• El medio informó el cierre de su edición en español, eliminando las próximas publicaciones autónomas, pero manteniendo el trabajo de traducción y edición de sus artículos en inglés

“A partir de hoy, hemos suspendido NYT en Español como un sitio autónomo”, es la primera frase que marca la despedida de uno de los espacios más reconocidos para el periodismo de habla hispana. Este 17 de septiembre The New York Times emitió un comunicado informando el cierre de su edición en español.

Las razones que la junta directiva del periódico con sede en la ciudad de Nueva York emitió para eliminar su extensión en español respondieron a las necesidades “económicas” del producto. Si bien el medio realizó una serie de trabajos primordiales para entender el presente de Latinoamérica, los empresarios norteamericanos no obtuvieron las ganancias necesarias para que el proyecto fuera “financieramente exitoso”.

En el mundo globalizado de hoy, donde los hechos están condicionados por el discurso, la labor periodística encuentra un nuevo ápice, en el cual debe, más allá de contar el hecho, narrar las verdades de lo que ocurre. La libertad editorial que produce la competencia es fundamental para el sostenimiento del lenguaje como medio imprescindible de relación humana, y el cierre de The New York Times en Español, que realizó durante cuatro años más de 900 artículos autónomos, es un desliz en la necesidad de narrar la realidad hispanoamericana para “los de adentro”.

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Foto: El País

The New York Times en Español comenzó a funcionar en enero de 2016, pero sus primeros artículos se publicaron en febrero de ese mismo año, con la pretensión de entrever los hechos que agobiaban a la comunidad hispanohablante en su propia lengua.

Además, los periodistas de este medio se encargaron de seleccionar y traducir los textos del formato en inglés para adecuarlos a la realidad de quienes los leían en español.

Paulina Chavira, periodista de este medio, comunicó la noticia a través de su cuenta de Twitter: “Ha sido un camino de mucho aprendizaje (…) Sigo creyendo que escribir en español siempre es un buen negocio… y el tiempo lo dirá”.

El cierre de The New York Times en Español genera dos cuestionamientos: uno constante y otro que resulta preocupante. El primero es la reducción de una voz crítica que se posicionó entre los lectores durante cuatro años, convirtiéndose en un bastión para el entendimiento de Hispanoamérica. El segundo es la duda sobre el alcance de la lengua española en el mercado mundial.

César Vallejo, uno de los poetas más importantes del siglo XX, nacido en una pequeña provincia de Perú, un día anotó: “Cuando leo, parece que me miro en un espejo”. Para los lectores hispanoamericanos y para cualquier otro, es importante tener un espacio donde su realidad sea narrada desde el núcleo del propio lenguaje. Cada palabra, tanto escrita como leída, posee la capacidad de intervenir en la realidad, y esto era lo que conseguían con cada uno de los trabajos de este reconocido medio.

Los trabajos más laureados de The New York Times en Español

“Estamos convencidos de que, en estos tiempos, no solo existe la necesidad de un periodismo independiente y de excelencia en español, sino que todos los días se crean amplias oportunidades para los proyectos que cuenten las historias de América Latina y el mundo con rigor periodístico, matices variados y los diversos acentos del español”, se lee en el comunicado de despedida expuesto por la redacción de The New York Times en Español.

La diversidad de colaboradores del periódico permitía, como ellos mismos enuncian, tomar en cuenta los distintos acentos del español, los matices que cada palabra adquiere dependiendo del país, para crear más cercanía entre el lector y el escritor.

Asimismo, los temas presentados en la plataforma en español de uno de los medios más importantes en el mundo, con una sala de redacción autónoma, fueron muy diversos y visibilizaron las historias más importantes del continente latinoamericano.

Uno de los artículos más destacados del último año fue escrito por Albinson Linares, periodista y editor venezolano, titulado “Cazar agujeros negros desde México. Linares se enfocó en el trabajo del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe), con sede en Tonantzintla, Puebla, México, que busca lograr un objetivo que la humanidad persigue desde hace más de 100 años: captar la imagen de un agujero negro.

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The New York Times en Español. / Una vista del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), ubicado a 4600 metros sobre el nivel del mar en la cima del volcán Sierra Negra, en Puebla, México

El proceso de su visibilización ocurrió gracias a la colaboración de varios centros de astrofísica del mundo, conformando una red de telescopios llamada Telescopio de Horizonte de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés).

En este artículo se puso en evidencia un matiz importante: la participación de un grupo latinoamericano en un hito mundial para determinar la inabarcabilidad de la existencia.

Por otro lado, Patricio Fernández, periodista y escritor chileno, en una de sus colaboraciones a The New York Times en Español, logró adentrarse en el fracaso de un “ideal revolucionario” que ha contaminado a Latinoamérica, a través de los ejemplos de Venezuela y Cuba, con un artículo llamado “Cuba y Venezuela, adiós revoluciones”.

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Fidel Castro y Hugo Chávez | Foto cortesía

Chávez inició su proceso político apoyado por el poder ideológico de Fidel Castro, y al asumir la presidencia, empezó una estrecha relación entre ambos países que permitió la entrada del poder cubano a todos los espacios del poder público en Venezuela. Ambos procesos “revolucionarios” han demostrado su fracasado con los años, envolviendo a Venezuela en una crisis humanitaria sin precedentes.

La multiplicidad de los habitantes de Hispanoamérica, donde los referentes culturales de cada país se diluyen en el comportamiento de cada individuo, convierte al lenguaje en el único elemento que unifica al continente. Por esta razón, uno de los artículos más destacados en los cuatro años de existencia de The New York Times en Español es “El Día E: los desafíos del español y castellano”, de Paulina Chavira, periodista de la redacción.

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Foto: Reuters

En este artículo se plantea un problema que se ve reflejado en el cierre del medio: los retos que enfrenta el español como lengua ante los cambios del mercado mundial. Primero que nada, la posibilidad de crear o adaptar términos en inglés al español y, luego, establecer al lenguaje como un símbolo autónomo.

“Si los hispanohablantes no nos hacemos conscientes de las enormes posibilidades de nuestra lengua, es poco probable que logremos que en la tecnología, los negocios y la cultura se reflejen los matices del mundo que sucede en español”, escribió Chavira.

Solidaridad con el periodismo crítico

Con el crecimiento de las redes sociales y de la opinión globalizada, que ya no necesita de la aceptación de los medios comunes de expresión, la información que se conoce peligra por la intervención de discursos sesgados, de críticas delebles y una banalización del contenido.

Ante este panorama se alzan con más fuerza los espacios de análisis social y de investigación periodística, donde se evita la creación y propagación de “fake news”, un proceso que se basa en la creación de noticias falsas para conformar una matriz de opinión.

En palabras de Rafael Castillo Zapata, ensayista y crítico literario venezolano, “todo significa: el mundo no cesa de ofrecerse como una mina desparramada de signos que piden a gritos ser descifrados”. Y dichos signos que se ofrecen al mundo de manera inmediata, necesitan ser descifrados, investigados y contados por los periodistas. The New York Times en Español es una ventana que se cierra, pero que deja en sus artículos una mirada imborrable de Hispanoamérica y el mundo.

La junta directiva de The New York Times expuso en su comunicado: “Como parte de esta misión central, los editores continuarán traduciendo nuestro periodismo de impacto a más de una docena de idiomas — incluso y con frecuencia al español, en el sitio www.nytimes.com/es— y aumentaremos nuestra inversión en la expansión de estos esfuerzos de traducción”. De esta manera aclara que la plataforma seguirá en funcionamiento, pero que dejará de ser un medio de opinión e investigación autónomo.

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