• El vicepresidente del Consejo Nacional Electoral conversó con El Diario sobre los motivos que lo llevaron a aceptar su cargo y cómo cree que será la actuación del máximo ente electoral durante los próximos meses

A sus 67 años de edad, formar parte de la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) nunca fue una meta en la vida de Rafael Simón Jiménez Meleán, pese a estar involucrado en la política desde muy joven.

En exclusiva para El Diario, el nuevo vicepresidente del CNE afirma de forma inequívoca que es consciente de las responsabilidades inherentes al cargo que recién asume y que más una distinción es un reto personal. Esta no es la primera oportunidad en la que Jiménez forma parte del organismo electoral, en 1988 fue miembro del directorio del entonces Consejo Supremo Electoral.

Sostiene que su familia fue uno de los principales factores que lo llevaron a aceptar la designación como parte de los nuevos rectores del CNE realizada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Jiménez, oriundo de Barinas, respondió durante tres días a las interrogantes de este medio. Sus compromisos y la instalación del Directorio del Consejo Nacional Electoral fueron parte de las razones que lo llevaron a prolongar el tiempo de la entrevista.

¿Cree que este nuevo CNE puede brindar las garantías necesarias para realizar una elección en igualdad de condiciones tanto para la oposición como para el gobierno?

—Tengo entendido que en la mesa de negociaciones entre el gobierno y los partidos MÁS, Copei, Soluciones,  Cambiemos, Avanzada Progresista y Esperanza por el cambio se ha avanzado bastante sobre el tema de las garantías electorales para unas elecciones competitivas y que el documento marco de esas negociaciones fue el presentado por el ex rector Vicente Díaz en las negociaciones cumplidas entre el G4 y el gobierno en las rondas de Santo Domingo. Allí Díaz, tengo entendido, por personas que estuvieron presentes, hizo una larguísima disertación que culminó con 18 propuestas sobre las condiciones y garantías electorales. Ese documento será la base para que el directorio del Consejo (Nacional Electoral) las apruebe.

Foto: TSJ

Yo particularmente creo que deben convocarse a todos los partidos y grupos de opinión para aprobar y ampliar esas garantías destinadas a rescatar la credibilidad de los ciudadanos en el ejercicio del sufragio.

Desde la oposición han indicado que no reconocerán a los nuevos rectores entre los cuales se encuentra usted, ¿qué opinión le merece esto?

—Bueno, lo más importante es que quien se oponga a la salida electoral le explique a los venezolanos cuál es la vía y la ruta para salir de (Nicolás) Maduro, porque todos los intentos de hacerlo por vías no electorales han fracasado estrepitosamente y solo han servido para atornillar a Maduro. En todo caso, en cuanto a mi respecta, entiendo mi estadía en el CNE como una manera de reclamar con fuerza y firmeza los derechos de la Venezuela democrática y solo pido que se dé la oportunidad de demostrarlo.

¿Por qué decidió aceptar el nombramiento como autoridad del CNE?

—Yo estoy en la política desde que tenía 10 años de edad y estoy acostumbrado a nadar contra la corriente y estoy absolutamente convencido de que nos movilizamos y nos disponemos a confrontar y derrotar al gobierno o nos resignamos a vivir en un país arruinado y empobrecido. Entonces, los que sin ni siquiera esperar que se definan las condiciones electorales y llaman como un reflejo condicionado a la abstención tendrán que decirle a los venezolanos cuáles son las vías y los mecanismos para sacar a Maduro porque lo que hemos visto hasta ahora es un error tras otro.

El chavismo tiene más de 20 años de hegemonía y destrucción y si ahora se reitera la política de abstención, que es en sí misma desmovilizadora y desmotivadora, corremos el riesgo de una eternización del régimen en el poder”.

—¿Cuáles son los indicadores que usted espera ver para reconocer la voluntad de propósito de este CNE?

El asunto principal para la credibilidad electoral no es la composición del actual CNE, sino las garantías y seguridades que se le brinden a los electores y esas han sido pactadas guiándose por un documento que el ex rector Vicente Díaz presentara en los diálogos de Santo Domingo en 2017. Allí están especificadas una a una las condiciones y garantías para que existan elecciones libres.

—Tomando en cuenta los nombres y cargos que han desempeñado, ¿cree que las nuevas autoridades del CNE serán equilibradas?

—El tema es fundamentalmente político. Es decir, que podría ganar el gobierno otorgando condiciones y garantías y eso está claro, el gobierno busca mejorar su situación internacional y fundamentalmente cómo remover el tema de las sanciones que tanto pesan sobre las finanzas públicas. Además, conociendo a sus adversarios absolutamente predecibles sabe que se dividirán, fraccionarán y llamarán de forma mecánica a la abstención, y con una oposición dividida y atomizada los menguados respaldos del gobierno podrán prevalecer.

¿Qué opina sobre el hecho de que la nueva presidenta del CNE sea la misma magistrada de la ponencia que eliminó los representantes del estado Amazonas en las elecciones parlamentarias de 2015?

—Consideré, considero y consideraré un atropello antidemocrático haber desproclamado a los diputados de Amazonas legítimamente electos en su oportunidad. 

Quiero decirle que quien espere de mí un solo cambio en las actitudes, principios y opiniones que he sostenido toda mi vida sencillamente se quedará con los ‘crespos hechos'».

¿Considera que es factible realizar las elecciones parlamentarias este año tal y como lo afirmó en su momento Maduro?

—No es el criterio de Maduro el que prevalece, sino el mandato constitucional que establece el periodo de los poderes públicos. Este año la Constitución establece que debe haber renovación del Parlamento, solo que algunos tienen una interpretación elástica de nuestra carta fundamental y la invocan solo cuando piensan que les conviene. Eso sería como si Maduro, cumplido su mandato, quisiera seguir en el poder.

Nadie puede creer que seamos unos ingenuos e inocentes los que creemos que el gobierno pueda facilitar elecciones libres y competitivas, solo lo hará por presión, por extrema necesidad, y porque confíe que como ha venido sucediendo en los últimos eventos electorales sus adversarios le faciliten y viabilicen su victoria.

Algunos de los integrantes de esta nueva junta directiva del CNE han sido sancionados por el gobierno de Estados Unidos. ¿Teme que esto pueda sucederle a usted?

—Estados Unidos ha proclamado que es la negociación e incluso la conformación de un gobierno de emergencia con sectores del gobierno y la oposición la vía para resolver la crisis venezolana, eso lo ratificó esta misma semana encargado de Negocios de EE UU (James) Story. Entonces, si yo defiendo esa misma posición porque podría tener una sanción, los Estados Unidos, la primera potencia de la tierra, ha demostrado ser mucho más inteligente que ciertos factores de la oposición venezolana que, a falta de mejores argumentos, viven amenazando incluso a quienes estaban ubicados en su mismo campo político con sanciones que en este caso serían una especie de castigo por no acompañar los errores y disparates políticos que le han permitido a este gobierno destruir a Venezuela por más de 20 largos años.

Rafael Simón Jiménez Melean

El TSJ designó a Rafael Jiménez Melean como rector principal y nuevo vicepresidente del CNE.

Nació en el estado Barinas y fue gobernador de esta entidad durante dos periodos.

En 1998 fue elegido como diputado al Congreso de la República con el apoyo de su partido Movimiento al Socialismo (MAS), hasta que en el año 2002 decidió formar parte de la bancada de Acción Democrática (AD).

Un año después, fue reelecto en su cargo de diputado y en 2005 fue designado como presidente de la subcomisión de agricultura de la Cámara de Diputados.

—Desde la Asamblea Nacional han indicado que continuarán con el proceso para la designación de nuevas autoridades en el CNE. ¿Cómo cree que termine eso? ¿Se producirá un nuevo choque de poderes entre la AN y el TSJ?

—La Asamblea Nacional es un órgano autónomo y yo no interfiero con lo que haga o deje de hacer. Solo quiero recordar en sencillo, ya que honor a la verdad perdió dos extraordinarias oportunidades para hacerlo.

Primero, en diciembre de 2016 cuando por diferencias entre VP y PJ el Comité de Postulaciones designado en esa oportunidad no presentó los candidatos a rectores, lo que permitió que el TSJ activara la omisión legislativa y designara las autoridades del CNE. 

Segundo, el pasado año cuando la fracción del PSUV se reincorporó a la AN era el momento estelar para hacerlo y también se dejó pasar.

Foto: TSJ

Desde el punto de vista constitucional las elecciones parlamentarias deben realizarse este año, pero desde el punto de vista técnico ¿cree que puedan llevarse a cabo tomando en cuenta la reducción del parque de máquinas electorales producto del incendio registrado en los galpones del CNE? ¿Cómo se podrían comprar nuevos equipos tomando en cuenta las sanciones impuestas por Estados Unidos y el hecho de que Smartmatic ya no tiene contratos con el CNE?

—Yo tengo que asumir mi posición rectoral para enterarme de la situación técnica operativa y logística del CNE. No suelo adelantar opiniones ligeras o irresponsables en todo caso es mi criterio personal que la fecha electoral pudiera ser parte de los acuerdos de garantías y condiciones pactadas entre los factores políticos.

Algunos periodistas han indicado que el rol de vicepresidente del CNE es simplemente un mero cargo simbólico, pues carece de peso real al momento de tomar decisiones. ¿Esto es cierto?

—Yo desde siempre he tenido el criterio de que la persona hace el cargo y no el cargo a la persona y sin sobrevalorarme creo tener la experiencia, el conocimiento y la experticia para cumplir a cabalidad mi responsabilidad en el CNE

¿Ha tenido algún contacto con Juan Guaidó previo o posterior a su designación?

Guaidó es una persona que merece mi mayor afecto y reconocimiento y él lo sabe. En enero de 2019 cuando fue electo presidente de la AN  yo escribí esperanzado en su liderazgo un artículo que titulé “Prohibido equivocarse”, donde señalaba la necesidad de enmendar los errores que habían conducido a los prolongados fracasos.

Lamentablemente la falta de consistencia  y coherencia en su estrategia le ha hecho reiterar los mismos errores y no han permitido capitalizar el inmenso deseo de cambio de más del 80% de los venezolanos ni materializar la transición prolongando el sufrimiento de los venezolanos. Esto lo digo con sentido de sana crítica y en nada desmerita el valor y el coraje demostrado por el liderazgo joven de Venezuela.

—¿Usted reconoce a Guaidó como presidente legítimo de la AN? ¿Qué opinión le merece la legitimación de Parra como presidente de la AN por parte del mismo TSJ que lo nombra usted como rector?

Tampoco considero que guarde relación la sentencia designando al nuevo CNE con la sentencia que reconoció como presidente a Parra. En todo caso yo he estado en desacuerdo no solo con ese, sino con muchos otros pronunciamientos del TSJ.

—Si de acuerdo con el TSJ la legítima AN estaba en desacato, ¿cómo se explica que ese mismo TSJ declare la omisión legislativa?

Pienso que la decisión del TSJ presenta defectos de redacción seguramente motivados por la existencia de dos juntas directivas en la AN.

¿Usted considera que la elección realizada el 20 de mayo de 2018 fue legítima?

—Yo creo que el 20 de mayo existió una inigualable oportunidad de sacar del poder a Nicolás Maduro por métodos democráticos si los ciudadanos hubieran ejercido mayoritariamente su voto.

La oposición del G4 se ha metido en un laberinto al no entender que su tarea es motivar, organizar, movilizar y diseccionar a la inmensa mayoría que quiere cambio y se ha encerrado en el dogma perverso de que la abstención es la negociación de la política y que solo contribuye al desánimo, desarticulación y desmovilización del país ayudando a que el régimen se prolongue y consolide.

¿Qué hará como rector para que se respete la libertad de información para los periodistas?

—Lo que he hecho a lo largo de toda mi vida: defender el derecho al acceso a las fuentes públicas, la transparencia y el respeto por el derecho a la información que es un derecho constitucional y por supuesto denunciando y confrontando todos los abusos y atropellos contra los comunicadores sociales.

¿Como historiador puede relatar algún referente histórico en el que un régimen ilegítimo que tenga secuestrada la institucionalidad, haya generado un proceso electoral transparente y con todas las garantías ciudadanas e institucionales?

—Todos los pueblos que han tenido que enfrentar procesos totalitarios han logrado vencerlos con la movilización  y el activismo democrático. Si quienes se oponían a Pinochet en Chile hubieran pensado como ciertos dirigentes este se hubiera muerto en el poder. Si Pérez Jiménez se hubiera confrontado con esa misma dirigencia seguramente estaría todavía mandando. La estrategia correcta es el activismo, la movilización, la protesta y la participación.

Lo que como historiador sí no tengo es ningún testimonio de que un régimen autoritario haya sido desplazado quedándose de brazos cruzados, absteniéndose o desmovilizándose.

¿Qué rescata usted del proyecto chavista? ¿Sigue usted filosóficamente comprometido con el pensamiento chavista?

—Precisamente rogué que buscaran una entrevista que concedí en 2002, donde siendo yo vicepresidente de la Asamblea Nacional y Hugo Chávez en el cenit de su poder y popularidad se recogió en titular completo a toda página mi expresión :

Nunca he sido chavista”.

Yo ingresé a la política demasiado joven a lo mejor cuando el difunto mandatario ni soñaba con tener contacto con su primera idea política. Apoyé a Chávez como parte del MAS, partido inobjetablemente democrático que ayudé a fundar en 1971 cuando tenía 17 años y en el que milité por 31 años hasta que en diciembre de 2002, y que decidió por pronunciamiento democrático de sus bases y dirigentes respaldar a Chávez en 1998. De manera que no puede quedarme nada porque nunca adscribí su pensamiento.

¿Después de distintos fracasos de diálogos promovidos por la comunidad internacional y en los cuales el régimen no cedió en pro de unas elecciones libres, transparentes y con veeduría internacional? ¿Qué le hace pensar que ahora tendrán éxito?

—Yo podría compartir el planteamiento de los líderes opositores que proclaman que solo podemos ir a elecciones si primero se va Maduro del poder. Ahora bien lo serio y responsable de quien proclame esta conseja es decirle a sus seguidores ¿Cómo es que van a sacar a Maduro? Porque hasta ahora todos los errores y disparates cometidos solo han servido para atornillar a Maduro en el poder y de esta manera prolongar el sufrimiento extremo a los venezolanos. Como no he visto ninguna aclaratoria al respecto sigo creyendo que solo con una salida política electoral y negociada es posible una solución a la crisis venezolana, por cierto, esta posición no es exclusivamente mía he oído en reiteradas oportunidades afirmar al señor Jhon Story que su país respalda una negociación e incluso un gobierno de emergencia conformado por chavistas y opositores.

El diálogo es un instrumento fundamental de la política y de la democracia que debe ser permanente,  pero además resulta inadmisible que cuando un determinado sector negocia con el gobierno eso es noble y patriótico y cuando lo hace otro sector de la oposición son colaboracionistas y traidores.

—¿Cómo es que los intereses de una minoría política representada en la Mesa de Diálogo Nacional, tiene más capacidad de influencia que la Asamblea Nacional que es la representación legítima de la mayoría nacional?

Yo considero improcedente la comparación entre la AN y la mesa de diálogo, son dos instancias distintas, la verdadera pregunta sería por qué la AN que va a cumplir cuatro años y medio de gestión no ha elegido en todo ese tiempo al nuevo CNE.

¿Alguna vez se imaginó o tuvo como objetivo formar parte de un organismo como el CNE?

—Eso como aspiración personal no representa nada para mí, yo fui en el año de 1988 miembro del directorio del CNE en representación del MAS, partido en el que militaba entonces. Por tanto, más que una distinción o una meta burocrática lo que representa para mí es una tremenda responsabilidad con el país, precisamente porque no quiero que mis hijos o nietos tengan que resignarse a vivir en un país destruido y siento de nuevo sin sobrevalorarme que puedo ser útil y que será mi desempeño el que dirá la última palabra.

¿Qué mensaje le envía a la población que pueda dudar de las circunstancias en las que se dio su designación?

—La invocación de la frase cristiana «por sus frutos los conoceréis»,  la batalla democrática tiene que darse en todos los espacios de la lucha política y social. Lo único inadmisible en política es permanecer pasivos inhibidos o resignados viendo al adversario hacer flecos a Venezuela.

—¿Qué opinión le merece la decisión del TSJ de nombrar una mesa directiva ad-hoc en Acción Democrática presidida por Bernabé Gutiérrez?

Absoluta censura a todo cuanto implique la judicialización de la política. El propio Bernabé Gutiérrez había planteado un referéndum interno para que los adecos decidieran su posición. 

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