• El economista Asdrúbal Oliveros indicó que el régimen de Maduro generó un modelo de sobrevivencia que le permitió neutralizar las restricciones, evitando tener que dar concesiones políticas y manteniéndose en el poder. Foto: EFE

Como una “tragedia griega” sin precedentes. Así cataloga el economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, la situación de la economía en Venezuela, la cual continúa en recesión por octavo año consecutivo y acumula una caída del 80 % en su Producto Interno Bruto (PIB).

Durante el foro Venezuela: Crisis humanitaria, DESCA y políticas económicas, organizado por la Red de Documentación de Crímenes de Lesa Humanidad (Red-CLH), el Observatorio de Crímenes de Lesa Humanidad, Defiende Venezuela y Un Mundo Sin Mordaza, Oliveros detalló algunos de los elementos que describen lo que ha ocurrido en el país. 

“Aunque hay un panorama que estima que se podría salir de la hiperinflación en 2022, de igual forma el país padece la inflación más alta del planeta”, precisó.

Crisis sin precedentes

Oliveros indicó que Venezuela atraviesa una crisis nunca antes vista en la región y es una de las peores en el mundo. Sobre todo para un país que no ha pasado por un conflicto bélico o un desastre natural de gran magnitud.

En el año 2017, el país se convirtió en la primera nación petrolera de importancia que alcanzó un nivel hiperinflacionario, lo que el experto describe como una de las peores enfermedades que puede tener una economía. Esto debido a que genera un proceso de destrucción de la moneda y el empobrecimiento acelerado de los ciudadanos y el patrimonio. 

La producción de petróleo, el cual ha sido el eje del desarrollo del país en los últimos 100 años, se ha desplomado 80 %, lo que ha traído como consecuencia una merma en los ingresos y, por lo tanto, una caída en las importaciones (85 %), entre 2013 y 2020.

“Estos indicadores a nivel macro tienen consecuencias sociales, económicas y políticas de envergadura. Estos elementos se originaron por un mal diseño de políticas económicas y por no actuar a tiempo. No necesariamente por el régimen de sanciones (de Estados Unidos contra miembros del régimen), debido a que esos problemas ya estaban presentes previo a las sanciones”, afirmó.

Aclaró que eso no quiere decir que las sanciones no han tenido impacto, debido a que sí han exacerbado algunos elementos y provocado ciertas conductas; sin embargo, señaló que no son la causa del problema.

El mecanismo del régimen

El experto en economía detalló que el régimen de Nicolás Maduro creó una especie de “economía negra” (también conocida como economía sumergida o economía subterránea) en Venezuela para sobrevivir a la crisis y a las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense debido a las violaciones de los derechos humanos cometidas por funcionarios del Estado.

Con este mecanismo, el régimen trata de disminuir la contención social con la creación de una estructura donde el abastecimiento depende de importaciones, las cuales vienen dadas principalmente por el sector privado. Oliveros explica que para que este grupo pudiera usar las divisas, el Ejecutivo lo que hizo fue relajar controles.

“Por eso el cambio en la narrativa del régimen en cuanto a su relación con el sector privado, en una estrategia de ganar ganar”, indicó.

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De acuerdo con el economista, esos relajamientos de controles, junto a unas políticas de anclaje cambiario, conllevan principalmente a la desaceleración de la inflación y a las mejoras en el abastecimiento.

“Frente a las sanciones nos encontramos con un régimen en extremo pragmático que ha generado un modelo de sobrevivencia que le permite neutralizar esas restricciones. Obviamente evitando tener que dar concesiones políticas y manteniéndose en el poder”, subrayó. 

En esa dinámica, Oliveros precisa que se construyó un equilibrio en donde el Estado termina adquiriendo ingresos por el petróleo, oro, minerales y criptomonedas para poder financiar los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y el combustible.

Además, “también ha permitido el desarrollo de actividades ilícitas que se convierten en ingresos para grupos de poder y la cohesión interna”.

Desplome del gasto público 

Oliveros recordó que el Estado venezolano es un actor relevante en el país a través del gasto público, el cual se ha desplomado en los últimos años, al igual que los ingresos. Esto ha dejado a una parte importante de la población en condiciones de extrema vulnerabilidad, lo que se convierte en un desafío humanitario y social. 

Para el experto el colapso del Estado tiene que ver con un manejo pobre de la política económica desde el año 2013, por lo que se acumularon desequilibrios que se exacerbaron y terminaron por generar la crisis. 

“Es el mayor desafío social que tiene la economía en Venezuela. Es algo que no creo que se solucione en el corto plazo y que sigue dando presión importante a las organizaciones de la sociedad civil que atienden a la población vulnerable en el país”, precisó.

Señaló que actualmente el problema del Estado no es el nivel de gasto, debido a que este es hoy en día muy precario, incluso para las necesidades de la población. 

El régimen redujo el gasto público en unas condiciones que no tienen precedentes en la historia venezolana. Con una caída de los ingresos, el Estado es incapaz de tener elementos para generar políticas públicas de calidad”.

Al revisar los datos de los últimos meses, Oliveros asegura que el país cada vez depende menos del financiamiento monetario que se conseguía a través del Banco Central de Venezuela (BCV), pero con un costo social enorme debido a que la reducción de gastos se traduce en los bajos sueldos, pensiones, entre otros. 

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Los ingresos obtenidos

Para Oliveros no es correcto aseverar que el régimen se ha quedado sin ingresos. “Esa posición de víctima de que no tienen ingresos por el crudo no es del todo cierta”, afirmó.

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Comentó que al revisar los datos del flujo de caja, se determinó que hubo una merma en los ingresos del Estado venezolano producto de la caída de la producción petrolera y que el gobierno tiene que vender con un descuento importante el crudo (40 %) debido a que ha quedado excluido del sistema financiero internacional por las sanciones y depende de intermediarios; sin embargo, no significa que no tenga ingresos. 

En el año 2020, el régimen tuvo un ingreso total de casi 9 mil millones de dólares. En el año 2019 fue de casi 28 mil millones de dólares y en el año 2021 estará en torno a los 10 mil millones. En 2022 se estima que sea de 15 mil millones de dólares aún con sanciones. 

Las sanciones como una paradoja

Oliveros resalta que las sanciones, en vez de forzar un cambio político, provocaron el desarrollo de la “economía negra”, una opacidad y un mayor pragmatismo del régimen. 

A su juicio, se subestimó el papel de los aliados, intermediarios y operadores financieros con los cuales el régimen ha podido sobrevivir. 

Además, sostiene que las sanciones tienen una desigualdad en sus efectos debido a que el Estado ha conseguido la capacidad de blindarse pero los ciudadanos son los que sufren con más rigor el tema sancionatorio. 

Sin estrategias de políticas internas, las sanciones no funcionan”, aseveró.
economía Venezuela
Foto: EFE

Las variables que impactan la economía

José Manuel Puente, economista y profesor universitario, describió que, en un mundo perfecto, con un modelo matemático se podría medir la correlación y la causalidad de cómo diferentes variables impactan la economía. 

Resalta que el colapso económico tiene múltiples variables, como controles de precios, controles de cambio, controles de tasa de interés, expropiaciones y la caída de los precios del petróleo. 

El académico recordó que en 2013 el crecimiento económico venezolano comenzó a bajar, la economía creció solo 1,3 %, lo que en términos per cápita ya es contracción. Para el momento, los precios del petróleo estaban por encima de los 100 dólares por barril. 

El primer año de recesión se da en 2014, cuando la economía se contrajo (-3,9 %) y el precio del petróleo bajó a 96,3 dólares. “En los años siguientes, la economía continuó en recesión y con las sanciones se exacerbó el comportamiento, no obstante, se demuestra que no es el origen”, indicó.

No hay evidencia que demuestre que hay correlación y causalidad entre el colapso macroeconómico y las sanciones”, indicó Puente.

Comparación con otros países

Al comparar el colapso venezolano con el de los otros países, Puente indicó que Venezuela tuvo el peor ciclo recesivo durante siete años (1980-2020) en el mundo, con la pérdida del 75,29 % del PIB.nnEn el gráfico realizado por el experto, se muestra cómo Ucrania, que vivió un gran desajuste político y social tratando de generar una transición, se contrajo solo un 50,36 % y Zimbabue se contrajo un 36,74 %. nnSobre el crecimiento de las economías en Latinoamérica en los últimos 22 años, en un análisis que realizó junto a otros expertos se tuvo que Venezuela es la que menos creció y tuvo una contracción de -63,4 %. nnLas que más crecieron fueron Perú (120,7 %), Bolivia (108,9 %), Chile (95,2 %) y Colombia (85,1 %). n

economía Venezuela

Una emergencia anunciada

Feliciano Reyna, director de la ONG Acción Solidaria, explicó que la emergencia humanitaria compleja es un término que las Naciones Unidas utiliza para describir algunas situaciones en las que se dan grandes daños en contexto de inestabilidad política, sin que hayan ocurrido desastres o guerras.

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Precisó que en Venezuela la emergencia humanitaria viene dada por la crisis política que se registra en el país desde el año 2013, además del colapso de la economía.

El defensor de los DD HH  recordó que entre los años 2015 y 2016 se registró la mayor escasez de productos en el mercado, que alcanzó 30 %, mientras que el derecho a la salud también se vio afectado con 85 % de escasez de medicamentos e insumos médicos. Además, mencionó otros factores que dejaban en evidencia la gravedad de la situación como los obstáculos en el acceso a la justicia, la corrupción, la agudización de la pobreza y el severo deterioro de los servicios públicos.

Puntualizó que estos datos fueron documentados y recolectados por más de 100 organizaciones y activistas de derechos humanos para el primer Examen Periódico Universal sobre Venezuela. 

Sin embargo, comentó que el silencio internacional sobre la situación de Venezuela tuvo un impacto en las organizaciones de la sociedad civil, hasta que en 2016 el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reconoció que la crisis que afrontaba el país tenía una raíz política.

En 2019, después de mucho exigir, se instaló la arquitectura humanitaria de Naciones Unidas en el país. Resaltó que las organizaciones venezolanas también hicieron ajustes en muchos de los programas para dar respuesta a la emergencia humanitaria. 

Aún no hay recuperación

Reyna sostuvo que la emergencia no tiene reconocimiento y que los datos brindados hasta el momento expresan que se sigue en una situación de emergencia humanitaria. La mayor parte de la población necesita de la asistencia internacional. 

Aunque existe una narrativa por parte del Estado de que supuestamente existe un proceso de recuperación y desarrollo, se debe tener claro que no es cierto. Hay sectores muy afectados y poblaciones de gran vulnerabilidad que necesitan ayuda”, indicó.

Concluyó que en cuanto a la Emergencia Humanitaria Compleja que afecta al país, se deben aplicar nuevas políticas sociales, económicas y de género que permitan observar y atacar los problemas más graves.

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