• “Venezuela Riendo” es un proyecto creado por Jesús Reggeti para que las personas tengan un espacio en el que puedan jugar, divertirse y soltar carcajadas. Ahora, por la pandemia, es de manera virtual. Foto: Jesús Reina Millán

“Yo no hago reír a la gente, a mí me gusta reír con la gente”. Esa es la frase que Jesús dejó en claro al comenzar su trayectoria. Chuchito, como le dicen de cariño, es un venezolano que se formó como técnico superior en recreación (con especialización en adultos) y en risoterapia. No obstante, sus ganas de transformar vidas lo llevó a indagar más allá y crear un proyecto en Venezuela con raíces del sur de Asia.

En enero de 2009 decidió viajar a Bombay, en la India, para conocer otro mecanismo de la risoterapia conocido como “yoga de la risa”. Es una práctica que fue creada por el Madan Kataria, un médico de ese país, quien en el año 1995 escribió un artículo titulado: “La risa: La mejor medicina”.

—No es algo que inventé yo—, aclaró para El Diario.

Pero, sin duda, lo inspiró a crear una forma de aprendizaje emocional y de bienestar en el territorio venezolano. A través de él, las personas, cuando ríen, puedan olvidar los problemas de su entorno. Es el primer club de yoga de la risa.

Cuando fui a la India me impactó y me gustó muchísimo la dinámica, y el cómo se lleva. Para ese año (2009) existía una sociedad venezolana muy marcada políticamente de ambos lados, pero todos querían una Venezuela unida”, comentó Jesús Reggeti, creador del club de la risa “Venezuela Riendo” y embajador venezolano en Laughter Yoga International (escuela de yoga en la India).

Ante esto, empezó a crear de forma gratuita un club de la risa en el Parque del Este, en Caracas, todos los domingos a las 10:00 am. Jesús lo mantuvo por 12 años hasta que empezó la pandemia.

Doctor Madan Kataria y Jesús Reggeti

El profesional de la risa

Entre sus hobbies, destaca que la lectura es lo primordial para nutrir su intelecto. Si debe escoger entre la risa y el llanto, prefiere las dos. Además, comenta, sin dudar, que compartir con su hija es lo que más le gusta.

Reggeti supo desde temprana edad a lo que se quería dedicar de adulto. Oriundo del estado Guárico y criado en el llano, ya a sus 16 años de edad ocupaba su tiempo en campamentos y actividades recreativas que lo llevaron a convertirse en un profesional de la risoterapia, como lo es en la actualidad.

Foto: Jesús Reina Millán

“Trabajaba en campamentos vacacionales en lo que es educación informal; pero te vas dando cuenta de que el adulto también necesita divertirse, pasarla bien. No solamente es irse a la playa y tomarse unos tragos o una discoteca. Es divertirse, pasar un momento ameno, jugar”, dijo Jesús.

En 2007 le tocó renunciar a su trabajo en la Colmena de la Vida. Señaló que estaba muy cabizbajo, pero justo ese día, como si de una señal se tratase, a Jesús le lanzaron uno de esos periódicos que ofrecían gratuitamente en la calle y leyó en una de sus páginas un anuncio que decía “Formación en risoterapia”.

Desde ese momento comenzó a instruirse como risoterapeuta. También revela que fueron dos películas que lo inspiraron a estudiar la técnica: La cadena de sabores y Patch Adams. Esto para posteriormente viajar a la India y descubrir otra práctica.

De igual forma, colaboró en un proyecto social con niños en situación de calle; así como en clínicas psiquiátricas, y diversos centros de salud, entre ellos el Centro Integral de Oncología de Venezuela y el Instituto Oncológico Luis Razzeti. Estuvo en lugares en los que atendió a pacientes con cáncer, con VIH, trasplantados y otros que recibían diálisis. A pesar de su situación, el objetivo de Jesús era que se divirtieran.

“He ayudado a muchas personas a que en un momento malo se puedan conectar con la risa. El paciente hace todo por el familiar. Y el familiar también está agobiado por el paciente. Por eso mi intención es que ambos estén bien”, agregó Jesús.

Asimismo, el creador de “Venezuela Riendo” ha desarrollado talleres y programas en varios estados del país; así como en empresas. La idea es que a través del “contenido de la alegría” las personas puedan combatir el estrés laboral.

¿Qué es la risoterapia?

Es una técnica moderna de la medicina alternativa que busca generar beneficios mentales y emocionales a través de la risa. La dinámica consiste en concentrar dos tipos: la risa ensayada, que luego de practicarla puede tornarse divertida y contagiosa; y la risa espontánea, que surge luego del estímulo, la intensidad y duración.

Jesús explica que el cerebro no distingue entre una y la otra; por lo que librar una carcajada puede generar grandes beneficios físicos, psíquicos y emocionales. “El cuerpo y la mente son como una autopista en doble vía. A veces estás triste y el cuerpo lo refleja, pero en el fondo te quieres reír. Si tú te empiezas a reír desde el cuerpo, incluso fingido o simulado, el cerebro se lo cree. Él dice ‘te lo compro’ y te vas a seguir riendo”.

El instructor venezolano hizo énfasis que su trabajo no es ser humorista ni mucho menos un payaso. “Yo te creo el estímulo intelectual y tu cerebro es el que dice ‘yo me río’”, insistió.

El yoga de la risa

—¿Haces yoga de la risa solo para ti?

—Sí, me estoy riendo 15 minutos en las tardes. De hecho, acabo de terminar de reírme antes de la entrevista. No importa si es muy fuerte. Si disfrutas, es suficiente.

Dentro de las sesiones de risoterapia que él realizaba en el Parque del Este combinaban ejercicio de la risa simulada con respiraciones profundas a nivel abdominal al estilo del yoga; además de otras dinámicas divertidas a través de bailes, expresiones faciales, posiciones del cuerpo, entre otras.  

Foto: Jesús Reina Millán

Esta práctica cardiovascular la pueden realizar desde niños hasta adultos, y tiene como objetivo que las personas puedan disfrutar de la risa durante 15 a 20 minutos al día. Además de propiciar espacios de bienestar emocional y apoyar a personas con diagnósticos graves de salud como el cáncer.

Por otro lado, su proyecto principal cuando inició era que empezaran a existir clubes de la risa como en la India; pero revela que hubo mucha competencia, lo que generó distorsiones en el concepto inicial.

“Creo que fue algo que deformó mucho el grupo. Y es normal, porque esto es un negocio en el que se forman personas y también lo llevas a empresas, y puedes verle ese lado productivo. Pero empezó a fragmentarse todo, y bueno, luego cayó la pandemia”, dijo Jesús.

Beneficios físicos y psicológicos de reírse

1. Relaja el organismo.
2. Favorece al corazón y al sistema circulatorio.
3. Mejora la función respiratoria y aumenta la oxigenación del cerebro.
4. Favorece al sistema inmunológico.
5. Tiene efecto analgésico debido a la liberación de endorfinas.
6. Facilita la comunicación entre las personas.
7. Ayuda a prevenir conflictos y hace disminuir los niveles de agresividad.

Una anécdota que lo marcó

“Hubo un joven que se llamaba Jesús, él tenía como 20 años. Tenía un tumor cerebral. En principio iba caminando a las reuniones del parque y terminó yendo en silla de ruedas, lo llevaba su familiar desde San Antonio de Los Altos (Miranda). Luego pasó el tiempo, y un día la mamá me llama y me dice: Se murió Jesús y queremos que vayas a su funeral. Cuando llegué lo iban a enterrar. Recuerdo que los papás estaban llorando y en medio del llanto, cuando me vieron, empezaron a reírse y a darme abrazos. Lo que más recuerdo es que Jesús en vida decía ‘hasta el último momento yo los quiero ver riéndose. Y ellos como papás decían lo mismo’”, detalló conmovido.

Señaló que fue una historia que ocurrió en el año 2013, y que a pesar del tiempo, lo marcó mucho. En la actualidad aún mantiene contacto con los padres del joven.  

Reír a pesar de la pandemia

El club de la risa se había convertido en un espacio al que las personas asistían cada fin de semana para escapar de la realidad del país o de los problemas. Sin embargo, ese punto de bienestar se atenuó luego de que el 13 de marzo de 2020 se declarara al país en estado de alarma por la pandemia del covid-19.

Foto: Jesús Reina Millán

“Obviamente, con la pandemia, uno está restringido de ir a los parques. Reírse es como toser, tiene el mismo movimiento, es la misma cosa. Reírse prácticamente es compartir gérmenes en esta situación, y lo digo crudamente hablando. En tiempos de pandemia, no sabes de dónde vienen las personas, entonces lo mejor es pararlo y hacer otra dinámica de manera virtual por Zoom, por ejemplo”, señaló.

No obstante, Jesús continúa realizando las terapias de la risa cuyo precio varía dependiendo de las personas de la sesión. La oferta va desde $3 a $5 por participante durante 45 minutos.

Aseguró que su sueño es que el proyecto continúe. “Yo quiero una Venezuela riendo, que a pesar de los problemas podamos ver y reírnos. No hay nada más sabroso que llegar a un lugar y ver esa explosión de carcajadas. Es algo tan sabroso”.

Las carcajadas, el sonido particular que las caracteriza y las ganas de querer pasar un día diferente son algunos factores que Jesús Reggeti quiso probar para cambiar el estado de ánimo de quien más lo necesita. “Y que la risa te acompañe”, concluyó el venezolano.

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