• El equipo de El Diario conversó con John García, un joven que lidera una iniciativa para proteger a quienes luchan en la primera línea contra el coronavirus. Foto principal: AFP

Dos estudiantes: uno de contrucción civil y una de contaduría, una profesora, un publicista y un técnico electricista decidieron asumir un rol en la lucha contra el coronavirus en el estado Mérida. Sin ser parte del personal de salud buscan proteger a los médicos venezolanos.

Estos voluntarios se unieron para elaborar y donar equipos de bioseguridad para los médicos del entidad andina. Los merideños esperan que con estos trajes y mascarillas logren evitar que el personal de salud siga contagiándose por falta de insumos en los hospitales. 

El proyecto de cinco merideños para proteger a los médicos venezolanos
Foto cortesía

John García, estudiante de construcción civil, se dedicaba a comprar alimentos y otros productos en Colombia que luego vendía en Venezuela para lograr su sustento diario. Sin embargo, la pandemia y todas las medidas restrictivas aplicadas por el régimen de Nicolás Maduro en las fronteras lo obligaron a reinventarse con un nuevo oficio. 

El joven de 23 años de edad lidera el proyecto que inicialmente fue un emprendimiento de confección de tapabocas que creó con su novia Adriana Araque, estudiante de contaduría.

Mi novia y yo decidimos emprender en el área textil. A ella le gusta y yo tenía algunos conocimientos así que nos pareció buena idea. Luego el proyecto comenzó a crecer y buscamos ayuda. En el camino nos encontramos con la licenciada en Educación Nancy Contreras, quien cuenta con un pequeño taller de costura”, explicó García en una entrevista para El Diario.

La transformación

A medida que la pandemia avanzó y que la crisis se agudizó en el país, también creció la preocupación de García. Varios miembros de su familia se contagiaron de covid-19 en el estado Zulia, aunque lo que más le angustiaba era el bienestar de los médicos que debían hacerle frente a la enfermedad todos los días. 

Luego de ver las necesidades presentes en nuestros hospitales, comenzamos una etapa de investigación sobre el proceso de elaboración de trajes de bioseguridad para el personal de salud”, explicó el voluntario.

García compartió su idea por las redes sociales, incluyendo un grupo de WhatsApp en el que participaba con varios merideños que residen en el exterior. Con ellos conversó sobre la posibilidad de reunir recursos para llevar trajes de bioseguridad al Hospital tipo I de Canaguá, el pueblo donde nació. La meta es proteger a los médicos venezolanos que lo requieran.

“Sin el respaldo de los migrantes no lo habríamos logrado, de ahí en adelante más personas se interesaron en nuestro proyecto”, comentó García. 

La donación al hospital de Canaguá fue la primera jornada oficial de un proyecto que fue bautizado “Ayuda a médicos venezolanos”. Los voluntarios crearon una campaña para recaudar fondos y poder comprar los materiales, aunque en ocasiones reciben apoyo de empresas privadas o sacan los recursos de sus bolsillos.

Foto cortesía

Desde entonces han entregado 33 trajes, 400 mascarillas y otros insumos a médicos del estado. 

Instituciones beneficiadas

– El Hospital tipo I de Canaguá recibió cuatro trajes de bioseguridad y más de 200 mascarillas, financiadas por migrantes venezolanos en el exterior

– El Hospital Universitario de Mérida recibió 15 trajes de bioseguridad gracias al apoyo de la profesora Martha Hernández

– El hospital del Seguro Social de Mérida recibió dos trajes de bioseguridad, una bata quirúrgica antifluidos y más de 200 tapabocas, financiados por el equipo

– Protección Civil Mérida recibió un traje de bioseguridad

– Los Bomberos de la Universidad de Los Andes en Mérida recibieron dos batas antifluidos

– El hospital tipo II de El Vigía recibió seis trajes de bioseguridad, financiados por la empresa privada Materiales Los Andes.

– El hospital tipo II de El Vigía recibió cinco trajes de bioseguridad, financiados por Salas Core Foundation.

Foto: Cortesía

Un día de voluntariado

García dedica la mayor parte del tiempo a su proyecto solidario. Se levanta muy temprano y sale a comprar lo necesario para la elaboración de los trajes, batas y mascarillas. Cuando ya tienen todos los materiales, se reúnen en el taller para confeccionar. 

Adriana Araque y Nancy Contreras se encargan de diseñar las piezas. Mientras que García y Jorge Junior Villarreal, publicista, cortan las telas para los trajes. A pesar de que cada uno tiene una tarea establecida, todos han recibido los mismos conocimientos para la elaboración de los equipos de bioseguridad. 

Sus jornadas no escapan de los problemas cotidianos, pues su trabajo depende de que los cortes eléctricos diarios no sean tan largos. En Mérida, los racionamientos de energía son constantes, por lo que muchas actividades diarias se ven interrumpidas.

“La electricidad juega un papel muy importante porque en Mérida debemos lidiar con los cortes de energía”, agregó. 

Un nuevo objetivo

Como el proyecto para proteger a los médicos venezolanos fue bien recibido por la comunidad y el personal sanitario, los voluntarios continúan buscando en qué pueden ayudar para frenar el avance de la pandemia,  al menos en su entidad. 

Actualmente trabajan en una cápsula de aislamiento para personas con covid-19. Este dispositivo tendrá el objetivo de trasladar al paciente sin que tenga contacto directo con el personal de salud. 

La estructura de la cápsula fue diseñada por el técnico en electricidad Carlos Gutierrez, otro voluntario que se unió al proyecto durante la cuarentena.

Foto cortesía
La idea de esta herramienta es proteger a nuestro personal médico en todo momento y evitar cualquier contagio”, añadió García.

El voluntario confiesa que siempre quiso ayudar a su país de alguna forma. Aunque tuvo la oportunidad de vivir en México por un tiempo, la vida lo trajo de vuelta a Venezuela, donde ahora puede apoyar a quienes más lo necesitan. 

En un escenario pospandemia John García espera que el proyecto de ayuda a los médicos vuelva a lo que fue la idea original: un emprendimiento textil. Pero mientras el sector salud siga en crisis los voluntarios continuarán dando su aporte para preservar las vidas de quienes combaten al coronavirus en la primera línea. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Yazmely Labrador |Irelis Durand |Génesis Herrera.

Noticias relacionadas