• Se cree que el animal pudo haberse hidratado con agua de lluvia, con las gotas de condensación dentro de la estructura de carga y hasta con sus propio orine

En el terminal internacional de Manzanillo, Panamá, los operarios del lugar encontraron a una perra cachorra que sobrevivió en un contenedor que había pasado por lo menos 20 días en el Atlántico y posteriormente fue apilado por otros 20 días. La perra mestiza, de aproximadamente un año, color caramelo, estaba deshidratada y lastimada. El hecho ocurrió en diciembre de 2021.

“No nos explicamos cómo entró ni cómo no se detectó (…) Es una historia de una heroína. Porque un animalito que esté 40 días dentro de un contenedor, sin agua, sin alimento, ¿cómo luchó por su vida?”, según comentó Cecilia de Escobar, directora nacional de Salud Animal del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) de Panamá, citada por agencias internacionales.

La cachorra fue trasladada a Ciudad de Panamá y atendida por veterinarios y especialistas de la dirección de Cuarentena del MIDA. Hugo Turillazzi, veterinario y administrador de la Unidad Canina Agropecuaria de ese ministerio, cree que el animal pudo haber quedado preso en el contenedor en buenas condiciones físicas y esas reservas corporales le permitieron permanecer con vida durante ese lapso de tiempo.

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Se presume que pudo haberse hidratado con agua de lluvia, con las gotas de condensación dentro de la estructura de carga y hasta con su propio orine.

Es un milagro que el animalito haya podido sobrevivir tanto, por eso le pusimos el nombre de Milagros, la llamamos Mili de cariño, y como vino de España la llamamos Mili, La Españolita”. dijo de Escobar.

Tras cuidados y cariño, Mili pesa actualmente 12,2 kilos y sus condiciones son óptimas.

Su evolución en Panamá

Mili cumplió su recuperación y ambientación durante al menos cinco meses en la Unidad Canina Agropecuaria del MIDA. Los perros que son entrenados ahí trabajan en el aeropuerto internacional de Tocumen de la capital, y su labor es detectar alimentos frescos en el equipaje de pasajeros, que eventualmente pudieran traer plagas que afecten la producción local.

Aprendió a detectar olores de frutas y legumbres y hace una semana empezó a trabajar, “con buenos resultados”, indicó Escobar. Cada vez que detecta un equipaje sospechoso, rasca la maleta y se sienta al lado de ella, la señala y espera su recompensa.

Una perrita sobrevivió 40 días en un contenedor y ahora es parte del personal del aeropuerto de Panamá
Unidad Canina de Tocumen en Panamá / Cortesía

“Mili cumple con las cuatro características básicas que debe tener un canino para integrar la unidad: amable, dócil con las personas, buen apetito y juguetona”, señaló el entrenador canino Edgardo Aguirre.

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La perra se pasea por entre las maletas hasta detectar a alguna sospechosa. En el aeropuerto ya logró bloquear el equipaje con granos, frutas y embutidos. Ahora está siendo entrenada para detectar al caracol gigante africano, una especie que puede afectar la agricultura.

Mili ahora es quien apoya directamente a quienes la rescataron. “Se dice que todo el mundo tiene un propósito en la vida, y siento que el propósito de Mili es haber sido adoptada como panameña y brindar un gran servicio a nuestro país”, así lo cree la directora del MIDA.

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