• Bajo el régimen talibán no solo las mujeres y niñas corren el riesgo de sufrir abusos. Con la llegada del grupo, la práctica conocida como bacha podría tener un auge. Esta colabora a que los niños y jóvenes también sean expuestos a abusos sexuales, actos lascivos y a un tipo de vida llena de precariedades | Foto: Istock.

Con la toma del control talibán en Afganistán no solo se retorna a las prácticas públicas como el uso de burka en mujeres y niñas, y la vigilancia armada a las actividades diarias. La llegada del grupo islámico también podría aumentar el auge de acciones poco conocidas, como el bacha bazi, un tipo de pedofilia aplicada principalmente por personas con poder en el país surasiático.

Aunque se busque establecer un Estado islámico pleno bajo el califato talibán, el bacha bazi está prohibido bajo la ley afgana, el código civil y contraría también a las prácticas religiosas de la sharía, que pregonan los insurgentes. De momento, el grupo no ha hecho declaraciones sobre su estructura, modelo de gobierno y de vida, pero con sus acciones ya dio luces sobre lo que pretende hacer.

El 15 de agosto de 2021 talibanes armados tomaron Kabul y luego hicieron lo propio con las demás capitales afganas de sus provincias. El 17 de agosto aseguraron que buscaban establecer un gobierno inclusivo, pero bajo la ley sharía o ley islámica. Con la llegada del cofundador del grupo talibán, Abdul Ghani Baradar el viernes 20 de agosto avanzó en ese país la instauración de un nuevo régimen.

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Orígenes del bacha bazi

El bacha bazi, también conocido como bacha o bacha bi-reesh, es una práctica pedófila antigua avistada por viajeros desde el siglo XIX. Es propia de Afganistán y territorios vecinos. Suele verse con mayor frecuencia en la zona norte de ese país surasiático. Aunque desapareció de las principales ciudades durante años, no fue erradicado por completo.

El término proviene del persa “jugar con niños” y está asociado a la pedofilia, la esclavitud, acoso sexual y prostitución infantil. En la bacha los niños, adolescentes y jóvenes, de entre 10 y 18 años de edad, son vendidos a personas de poder o con riquezas.

Dada la pobreza y las precariedades en la región afgana, algunas familias se ven obligadas a vender a sus hijos a personas que les enseñan este tipo de prácticas lascivas para generar ingresos y poder sobrevivir. Otros niños son secuestrados. Pero en cualquiera de los casos, los jóvenes son obligados a practicar la bacha bazi.

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¿De qué trata?

La bacha puede ser definida también como un negocio, en el que se involucran niños, gente de poder y prácticas pedófilas. La dinámica del denominado juego incluye la modificación física de los niños, a los cuales se les aplica maquillaje exagerado y se les deja crecer el cabello.

Se les pone ropa y accesorios de mujer y se les enseñan bailes, con el objetivo de seducir a sus compradores. Algunos bachas también pueden tener las uñas pintadas o pueden ser vestidos bajo las exigencias de los clientes por personas que los preparan y les enseñan los bailes, ya sean hombres o mujeres.

En algunos casos los jóvenes son alquilados o comprados para actos sexuales. En otros, solo se paga por ver sus espectáculos, que suelen ser característicos por la música, las vestimentas coloridas y los bailes. Las danzas de los niños pueden ser privadas o públicas en salones con música en vivo, bajo la presencia de personas poderosas o excomandantes armados.

Puede haber contacto durante los bailes en los que los niños ofrezcan comida o té y se anuncien como esclavos. Lo que sí deben hacer los jóvenes en todo momento es sonreír y mantener una actitud complaciente ante las miradas de los pedófilos, sus clientes.

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Las denuncias

La bacha bazi intentó ser erradicada bajo los distintos gobiernos afganos, pero continúa siendo practicada por personas con estatus social elevado y en muchos casos, con la colaboración de las autoridades. Así lo han denunciado distintas organizaciones dedicadas a defender los derechos humanos.

En algunas partes del país, los niños deben llevar ropa de mujer y se utilizan como bailarines en fiestas y ceremonias de boda. Al final de las ceremonias, por lo general son llevados a casas privadas y hoteles y violados. A veces incluso son violados en grupo” , señala el informe de la Comisión Independiente de los Derechos Humanos de Afganistán, reseña El Tiempo.

El documento indica que la pobreza, la inseguridad, la existencia de grupos armados, del Estado de derecho y la falta de justicia, colaboran a que la bacha bazi siga siendo practicada. Esto no solo genera daños físicos en los jóvenes, sino también psicológicos que a lo largo de los años puede ser perjudicial para su salud.

Niño bacha en aldea de Uzbequistán. Foto de principios de 1900 tomada por Serguéi Prokudin-Gorski. Forma parte del archivo de la Biblioteca del Congreso de Washington (Estados Unidos).

“Las víctimas sufren de trauma psicológico y estrés y una especie de desconfianza, desesperanza y sentimiento pesimista les invade. Bacha bazi resulta en el miedo entre los niños y en un sentimiento de venganza y hostilidad”, agrega el informe.

En 2017, el entonces gobierno afgano de Ashraf Ghani Ahmadzai aprobó una ley que oficializaba la prohibición y criminalización de la práctica bacha bazi, pero ante las deficiencias del sistema de justicia, no se ha podido darle fin al juego pedófilo.

Con la llegada de los talibanes, que ya habían gobernado Afganistán entre 1996 y 2001, la incertidumbre crece no solo para las mujeres y niñas, sino también para los jóvenes y niños que suelen ser víctimas de este tipo de abusos.

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