- Miles de habitantes de Estados Unidos siguen en las calles exigiendo justicia y que cesen los ataques de racismo contra la comunidad afroamericana; sin embargo, varias manifestaciones se han tornado violentas y las fuerzas policiales no han logrado contenerlas. Foto principal: AFP / Roberto Schmidt
Estados Unidos lleva siete días inmerso en protestas que se registran en más de 20 estados del país, debido a la muerte del afroamericano George Floyd. El video de su detención se hizo viral y detonó una ola de disturbios, pues los manifestantes exigen justicia por el caso y el cese de los ataques racistas, sobre todo, de los que provienen de cuerpos policiales.
El 25 de mayo, en Minneapolis, Floyd fue asfixiado por un policía. El oficial se arrodilló sobre el cuello del hombre, ya esposado, durante más de ocho minutos. Aunque el afroamericano exclamó en reiteradas ocasiones que no podía respirar (I can’t breathe), su súplica no fue atendida.
Sus últimas palabras fueron escritas en pancartas y los manifestantes las tomaron como su lema, un grito de protesta con el que recorren las calles.
La indignación por el asesinato desató en las personas el deseo de justicia. Por eso, pese a la cuarentena y al ser el país que actualmente registra la mayor cantidad de contagios por Covid-19, miles de ciudadanos han salido a las calles para denunciar los actos de racismo y la violencia policial.
Manifestaciones se tornan violentas
Aunque en principio las protestas se realizaron de forma pacífica en Minneapolis, la misma noche del 26 de mayo el panorama cambió y se inició la violencia y los saqueos. En los días siguientes, los manifestantes incendiaron tres comisarías de policía de la ciudad.
El 28 de mayo el gobernador del estado de Minnesota, Tim Waltz, desplegó hasta 500 soldados de la Guardia Nacional y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, declaró estado de emergencia.
Luego de los fallidos intentos para controlar a los manifestantes, Waltz ordenó la movilización de toda la Guardia Nacional del estado por primera vez en su historia.
Las protestas se extendieron hasta en un centenar de ciudades de todo el país, entre ellas: Chicago, Las Vegas, Los Ángeles, Detroit, Nueva York, San Francisco y Washington.
Desde el 30 de mayo se decretó toque de queda en más de 10 ciudades y, al día siguiente, el gobierno autorizó el despliegue en 15 estados de más de 5.000 efectivos de la Guardia Nacional.
¿Y el presidente Donald Trump?
La noche del viernes 29 de mayo, los manifestantes se congregaron frente a la Casa Blanca, se enfrentaron a los agentes del Servicio Secreto, arrojándoles agua y objetos contundentes. En poco tiempo, lograron romper las barreras metálicas y las personas comenzaron a empujar a la fuerza de seguridad y sus escudos antidisturbios.
Trump fue llevado brevemente a un refugio subterráneo, de acuerdo con la información suministrada por un funcionario de la Casa Blanca y una fuente policial a CNN.
El mandatario estadounidense estuvo junto con la primera dama, Melania Trump, y su hijo Barron, por menos de una hora en el lugar; luego fueron llevados arriba otra vez. Al día siguiente, el presidente publicó varios mensajes a través de su cuenta en Twitter.
En redes sociales se difundieron videos e imágenes de la Casa Blanca a oscuras. Se desconocen las causas del apagado de luces de la casa presidencial el pasado 31 de mayo.
“Gran trabajo ayer por la noche en la Casa Blanca, servicio secreto. No solo eran totalmente profesionales, sino muy geniales. Estaba adentro, observaba cada movimiento, y no podría haberme sentido más seguro”, indicó.
Una autopsia esperada
Este lunes, hicieron públicos los resultados completos de la autopsia realizada por las autoridades sanitarias a George Floyd. Revelaron que murió por «homicidio» debido a la «compresión del cuello» cuando un policía lo inmovilizó y también mostraron que la víctima había consumido fentanilo, según un comunicado de prensa del condado de Hennepin.
Los resultados de los dos médicos que llevaron a cabo el examen postmortem encargado por la familia, coincidieron con el informe oficial. Los doctores dijeron en una rueda de prensa que la víctima sufrió presión tanto en el cuello como en la espalda y declaró que «la asfixia por presión sostenida fue la causa» de la muerte.
Un informe preliminar del viernes 29 de mayo había indicado que Floyd no mostraba signos de asfixia o estrangulamiento.
El panorama de las manifestaciones y disturbios por la muerte de Floyd en varios estados y cerca de la Casa Blanca podría detenerse con el despliegue de la Guardia Nacional en el país norteamericano y el toque de queda declarado recientemente; sin embargo, habrá que ver cuál será el comportamiento de los manifestantes durante los próximos días.
Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera | José Gregorio Silva