 millones de seguidores, ya ha protagonizado varias polémicas y discusiones debido al desenfado y franqueza de sus publicaciones. Sus mensajes poseen una gran influencia dentro de la red, siendo capaz de subir el valor de criptomonedas como Dogecoin, o desplomar el de activos sólidos como el Bitcoin, con tan solo un comentario. Incluso la Bolsa de Valores de Wall Street reportó que tras anunciarse la compra parcial de Twitter por parte de Musk, el precio de sus acciones se disparó en un 25 %.

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Esto sucedió luego de publicar una encuesta en la que preguntaba a los usuario si creían que la plataforma respetaba la libertad de expresión. El 70 % de los consultados respondió que no. El propio Musk también ha declarado su preocupación por la forma que la empresa filtra sus contenidos, censurando cualquier publicación que con sea reportada como ofensiva o promueva algún discurso de odio. 

A su juicio, la empresa utiliza sus algoritmos para promocionar u ocultar ciertos temas de manera arbitraria. Aseguró que de comprar la totalidad de las acciones, usará el carácter privado de la empresa para promover una libertad de expresión absoluta. Siempre y cuando esté ajustada a las leyes de cada país. 

Twitter se convirtió en una especie de plaza pública de facto, por lo que es muy importante que las personas tengan la realidad y la percepción de que pueden hablar libremente, dentro de los límites de la ley”, aseguró.

Visiones diferentes

Foto: Cortesía

“He invertido en Twitter porque creo en su potencial para ser la plataforma de la libertad de expresión en todo el mundo, y creo que la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia que funcione. Sin embargo, desde que realicé mi inversión me he dado cuenta de que la empresa no prosperará ni servirá a este imperativo social en su forma actual. Twitter necesita transformarse como empresa privada”, declaró durante su presentación en Vancouver.

Aunque insiste en que Twitter tiene la capacidad para ayudar a la civilización, las propuestas de Musk han causado controversia. Apenas unas horas después de anunciar su compra, publicó en su perfil una nueva encuesta. En ella preguntó a sus seguidores si querían que se habilitara una opción para editar los tweets. Esto a pesar de que el propio Dorsey, creador de la red de microblogging, aclaró que la razón por la que no se pueden cambiar es para evitar que las personas, especialmente aquellas de carácter mediático, puedan manipular sus publicaciones antiguas para eludir responsabilidades.

Musk también ha sido partidario de otras medidas con las que, afirma, busca hacer más transparente la empresa. Por ejemplo, propuso liberar el código de programación de la plataforma para que sea accesible a cualquier usuario. Esto con el fin de que el público entienda su funcionamiento y la lógica de sus algoritmos, o plantear cambios que mejoren su experiencia. En materia financiera, también declaró que de poseer el capital total de la empresa, la retirara inmediatamente de la bolsa.

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No obstante, sus decisiones parece que no tendrán el peso esperado en las políticas de la compañía. El actual CEO de Twitter, Parag Agrawal, informó el 10 de abril que Musk no integrará la Junta Directiva, a pesar de que su incorporación estaba programada para el día anterior. Indicó que el empresario lo pidió voluntariamente. “Creo que esto es lo mejor”, agregó. Más allá de esto, ni Agrawal ni Dorsey se han pronunciado públicamente sobre las aspiraciones del cofundador de Paypal.

Juego trancado

Además de la píldora envenenada, otras acciones externas a la directiva de Twitter parecen intervenir contra el magnate. Un grupo de accionistas introdujo una demanda contra Musk el 14 de abril de 2022 ante un tribunal federal de Nueva York. Esto por presuntas irregularidades al momento de comprar sus participaciones en la compañía. En Estados Unidos, cualquier persona o empresa que adquiera el 5 % de un capital está obligado a notificarlo a la SEC, siendo de conocimiento público. De acuerdo con los demandantes, Musk aprovechó la caída de Twitter en el mercado tras la salida de Dorsey para comprar acciones, pero mantuvo en secreto su participación hasta que llegó al 9 %.

Señalaron que desde el 24 de marzo ya el dueño de SpaceX había alcanzado el porcentaje límite, pero no lo hizo público sabiendo que eso subiría el precio de las acciones, como en efecto ocurrió. Con esto, consiguió ahorrarse hasta $150 millones, pero también perjudicó a los demás inversores que habían hecho operaciones antes del 4 de abril, cuando finalmente se hizo público. Los afectados terminaron vendiendo por debajo del precio final, lo que supuso pérdidas de $10,66 por cada acción.

Fuera del proceso judicial, que apenas está en investigación, también existen otros candidatos que podrían arrebatarle el botín. Uno de ellos es Thoma Bravo, una firma de inversores especializada en el campo de la tecnología. De acuerdo con The New York Post, la empresa estaría estudiando comprar las acciones restantes de Twitter, aprovechando el revuelo actual. Expertos afirman incluso que esto podría ser una técnica financiera conocida como Caballero blanco, que consiste en vender una empresa a un aliado de confianza para evitar las OPA hostiles. Sin embargo, todavía se desconoce si ese es su propósito, o el estado actual de esas negociaciones. 

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