• En Venezuela no se produce suficiente de este combustible para cubrir la demanda de la población. Organizaciones civiles internacionales y nacionales temen que las sanciones afecten la importación del carburante y desmejoren la calidad de vida de los ciudadanos. Foto principal: EFE

“Es bien conocido que estamos evaluando la situación del gasoil en Venezuela”, dijo a la prensa Elliott Abrams, encargado especial de Estados Unidos para Venezuela, cuando fue cuestionado sobre el programa de intercambio de crudo por gasoil (o diésel) que lleva a cabo el régimen con varios países. Eso fue el pasado 17 de septiembre.

Confirmó así lo que era un secreto a voces. Días antes, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA por sus siglas en inglés), en conjunto con ciudadanos y organizaciones no gubernamentales venezolanas, envió una carta dirigida al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en la que solicitaban que se reconsiderara eliminar las exenciones a las sanciones que permitían el intercambio de gasoil por crudo.

Elliott Abrams, funcionario especial para Venezuela de Estados Unidos, aseguró que se revisarían los asuntos relacionados con el diesel. Foto: Cortesía

“Esta decisión tendría consecuencias devastadoras para la población. En Venezuela, el diésel es el principal combustible para la generación de electricidad y para el transporte de carga de bienes básicos, que incluyen alimentos, medicinas y insumos humanitarios. Cortar el acceso al diésel en el país podría empeorar las ya muy precarias condiciones de vida de millones de venezolanos que dependen de esta cadena de suministro”, indicaba el documento enviado y firmado por WOLA y miembros de la sociedad civil venezolana.

Las razones que esgrime WOLA son claras: que en 2018, 85% del consumo del diésel se utilizó para el traslado de cargamentos como comida y medicinas, mientras que el restante 15% era para uso de transporte público. A ello se suma el hecho de que las termoeléctricas funcionan con base en este combustible debido a la poca producción de gas natural y de fuel oil.

Rafael Alemán, ingeniero y extrabajador de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en la sección de Mercadeo Nacional de Líquidos, asegura para El Diario que hay que ver el panorama completo. “Nosotros -dice para referirse a la empresa de la que ya no forma parte-  exportábamos gasolina y diésel antes. Teníamos una capacidad de refinación de 1.300.000 barriles de petróleo. El problema es lo que vino después”.

¿Por qué se importa el diésel?

De acuerdo con cifras recogidas por SP Global Platts, de enero a julio de este año Pdvsa ha recibido aproximadamente 1.350.000 barriles de diésel distribuidos en nueve cargamentos. Los mismos provienen de la empresa italiana Eni, de la española Repsol y de la india Reliance, quienes ofrecen el carburante como intercambio por crudo venezolano.

“La negociación que viene haciendo el régimen con compradores externos fue para poder colocar más crudo en el exterior. Pero el diesel es un producto normal que se obtiene en todas las refinerías, no es tan complejo como la gasolina. Si ellos logran arrancar las refinerías hay diésel”, indica Alemán.

Para el año 2001, la producción de diesel, de acuerdo con cifras proporcionadas por el extrabajador de Pdvsa, la producción de diésel se ubicaba en 390.000 barriles diarios. Reportes de la estatal venezolana reseñados por SP Global Platts ubican la producción actual de diesel en 28.000 barriles diarios, lo que significa solo 40% de la demanda actual de dicho combustible.

“Nosotros nos abastecíamos de todos los combustibles. Pero si no tenemos las refinerías operando, no vamos a poder tener ningún producto. Pero en Pdvsa nadie ve cómo resolver los problemas”, asevera.

En las refinerías se producía el gasoil que consumía el mercado interno venezolano y se llegó a exportar a otros países. Foto: Referencial

Falta de inversión, de mantenimiento y malas prácticas, irrespeto a la gerencia y al personal calificado son algunas de las razones que, a juicio de Alemán, fueron las que provocaron esta debacle.

“No descarto, sin embargo, que también haya triangulación para enviar diésel a Cuba”, acotó Alemán.

A propósito de ello, el comisionado del gobierno interino para las Relaciones Exteriores de Venezuela, Julio Borges, denunció el pasado 29 de marzo el envío de una carga de este tipo de combustible desde puertos nacionales con destino a Cienfuegos, Cuba.

Diésel para el sistema eléctrico nacional

Otro de los usos que se le ha dado al diésel en Venezuela, de acuerdo con Alemán, es el de generar electricidad.

Víctor Poleo, especialista en el sistema eléctrico nacional (SEN), señaló para El Diario que la capacidad instalada del SEN que depende del Bajo Caroní, es decir, Guri, Macagua y Caruachi, es de 15.000 megavatios (MW). Sin embargo, fuentes secundarias afirman que de ese porcentaje, en estos momentos, solo se cuenta con 40% de los MW disponibles.

“La capacidad instalada de las termoeléctricas es de 15.000 MW. Sin embargo, fuentes ligadas al Despacho Interconectado Nacional registran unos 2.000 MW activos por generación termoeléctrica. Es decir, una oferta eléctrica total de 8.500 MW, y es una generosa estimación”, indicó Poleo.

Las fallas eléctricas son recurrentes en el país. Foto: Referencial

Explica que la demanda registrada se ubica aproximadamente en 12.000 MW. “Así las cosas, tenemos un déficit o demanda no servida de 3.500 MW, un 30%. Dicho de otra forma: falta 1 megavatio por cada 3 megavatios demandados”.

Las termoeléctricas, explica el especialista, “generan electricidad con gas, diésel

 y fuel oil. Y eso no lo hay. Tienen gas, diésel y fuel oil, siendo que la Industria petrolera está en quiebra. El diésel y el fuel oil que ocasionalmente hubiera, digamos 10.000 barriles por día, hay que llevarlo por carretera a las centrales medianas y pequeñas, pero no hay gasolina ni diésel para el transporte terrestre”.

El transporte de combustible por parte de Pdvsa ha menguado en los últimos 20 años.

Alemán señala que de una flota de 2.000 camiones cisternas para el transporte de combustible, se encuentran operativas 350 unidades. Además, por vía marítima, se contaban con cuatro tanqueros para la movilización de los productos y dos para el GLP al mercado interno. Hoy, solo uno está operativo.

Las estaciones de servicio de gasolina operativas también han menguado, de acuerdo con Alemán. De 1.800 que funcionaban previo al gobierno de Hugo Chávez y posteriormente el de Nicolás Maduro, hoy solo trabajan 1.540.

Desde el año 2012, afirma Poleo, la industria petrolera importaba gasolina y diésel en volúmenes que se ubicaban entre 80.000 barriles y 200.000 barriles diarios. “Toda esta situación fue predicha desde el año 2008”, asevera.

Anteriormente, el gas era utilizado como fuente de generación eléctrica en el país.

Ahora, lamentablemente, requiere del diésel», explica Rafael Alemán. «Dicho combustible antes era usado por el sector de transporte pesado. Si no es con agua, debería ser con gas. Si no es con agua ni con gas, combustibles pesados. Pero se han dañado todas las fuentes alternas de generación de energía”.

Para WOLA, la posible carencia del combustible para generar electricidad en las termoeléctricas podría causar una sobredemanda de las líneas de transmisión en algunas regiones de Venezuela, como la de Los Llanos, Amazonas y Los Andes, “lo que resultará en un mayor racionamiento eléctrico”.

Crisis alimentaria y de salud

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) demostró que aproximadamente 79.3% de los venezolanos no tiene cómo cubrir la canasta de alimentos y que 96% de los hogares del país se encuentran en situación de pobreza.

De cada cuatro hogares, en al menos uno la inseguridad alimentaria es severa, de acuerdo con el informe llevado a cabo por investigadores universitarios de Venezuela.

En los hospitales las plantas eléctricas funcionan con diésel. Foto: José Daniel Ramos

De ahí la preocupación de WOLA, que indica que “De no haber diésel podría producirse una paralización del transporte de carga afectando, el traslado de insumos indispensables para la supervivencia de millones de familias venezolanas”.

Electricidad, transporte, alimentos, ayuda humanitaria. Cuatro ejes que dependen de la disponibilidad de diésel en Venezuela. Las causas, esgrimen los analistas, indudablemente se encuentran en el régimen. Pero las consecuencias de la falta del carburante podrían ser graves. 

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