• Son varios los países que se han sumado a la presión diplomática en contra del régimen de Maduro y tomaron la decisión de retirar a sus embajadores del país 

El rechazo hacia Nicolás Maduro ha aumentado desde su reelección como presidente, en mayo de 2018, catalogada como ilegítima por gran parte de la población de Venezuela y más de 10 países de la región.

El descontento contra el régimen generó manifestaciones en todo el país. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, registró un aumento de protestas del 30% en comparación con el año 2017, con 12.715 manifestaciones, lo que equivale a 35 protestas diarias.

La más reciente brecha política fue la decisión del gobierno de Brasil de retirar a “todos” sus diplomáticos y funcionarios del servicio exterior de Venezuela, y además notificó al gobierno de Maduro retirar a sus representantes en territorio brasileño, decisión que fue firmada por el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo.

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Mediante dos ordenanzas publicadas en Gaceta Oficial, Brasil ordena el retiro de 4 diplomáticos y 11 funcionarios administrativos de distintos niveles de sus sedes diplomáticas en Venezuela. Según con el periódico O Globo, el proceso de retiro del personal brasileño puede tardar alrededor de dos meses.

El gobierno de Jair Bolsonaro es uno de los países que se sumó al reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino, quien luego designó a María Teresa Belandria como embajadora en Brasil.

Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil

En cuanto a las consecuencias de esta acción, el internacionalista Luis Angarita, explicó para El Diario que las relaciones diplomáticas ya de hecho se encontraban en un nivel muy bajo.

“La representación de Brasil en el país no era convocada y no asistía a los actos convocados por el régimen de Maduro o por la cancillería”, en cambio el gobierno de Bolsonaro ha brindado un apoyo irrestricto a la Asamblea Nacional y a todo lo que representa la política de Juan Guaidó.

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Sobre el impacto de esta decisión en las fronteras, Angarita indicó que “sobre todo la frontera del sur tiene una dinámica complicada con todo lo que tiene que ver con el tráfico de oro, el contrabando y con todo este auge de migración. En el lado brasilero ya se encuentran establecidos campos de refugiados de Acnur y más allá de las acciones diplomáticas esta dinámica se mantendrá permeabilizada de Venezuela hacia Brasil”.

En el resto de las relaciones, como en lo económico, se encuentran muy mermadas.

“10 años atrás, Venezuela era de los socios preferentes con el Brasil de Lula con las inversiones, se hablaba de unas refinerías en Pernambuco, se hablaba de toda esta gran unión que quería hacer Chávez y Lula, por supuesto toda una ilusión porque el nivel de infraestructura en la frontera es muy precaria como para atender un volumen comercial mayor”, indicó Angarita.

Este alejamiento, por supuesto está también enmarcado en la crisis económica que tiene Venezuela que reduce al mínimo las posibles relaciones económicas que puede tener con Brasil, de parte de este país toda esta acción diplomática se enmarca en la presión diplomática que se suma a la de EE UU, Canadá, Colombia y otras naciones”, añadió.

El también profesor, señala que a su criterio, ya en el siglo XXI poco se habla de la ruptura de las relaciones diplomáticas y aunque si bajan al mínimo, siempre mantienen algún canal de comunicación. Además explicó que lo se acostumbra es reducir al mínimo la presencia.

“Esto va a seguir sucediendo en la medida que se siga ejecutando la política de presión diplomática desde EE UU y sus principales aliados como Colombia y Brasil. En esta estrategia y un posible retiro pudiese venir, que se sería una escalada  mucho mayor de la presión, con países como Chile o Perú, que no han tenido una posición tan firme o radical como los otros dos países ya mencionados, pero que en efecto tienen intereses y presiones a que haya una solución a la crisis venezolana y que sobre todo sea una solución pacífica, negociada y electoral”.

Estatus. Hasta el momento, el gobierno de Jair Bolsonaro no ha roto formalmente las relaciones diplomáticas con Venezuela.

El internacionalista Félix Arellano, catalogó esta acción como un “mensaje político que forma parte de los aspectos de las relaciones internacionales, cuando se llega al peor nivel de la relación”, donde se busca transmitir un  rechazo, de malestar y de presión.

“A este gobierno no creo que le vaya a molestar mayormente porque está acostumbrado, porque eso es lo que ha hecho, ha insultado a los gobiernos, se ha aislado de los gobiernos democráticos”, puntualizó Arellano en una entrevista para El Diario.

Los gobiernos democráticos al rechazar la reelección de Nicolás Maduro, la violación diplomática de los derechos humanos y el carácter autoritario, genera una reacción o una manifestación de ese rechazo muy dura, contundente políticamente, que es retirar embajadores y personal diplomático”, dijo.

Arellano considera que la decisión del gobierno de Brasil sea la más efectiva.

“Creo que las embajadas pueden cumplir una labor más activa abierta que cerrada, pueden apoyar mucho mejor la causa democrática, pueden apoyar mejor a la oposición, pueden servir de asilo a quien tiene necesidad o razones políticas”, advirtió Arellano.

Países apoyan a Guaidó y rompen relaciones diplomáticas con el régime

Las medidas de presión en contra del régimen de Maduro han ido en aumento constantemente y son varios los países que cerraron sus embajadas en el país o redujeron la comunicación diplomática, como Canadá, Paraguay, Bolivia, y Colombia, este último por decisión de Maduro.

El 5 de enero de 2019, luego de asumir el cargo máximo de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, ante la inminente crisis del país, se juramentó el 23 de enero como presidente encargado de Venezuela, apegándose a los artículos 333, 350 y 233 de la Constitución Nacional.

Estados Unidos: La presidencia de Guaidó es reconocida por más de 50 países. Estados Unidos fue el primero en demostrar su apoyo al líder del parlamento, por lo que Maduro ese mismo día anunció la ruptura de relaciones y ordenó que retirara a sus diplomáticos.

Tras unas semanas de tensión entre estos países, el personal estadounidense restante de la embajada en Caracas terminó de salir del país, aunque esto no significó que Venezuela haya quedado sin el apoyo de EE UU, por lo contrario, en ese momento el secretario de Estado, Mike Pompeo, ratificó el apoyo al pueblo venezolano y al presidente encargado del país, Juan Guaidó e indicó que esperan reanudar su presencia “una vez que la transición a la democracia comience”.

Paraguay: El presidente Mario Abdo Benítez, anunció en enero de 2019 que su país rompía relaciones diplomáticas con Venezuela y cerraría y retiraría el personal diplomático. Añadió que esto no implicaba que Paraguay dejaría de cumplir con sus compromisos internacionales ni que desconozca la deuda que tienen con la petrolera estatal venezolana Pdvsa.

Colombia: Dadas las tensas relaciones políticas entre ambas naciones en los últimos años, Maduro anunció en febrero de 2019 que su gobierno rompe relaciones diplomáticas y dio 24 horas a los diplomáticos de esa nación para abandonar el país.

Colombia no reconoce el gobierno de Maduro y ha ofrecido su respaldo a Juan Guaidó como presidente encargado.

Canadá: La embajada suspendió sus actividades de forma temporal en el país, según informó su gobierno en junio de 2019.

Dicha decisión se basó en que las visas del personal diplomático expiraban y no estaban “en condiciones de obtener la acreditación diplomática bajo el régimen de Maduro”.

Aunque, según la ministra de Exteriores Chrystia Freeland, indicó en el comunicado que “a pesar de esta suspensión temporal, Canadá (…) seguiría defendiendo los derechos del pueblo venezolano y el pleno retorno a la democracia en Venezuela”.

Guatemala:En enero de 2020 el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, anunció que su gobierno rompía “definitivamente” las relaciones con el ”gobierno de Venezuela.

Giammattei explicó que había dado órdenes a su canciller, Pedro Brolo, para que procediera “al retorno” del diplomático que quedaba en la embajada venezolana en Ciudad de Guatemala.

“Es un tema que nos preocupa a todo el continente. Hemos girado órdenes al canciller para que la única persona que quedaba en la embajada de Venezuela proceda a su retorno y cerramos definitivamente relaciones con el gobierno de Venezuela. Vamos a cerrar la embajada”, indicó el mandatario.

Antecedentes del fin de relación con Brasil

La constante tensión entre Venezuela y Brasil no es algo nuevo, en mayo de 2016, el régimen de Maduro llamó al embajador de Venezuela en Brasil, Alberto Castelar, en protesta por el juicio político de la ex presidenta Dilma Rousseff y luego designó un encargado de negocios para representar al país en Brasilia.

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Más tarde, en diciembre de 2017, Maduro expulsó al embajador de Brasil, Rui Pereira, pero otros diplomáticos y funcionarios seguían representando a ese país.

El más reciente roce político fue cuando Maduro, el 14 de febrero de este año, acusó a su homólogo brasileño, Bolsonaro, de buscar un conflicto armado entre ambos países. 

Los cierres de las embajadas de países en Venezuela se han venido suscitando por diferentes razones políticas y económicas, entre 2009 y 2011 cerraron seis sedes diplomáticas en Caracas, Israel, Marruecos y Honduras alegaron razones políticas, mientras que Finlandia, República Checa y Hungría lo hicieron por reducir los costos.

Las medidas tomadas por Brasil, como consecuencia de todos los problemas diplomáticos que han surgido por el no reconocimiento al gobierno de Maduro, podría afectar a los más de 10.000 ciudadanos del país vecino que viven en Venezuela, debido que perderían el acceso a los servicios consulares, donde se tramitan documentos, permisos y otros requerimientos de necesidad.

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