• Miles de personas se han unido en un clamor unificado a través de la etiqueta #PrayforAmazonia para demostrar la preocupación que produce la destrucción del territorio

Los incendios forestales que ocurren en la selva amazónica han disparado las alarmas del mundo entero ante el auge indiscriminado de la tala y quema por el avance de la industria ganadera y minera.

La selva amazónica representa la región boscosa más extensa del planeta, con siete millones de kilómetros cuadrados comprendidos entre los territorios de Brasil, Venezuela, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Además, es uno de los espacios con mayor biodiversidad; es el hogar de 50% de las especies de plantas que hay en el mundo y de una variedad incalculable de animales como monos, jaguares, pumas, ciervos, cocodrilos, caimanes, tortugas y serpientes.

Adicionalmente, por los cielos de la selva amazónica transitan 20% de las especies de aves del planeta.

Entre los usuarios de las redes sociales reincide la crítica al manejo de la información por parte de los medios y la preocupación por el destrozo del popularmente conocido pulmón del mundo.

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Los efectos del cambio climático no se muestran solamente en las zonas boscosas de El Amazonas, al destrozar una gran cantidad de especies de flora y fauna irrecuperables, sino que también se puede notar en una noticia que estremeció las preguntas sobre el futuro del planeta, como fue la desaparición total del glaciar Okjökull en Islandia. En ambos lados del mundo se ven los desmanes del uso indiscriminado de los recursos naturales.

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El geólogo peruano Patricio Valderrama publicó en su cuenta de Twitter las imágenes satelitales tomadas por el sensor Modis de la NASA, donde se pueden observar las regiones incendiadas:

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El Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE, por sus siglas en portugués) publicó las imágenes satelitales que demuestran un aumento considerable en los focos de incendios en lo que va de año. Según las cifras presentadas por el INPE, han sido más de 74.155 focos de incendios potenciales en la región, representando un incremento de 83% en comparación con el año pasado.

Los incendios que han sido denunciados desde hace varios días por las redes sociales, abogando el olvido de los organismos gubernamentales, han ocurrido con mayor vehemencia, según las cifras presentadas por el INPE, desde el 1° de enero hasta el 20 de agosto en los estados de Mato Grosso, con 13.990 focos; seguido por Pará, con 9.818; Amazonas, con 7.150; Tocantins, con 5.776 y Rondonia, con 5.604.

Aunque la NASA, por su parte, no ha publicado todavía las imágenes satelitales del incendio en el Amazonas, los datos presentados por el INPE han sido recolectados por el satélite AQUA M-T creado por la NASA para su proyecto Observación de la Tierra (EOS, por sus siglas en inglés).

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Asimismo, el INPE estableció una referencia de las zonas del territorio brasileño que están en peligro de incendios en los próximos días.

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Si bien la sequía es un proceso natural del ciclo realizado por el planeta Tierra, el avance tan significativo de estos incendios y el aumento de los mismos se produce por las constantes deforestaciones y la tala indiscriminada de las zonas boscosas para ampliar la industria minera y ganadera.

Las políticas ambientales del gobierno de Bolsonaro

Brasil posee 60% del territorio amazónico y, al mismo tiempo, se ha convertido en el país con la mayor pérdida de bosques tropicales primarios y nativos en el mundo. En abril de este año la organización Global Forest Watch presentó su informe sobre la sostenibilidad de los bosques alrededor del mundo y determinó que en el territorio, en el año 2018, desaparecieron más de 1,3 millones de hectáreas de sus zonas boscosas. También se han perdido más de 7.500 kilómetros cuadrados de bosque en 2018, 65% más que en 2017.

Las cifras que venía presentando el país sudamericano eran alarmantes, porque su territorio representa el espacio con la mayor riqueza de fauna y flora del planeta. En la actualidad, con el acabose de los ecosistemas en todo el mundo y el frío respirar del cambio climático, la sostenibilidad de estos territorios es una preocupación primordial.

Sin embargo, de acuerdo con las cifras brindadas este año por el INPE, el avance indiscriminado por parte de la industria en los territorios protegidos ha provocado un aumento en los destrozos al territorio amazónico.

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Foto cortesía

El actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se ha presentado como uno de los mayores defensores de la explotación de dicho territorio y le ha brindado al sector minero la oportunidad de explotar territorios indígenas que deben ser protegidos según lo estipulado por la Constitución brasileña de 1988.

Por ello, el presidente brasileño despidió al director del INPE, Ricardo Magnus Osorio Galvao, por presentar información “irresponsable” sobre la deforestación y la explotación realizada por la administración de Bolsonaro en zonas protegidas.

“La afirmación de que en junio creció un 88% no es verdadera y tan solo buscaba generar sensacionalismo. No queremos negar números ni justificar cosas que fueron hechas de forma ilegal, pero sí queremos que haya responsabilidad en la divulgación de las informaciones”, agregó Ricardo Salles, ministro de Medio Ambiente, después del despido de Osorio Galvao.

Bolsonaro llegó al poder auspiciado por la industria agrónoma y ganadera, conformada por personas que desean ampliar sus territorios de producción y reducir la selva amazónica. Para los ganaderos el territorio protegido es demasiado extenso y dificulta la producción de carne, por ende, las políticas gubernamentales buscan satisfacer a los productores.

El aumento de la tala de árboles y la deforestación de la zona boscosa ha aumentado un 280% en comparación con el año 2018, destrozando 2.200 kilómetros cuadrados de bosque en lo que va de año.

Por estas acciones realizadas por el gobierno brasileño, que aboga por la apropiación de las zonas selváticas, Alemania y Noruega cancelaron su apoyo al Fondo Amazonia de Brasil, creado en 2008 por el Banco de Desarrollo de Brasil para captar donaciones internacionales para el sostenimiento de El Amazonas. Noruega, por su parte, representaba el mayor donante del fondo con 1.200 millones de dólares en la última década.

“Pueden usar este dinero como les parezca. Brasil no lo necesita”, respondió Bolsonaro ante la cancelación de estos países europeos.

Este miércoles, ante los sucesos ocurridos en el Amazonas, Jair Bolsonaro insinuó que las ONG encargadas de proteger la zona selvática habrían provocado los incendios para desmeritar el trabajo de su administración. “Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal por parte de estos ‘oenegeros’ para llamar la atención de mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando”, agregó.

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Foto cortesía

Consecuencias de la deforestación

Los resultados de la deforestación indiscriminada de la selva amazónica, principal pulmón del mundo, son catastróficos. Más allá de las diferencias entre el Estado y las organizaciones ambientales, esto puede provocar un cambio en la vida del pueblo brasileño y de los países cercanos.

El pasado lunes la ciudad de Sao Paulo, la más grande del continente, se oscureció a las 3 pm por la humareda que proviene de los territorios quemados en el Amazonas. Además, la fecundidad de la flora en la selva amazónica reduce la llegada del dióxido de carbono a la atmósfera, deteniendo tenuemente el avance del cambio climático. Según un estudio publicado en 2017 por la Universidad de Leeds, ubicada en Reino Unido, la cantidad de dióxido de carbono absorbida por la selva amazónica es equivalente a las emisiones de combustibles fósiles producidas por los nueve países que poseen territorio amazónico desde hace más de 35 años.

El avance de la deforestación por las necesidades industriales del Estado brasileño, sin tener consciencia del daño ambiental que produce la apropiación de dichos territorios selváticos, puede producir un cambio irreversible en el planeta. Las consecuencias de este cambio no solo afectarán a los pueblos de Suramérica, sino a todos los países del mundo que actualmente se encuentran luchando contra el calentamiento global y los daños al medioambiente.

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