• La obra teatral Historia de una escalera fue la quinta propuesta del 9° Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Con un texto adaptado por Xiomara Moreno, cuenta un eterno ciclo de amor y esperanzas rotas que se van hilando mientras el tiempo sigue su curso, sin dar segundas oportunidades

En el barrio está nuestra identidad y nuestra memoria. Un ciclo de vidas pasadas, presentes y futuras que se alternan en un ciclo infinito como una serpiente que se muerde la cola. Así, mientras el tiempo avanza sin esperar por nadie, aquellos sueños de la juventud se marchitan, y las vueltas del destino te sorprenden un día en la puerta de tu casa, sobre el mismo suelo que llevas años pisando.

En Historia de una escalera, obra teatral dirigida por Ignacio Fernandes, la vida es aquello que pasa mientras piensas qué hacer con ella. Fue la quinta propuesta del 9° Festival de Jóvenes Directores, y se presentó entre el 22 y el 25 de febrero en la sala Espacio Plural de Trasnocho Cultural, en el centro comercial Paseo Las Mercedes.

El texto original fue escrito por el dramaturgo español Antonio Buero Vallejo, quien ganó por él un Premio Lope de Vega. Se estrenó en octubre de 1949 en el Teatro Español de Madrid, como una mordaz sátira a la sociedad de ese país, que para entonces venía saliendo de una guerra civil. A través de un estilo costumbrista realista, retrató en su momento las frustraciones de las clases populares ante la perspectiva de un futuro gris, pero de una forma que se sintiera cercana precisamente para esos sectores entre el público.

Esa universalidad a la que apela permitió a la reconocida guionista Xiomara Moreno adaptar su historia al contexto venezolano. Además de llevarlo a un lenguaje y situaciones más propias del Caribe, también capturó la esencia de su contexto histórico, que de alguna manera resonaba con el de Venezuela. Así, mientras Buero Vallejo hacía una sutil crítica al franquismo, esta versión dirigida por Fernandes recorre entre líneas momentos claves de la historia contemporánea venezolana. Desde las luchas sindicales de los años noventa hasta la caja clap.

Ficha técnica

Diseño gráfico de producción: Fernanda Cegarra.
Escenografía: Óscar Salomón.
Vestuario: María Fernanda Leal.
Maquillaje: David Morales.
Iluminación: José Manuel Rueda.
Asistente en escena: Jesús Infante.
Musicalización: Jhulianna Ramos y la Orquesta Sinfónica de Caracas.
Diseño gráfico y fotografía: Kike Acuña.
Prensa: Oriana Chirinos.

Elenco: Gladys Seco, Óscar Salomón, Bárbara Acevedo, Mario Becerra, Kimberly Bravo, Orianna Rizza, Mauricio Celimén, Oriana Valero, Luis Salas, Oseglys Rivas y Jesús Infante.

Músicos: Jhulianna Ramos, Valeria Linares, Josué Martínez, Richard Bello y Claudia Matos.

El hilo rojo del destino

Ignacio Fernandes enlaza con el teatro una historia sin fin 
Foto: Jordan Flores

La obra transcurre en una vecindad de clase baja de una ciudad, que bien podría ser Caracas o Madrid. En tres actos, va narrando las vidas de los habitantes de los cuatro apartamentos a lo largo de la calle, y cómo se van entrelazando. Por un lado está Fernando (Mario Becerra), un joven que desea salir de aquel arrabal en el que ha pasado toda su vida y prosperar, aunque realmente no hace mucho para cambiar su situación. Por el otro, Urbano (Mauricio Celimén), quien también creció allí, pero es un fiel creyente del trabajo duro y los derechos sindicales. 

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Ambos jóvenes tienen visiones diferentes sobre la vida y el futuro. Urbano, con los pies en la tierra y consciente de su condición; mientras Fernando vive en un mañana que nunca acaba de llegar. Sin embargo, los amigos comparten un sentimiento: el amor por Carmina (Kimberly Bravo), una chica que aún no encuentra su lugar en el mundo. Fernando y Carmina viven un romance lleno de altibajos, dudas y promesas rotas.

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En paralelo, otras historias se tejen en el edificio. Trinidad (Bárbara Acevedo), hermana de Urbano, estudia Medicina y es una abnegada con quien lo necesite, aunque eso le impida vivir su vida y salir del control de su madre Paca (Gladys Seco). En el polo opuesto, su otra hermana, Rosa (Orianna Rizza) se entregó prematuramente a Pepe (Óscar Salomón) el alcohólico y vago hermano de Carmina. También está Elvira (Oriana Valero), otra chica del edificio y de familia más acomodada, y quien tiene el ojo puesto en Fernando.

En este vaivén de relaciones, peleas y desamores, van pasando los años y los más jóvenes se convierten en adultos, se casan y forman familias. La única constante es la escalera común, en la que todos permanecen como condenados a vivir allí, hasta que el paso de las generaciones deja una interrogante al aire: ¿cuándo se romperá el ciclo?

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Sentimiento universal

Ignacio Fernandes enlaza con el teatro una historia sin fin 
Foto: Jordan Flores

Historia de una escalera es quizás la obra más ambiciosa del Festival de Jóvenes Directores en términos de puesta en escena. En entrevista para El Diario, Fernandes indicó que casi 30 personas estuvieron involucradas en su producción, para la cual se construyó una plataforma construida por Óscar Salomón para emular el vecindario, además incorporar una musicalización en vivo por miembros de la Orquesta Sinfónica de Caracas. 

Aun así, la adaptación hecha por Moreno es modesta en comparación al guion de Buero Vallejo, que originalmente contemplaba más personajes en escena y tenía una mayor duración. El director destaca que el gran elemento diferenciador de su versión está en cómo traslada la acción de un suburbio madrileño de principios del siglo XX, a la Caracas de comienzos del siglo XXI, pero manteniendo el mismo espíritu. 

“Es una obra muy nuestra. No parece un autor español de hace 70 años. Todo eso fue un trabajo muy medido para tratar de llevarlo a Venezuela, aunque el texto no se cambia tanto en ese sentido. Entonces es ver cómo los problemas no son tanto nuestros, sino que son del mundo y a veces nos ayuda a no sentirnos solos en esto”, explicó.

El director

El Festival de Jóvenes Directores le apuesta a la cooperación entre creadores emergentes
Foto: Jordan Flores

Ignacio Fernandes inició su carrera como actor en el grupo de teatro Colibrí, colaborando posteriormente con otras agrupaciones como Skena y Nueva Era. También creó en 2013 su propio grupo, llamado Preludio, en el que comenzó a montar obras con actores como Mario Becerra y Bárbara Acevedo, quienes hoy forman parte de su elenco. También trabajó con directores como Santiago Sánchez, Matilde Corral o Xiomara Moreno, a quien considera como “su mentora”.

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“Empezamos a hacer teatro amateur, metiéndonos golpes contra las tablas para aprender, pero me alejé del teatro durante unos años. Ahorita estoy volviendo y es como un pez que vuelve al agua. Es estar otra vez en lo mío, en lo que me gusta”, indicó.

De hecho, compara su experiencia personal con el mensaje final de la obra, sobre el encarar el destino sin esperar pasivamente a que pasen los días y los años sin jamás cumplir nada. “Cómo a veces cuando no nos enfrentamos a lo que tenemos que hacer, el tiempo pasa y lo hace volando. Yo estuve (inactivo) cuatro años y me pasaron rapidísimo”, acotó.

El festival

Ignacio Fernandes enlaza con el teatro una historia sin fin 
Foto: Jordan Flores

Historia de una escalera es la penúltima obra del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Su cierre será con la obra Fando y Lis, dirigida por Amneris Treco, y que se presentará en Espacio Plural del 29 de febrero al 3 de marzo. Posteriormente, el jurado pasará a deliberar para elegir a los ganadores.

El festival inició el 25 de enero con la obra Cruz de Mayo, dirigida por Bárbara Arez, y luego con Mi hermano Cristian, de Ángel Silvino. Luego se presentaron La niña jamón, de Leandro Campos, y El Pelícano, dirigida por Jesús Orsini.

Cada una de las obras tendrá funciones de jueves a viernes a las 7:00 pm, y dos funciones los sábados y domingos, a las 4:30 pm y 7:00 pm. Las entradas tienen un costo en taquilla de 5 dólares.

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