• Se requieren más de 500 salarios integrales para adquirir los artefactos necesarios que permitan amoblar, mínimamente, una casa o apartamento. Foto: AFP

El que se casa, casa quiere. Y el que la tiene, la quiere equipar. Es una aspiración legítima de quienes emprenden la aventura de hacer vida en un hogar propio. 

El detalle radica en que, en esta Venezuela dolarizada de facto, hiperinflacionaria, deprimida económicamente y que vive la resaca de un grotesco derroche de recursos cortesía de los altos precios del petróleo entre 2005 y 2013, amoblar una casa es, cuando menos, una tarea difícil de acometer.

Si se adquiere lo básico, es decir, nevera, cocina a gas, lavadora, un televisor, un aire acondicionado, licuadora, horno microondas, juego de recibo y set de comedor de cuatro sillas se gastaría aproximadamente 1.609 dólares americanos (USD), equivalentes a 515,7 salarios mínimos integrales de 10 millones de bolívares, calculados de acuerdo con la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV) del 30 de junio de 2021.

El Diario realizó un sondeo por varios establecimientos comerciales y por la plataforma MercadoLibre para dar con los costos actuales en el mercado de línea blanca y línea marrón. En la siguiente tabla se observa el precio mínimo, el precio máximo y los salarios mínimos integrales necesarios para adquirir el más económico de los artefactos mencionados en el párrafo anterior -basado en la cotización del BCV del 30/06/2021-.

Como se puede observar, el rango de precios varía según la calidad y características de cada artefacto. Si no se compran sus versiones más asequibles, el monto estimado inicialmente puede elevarse. También si se añaden otros productos.

Los gastos más fuertes, a priori, serían los correspondientes al juego de recibo y a la nevera, respectivamente. El primero es un set de muebles modular, que no incluye el pago del envío. Con respecto a la nevera, tiene una capacidad de 207 litros, congelador que produce escarcha, sistema de iluminación interna, soporte de dos botellas y un cajón para frutas y verduras.

Con la escasez de gas presente en todo el país, si se sustituye la cocina a gas por una eléctrica, el presupuesto original bajaría un poco.

El aire acondicionado es de 12.000 BTU, ideal para habitaciones no muy grandes. En cuanto al televisor, es de 32 pulgadas con pantalla LED, HD, con disponibilidad de puertos USB Y HDMI.

La lavadora es semiautomática, de 9 kilos de capacidad. Si se compra una automática o más grande, su costo fácilmente sobrepasa los 200 USD.

Ante estos precios, la pregunta de rigor es: ¿cómo hacen las personas que quieren amoblar sus espacios? Las respuestas pueden ser tan variadas como el valor de los artefactos.

Comprar para la casa de uno en uno

José López y Mariana González tienen 28 y 26 años respectivamente. Están recién casados y viven en casa de los padres de González en un apartamento ubicado en Caracas. Su aspiración como pareja es alquilar un espacio para mudarse juntos.

Ambos cuentan con trabajos estables, pero la suma de sus ingresos no les permite comprar todo de una vez. Decidieron adquirir uno a uno los artefactos que necesitan hasta que tengan lo mínimo necesario para residenciarse. Son conscientes de lo complejo de los tiempos actuales en lo económico, en comparación con dos o tres décadas atrás.

“Es difícil porque uno cuando estudia y se gradúa, piensa en que va a poder independizarse y ahora no es así. Mis papás, sin ser graduados en una universidad, a mi edad ya tenían casa, carro y vivíamos cómodamente”, dijo López.

Aun así, apuestan por quedarse en Venezuela.

“Tenemos familiares en el exterior que nos preguntan a diario por qué nos quedamos (en Venezuela). Preferimos estar cerca de nuestras familias y tratar de progresar acá. Mientras tengamos trabajo y medio nos podamos mantener, seguiremos apostando por el país”, sentenció González.

La realidad de este matrimonio venezolano es la misma de muchas parejas, familias e individuos que ven truncados sus sueños de independizarse gracias a la crisis económica de larga data que atraviesa el país. 

Y, si al presupuesto destinado para equipar un hogar se le suman los gastos del día a día, la adquisición de alimentos -el Cendas-FVM estimó el costo de la canasta alimentaria familiar para mayo de 2021 en 284,3 USD-, medicinas e imprevistos, el panorama luce poco o nada alentador. 

Sin importar si se es un profesional con empleo de oficina, freelance, comerciante u otro tipo de trabajador, el drama es el mismo. Por esta razón es común ver en la Venezuela de hoy a trabajadores con dos o más empleos, que les permitan surfear la ola de gastos que exige el país a diario.

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