• Cuatro expertos vinculados con el entorno de las comunicaciones analizaron el fenómeno de la desinformación en Venezuela a propósito de un eventual escenario electoral. Foto de Kaboompics .com en Pexels

En un contexto de eventuales elecciones parlamentarias en Venezuela –organizadas por el CNE que nombró el TSJ oficialista– para finales de 2020, el régimen de Nicolás Maduro continúa impulsando su narrativa en plataformas digitales y medios de comunicación para influir en la opinión de la población. 

Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden del evento en línea denominado El dilema electoral y la desinformación en Venezuela organizado por el Atlantic Council, la Universidad de Navarra y la ONG Transparencia Venezuela, que se realizó este martes 30 de junio.

Daniel Suárez Pérez, del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council, detalló que el 4 de enero de 2020 –previo a la autojuramentación de Luis Parra como presidente de la Asamblea Nacional (AN)– se emplearon cuatro hashtag (etiquetas) en Twitter para expresarse en contra de Juan Guaidó (presidente interino) y en favor de Parra.

Captura de pantalla del evento El dilema electoral y la desinformación en Venezuela

Aseguró que se trató de una estrategia del régimen de Maduro basándose en un “grupo pequeño” de bots que buscaban impulsar la narrativa anti-Guaidó para generar ruido sin contenido real, pues los mensajes publicados eran spam con copias de textos de Wikipedia o de letras de canciones.  

Captura de pantalla del evento El dilema electoral y la desinformación en Venezuela

Suárez Pérez agregó que esos mismos cuatro hashtag, además de otros como #parrainterino, se emplearon también el 22 de junio, cuando el secretario general de la OEA, Luis Almagro, sostuvo una reunión virtual con Parra y con Leocenis García.

Utilizaban eso (las etiquetas en Twitter) como para decir que Parra era interino. Eran unos textos generales copiados que no tenían nada qué consultar”, añadió el investigador del Laboratorio de Investigación Forense Digital.

Dijo que otra investigación que realizan desde hace dos años revela que “al parecer” el régimen venezolano busca impulsar la injerencia en otros países impulsando la narrativa de Maduro a través de una cuenta denominada Twitteros Venezuela que ya fue suspendida de la red social. 

Para Suárez Pérez Venezuela es actualmente uno de los actores más importantes de Latinoamérica y el mundo. Recuerda que luego del asesinato del general iraní Qasem Soleimani se fabricaron tuits para reflejar la narrativa de los regímenes de Irán y Venezuela como una posición antiimperialista.  

Recuerda, además, la influencia de medios como VTV, Telesur, RT, Sputnik, Hispantv, cuya línea ideológica es pro Maduro.

Preocupación por la desinformación

Carmen Beatriz Fernández, investigadora y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, mencionó que aunque 79% de la población venezolana tiene acceso a Internet, 67% visita las redes sociales y solo 34% verifica las fuentes de información que recibe. 

A pesar de esos datos, dice la investigadora, la televisión constituye la principal fuente de información noticiosa, aunque observa un consumo cruzado de información, es decir, a través de otros medios. 

Captura de pantalla del evento El dilema electoral y la desinformación en Venezuela

Fernández puntualizó que, aunque el estudio tiene en cuenta variables como la edad o el género, las personas que se consideran opositoras buscan más información en redes sociales que los oficialistas, que se valen más de medios analógicos como la televisión. 

59,5% de la población venezolana muestra preocupación por la desinformación o las noticias falsas, según datos citados por la investigadora. 

Sin embargo, esta preocupación de las noticias falsas se aborda de manera distinta según se trate de un oficialista o un opositor. Los que se denominan opositores están mucho más preocupados que los oficialistas”, añadió.

Detalló que los más susceptibles a la desinformación son los menos educados y los que se basan en fuentes analógicas para informarse (televisión, prensa, y otros medios) no tienen “las alarmas encendidas” para sospechar de operaciones de desinformación “como sí la tiene quien es más digital y más informado”. “El eslabón más débil es el sujeto menos educado”.

Captura de pantalla del evento El dilema electoral y la desinformación en Venezuela

Refiere que 50% de los venezolanos sigue acudiendo a los medios de comunicación tradicionales como fuente de información y que quienes interactúan más en redes sociales son de tendencia opositora.

Por eso, Fernández detalló que la táctica del régimen de Maduro ha sido la de “intoxicar” las redes sociales con tácticas de confusión y división. Es decir, no dice cómo debe pensar el ciudadano, sino que reorienta las discusiones con elementos de complejidad, por ejemplo, en el terreno electoral a propósito de las eventuales parlamentarias de diciembre. 

Deja de manifiesto, sin embargo, que el CNE no es imparcial. “A pesar de eso las elecciones suelen poner nerviosos a los dictadores porque hay muchas variables que escapan del control”, dijo.

Intensificación de la censura

Mercedes De Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, considera que la censura o la limitación de la información se incrementará en los próximos meses a propósito del escenario electoral. 

Detenciones en aumento. Desde que se decretó el estado de alarma en el país ha habido 840 detenciones a ciudadanos que informan según Transparencia Venezuela.

Reveló que desde el 16 de mayo al 14 de junio se produjeron 65 privativas de libertad y 28 detenciones solamente a periodistas, pero que la censura no solamente se ha aplicado a los profesionales de la comunicación, sino también que han resultado detenidos médicos, enfermeras y tuiteros que dan información sobre la pandemia. 

“Cada vez los medios van a ser menores. En la época de pandemia se han cerrado varias emisoras”, explicó.

De freitas recordó que entre marzo y mayo Espacio Público contabilizó 112 violaciones a la libertad de expresión en Venezuela. También hizo énfasis en los informes del SNTP, Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (IPYS) y el Colegio Nacional de Periodistas (CNP). 

Advirtió que la denominada Ley del Odio, a la que considera como salida de la novela distópica 1984 de George Orwell, seguirá funcionando y más aún en eventuales escenarios electorales. “El gobierno se pone más exquisito e invierte más en temas de control de la información”. 

Según la directora de Transparencia Venezuela, el régimen hace uso de toda la estructura del Estado en vista de que no tiene contrapeso de un sistema de justicia autónomo ni de un sistema fuerte de medios de comunicación privados. 

En cuanto a un eventual escenario electoral, De Freitas dijo que “con un CNE arrodillado a las necesidades del gobierno y sin un sistema de pesos y contrapesos y sin un sistema judicial, pues la situación de desinformación y de falta de datos confiables se va a confundir muchísimo más el electorado”

Más aislados 

De Freitas considera que la salida de Directv de Venezuela el pasado 19 de mayo significó una “gran limitación” para el acceso de información de la población de zonas populare o rurales, ya que este sistema de televisión satelital era su conexión “con el mundo”. 

A esto se le añade, dice la especialista, la pésima conectividad a Internet en el país cuyo mayor proveedor es Cantv a manos del régimen y el colapso eléctrico que “no se va a poder superar”. 

La información y la polarización

Jordi Rodríguez-Virgili, vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, detalla que en líneas generales a la gente le preocupa la información falsa o engañosa de los políticos en 40% que de cualquier otra fuente, sin embargo, revela que en Venezuela la mayor preocupación por la difusión de fake news recae en los periodistas con 30,6%. 

Captura de pantalla del evento El dilema electoral y la desinformación en Venezuela

Recuerda que la desinformación, los rumores, bulos y calumnias no son un tema nuevo, sin embargo, detalló que fue durante la elección presidencial de Estados Unidos y el referéndum del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) en 2016 donde se popularizó el fenómeno de las fake news.

Hasta ese momento desinformación era falta de información, pero luego de esos procesos pasa a hacer o alude, y de manera creciente, a acciones y esfuerzos deliberados de determinados agentes de desinformar, con medias verdades, intoxicando con una sobreabundancia, a lo mejor de información, saturando a ciudadanos en lo que se ha venido a llamar operaciones de desinformación”, expuso.

Explicó que las nuevas tecnologías, como las redes sociales, son “enormemente proclives” a la difusión de contenidos falsos porque mediante ellas cualquier público, potencialmente ilimitado, puede emitir información.

Dijo que no existen filtros profesionales en esas arquitecturas digitales y los mensajes suelen ser simples y con la opción de compartir se difunden fácilmente las fakes new. “A lo mejor no eres el agente de la desinformación, pero la compartes”.

Rodríguez-Virgili afirmó que en la “era de la posverdad”, donde prima la emotividad y la polarización, los hechos pasan a ser secundarios y las emociones, así como las experiencias personales pasan a importar más.

“La polarización tiene que ver con el sentido de pertenencia, de sentirme parte de un colectivo con unas ideas concretas y un sentido de ver la política”, dijo.

Detalló que las consecuencias de consumir información bajo una perspectiva polarizada es la exposición selectiva a determinados medios de comunicación, redes sociales y usuarios que se adaptan a los gustos y creencias del usuario.

“Se ha demostrado que los grupos más extremos, tanto de la izquierda como de la derecha, más polarizados, son aquellos grupos que producen y consumen más informaciones falsas”, mencionó.

Mencionó que los riesgos de la “posverdad” impiden la búsqueda de diálogo y de consenso entre partes y que es un fenómeno con presencia no solamente en Venezuela, sino en el resto del mundo.

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera | Yazmely Labrador.

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