• Opacidad de la información, contenido sin revisión rigurosa y falta de seguimiento a los anuncios del régimen en materia de salud son algunas de las irregularidades que halló el equipo de El Diario en una revisión del portal

En medio de la pandemia por covid-19, las autoridades de salud de cada país deben informar a la ciudadanía con rigurosidad sobre el avance del virus y las condiciones del sistema sanitario. 

La web del Ministerio de Salud venezolano, administrado por funcionarios del régimen de Nicolás Maduro, funciona desde hace años como un instrumento político y durante la crisis sanitaria, profundizada por el coronavirus, continúa así. 

En la actualidad, esta página sirve como un medio en el que se replican los anuncios de Maduro, del ministro Carlos Alvarado o de algún otro funcionario con un formato de noticias. Mientras que los datos e información sobre las condiciones de los centros de salud, las medidas de prevención, la disponibilidad de pruebas diagnósticas y de vacunas es efímera.

Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos de Venezuela, dijo para El Diario que, debido a las características de la administración del portal, los médicos venezolanos podrían consultarlos, pero no citarlos en documentos de valor científico porque sería difícil su verificación. 

Gestión en la pandemia 

Tanto Alvarado como Maduro aseguran constantemente su administración controla con éxito la pandemia. No obstante, existe un grupo de profesionales y personal de salud que cuestiona las decisiones tomadas por el régimen en este aspecto. 

El 5 de marzo de 2020, días antes de que se reportaran los primeros casos de covid-19 en el país, la web del Ministerio de Salud publicó el titular “Venezuela cuenta con equipamiento y personal calificado para diagnóstico de COVID-19”. Sin embargo, el texto solo hace referencia a los profesionales y equipos del Instituto Nacional de Higiene (INH). 

Durante meses, el Instituto de Higiene fue el único laboratorio calificado y designado por el régimen para el procesamiento de pruebas, lo que desencadenó un retraso en la entrega de resultados de al menos 15 días, dependiendo de la región donde se solicite. 

Foto: Archivo

El pasado 4 de enero Alvarado aseguró que existen siete laboratorios instalados para pruebas de reacción de cadena de polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) y 30 laboratorios para procesamiento de pruebas rápidas antigénicas. Estas últimas destinadas para casos asintomáticos. 

Parte del equipo con el que cuentan estos laboratorios fue donado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS); esto luego de un acuerdo entre el régimen, la Asamblea Nacional electa en 2015 y el organismo internacional para combatir el covid-19 en el país. 

De acuerdo con el comisionado para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Miguel Pizarro, denunció que el Ministerio de Salud Venezolano incumplió en la ejecución de este plan necesario para apaciguar el avance del virus.

Las partes involucradas acordaron la distribución de los equipos a 27 hospitales centinelas en el territorio nacional. Este no se cumplió.

Después de la entrega de los equipos y cartuchos por parte de la OPS al Instituto Nacional de Higiene, el régimen tomó la decisión unilateral de trasladar los equipos a las redes de laboratorios de salud pública regionales y otros centros no autorizados ni preparados para la atención de pacientes con covid-19”, establece un comunicado publicado por Pizarro.

Anuncios sin seguimiento 

El 27 de octubre de 2020, Nicolás Maduro aseguró que científicos venezolanos hallaron un medicamento que elimina el coronavirus al 100%, que se probó durante seis meses en el país y que “dio resultados positivos”. Se trata de la molécula DR10.

Foto: Ministerio de Salud

El anuncio fue replicado por la web del Ministerio al día siguiente. Sin embargo, ni este portal ni el del Instituto Venezolanos de Investigaciones Científicas (IVIC), que avaló la efectividad del fármaco, tienen publicada la información del estudio de la molécula. La última divulgación científica de este instituto fue realizada hace cuatro años.

Lo que se sabe hasta ahora del DR10, de acuerdo con Maduro, es que anteriormente se usó para tratar la hepatitis, el virus de papiloma humano y el ébola. 

La Academia Nacional de Medicina publicó el pasado 26 de octubre un comunicado en respuesta al anuncio sobre el DR10. “La noticia oficial no ofrece datos sobre la naturaleza química o farmacológica de la molécula DR10. Apenas se limita a señalar que es eficaz contra el coronavirus, SARS-CoV-2”, indica el texto. 

Los voceros de la academia realizaron dos revisiones de los tratamientos usados para combatir la hepatitis C. Hallaron que “su guía” no incluye el ácido ursólico (base del DR10) y que, por el contrario, consiste en un protocolo combinado de varios antivirales. 

Casi tres meses después del anuncio de Maduro, se desconoce en qué fase se encuentra el estudio de la molécula DR10. Tampoco se sabe en cuántas personas se ha probado y si estará disponible para su uso pronto. 

Enlaces externos sobre el covid-19

Durante la pandemia, el portal del Ministerio de Salud creó varias secciones relacionadas con el covid-19. Una de ellas se llama “Publicaciones” y al acceder advierte que se trata de un “Repositorio científico”.

La sección es una recopilación de enlaces externos de revistas científicas, publicaciones académicas y recomendaciones clínicas extranjeras, la mayoría de ellas están en inglés y no cuenta con un solo artículo de autoría venezolana.

Opacidad de información 

Desde el año 2016 los venezolanos no tienen acceso a la Memoria y Cuenta del Ministerio de Saludni a los boletines epidemiológicos nacionales y regionales, documentos que permiten medir el pulso a la salud del país. 

Con la llegada del covid-19 al país, una de las preocupaciones de las sociedades médicas era la opacidad de la información, que se volvió costumbre durante años.

Voceros del régimen de Nicolás Maduro realizan cada día un reporte nacional sobre los casos de covid-19 confirmados por ellos. Esta información también es replicada en la web del Ministerio de Salud; no obstante, la veracidad de los datos son cuestionados constantemente.

La mayor duda que genera la información oficial es el conteo de fallecidos por el virus. Esto debido a que en redes sociales se contrasta con las denuncias de decesos publicadas por usuarios. 

Un ejemplo de esto es el registro de muertes realizado por la organización no gubernamental (ONG) Médicos Unidos de Venezuela. Hasta el pasado 21 de enero, se contabilizaron 326 trabajadores de la salud fallecidos con criterios de covid-19. 

En ese reporte, se destacó que del 18 al 21 de enero ocurrieron 10 muertes de personal sanitario; mientras que los fallecidos de los reportes oficiales sumaban 23 en ese mismo periodo. 

Incongruencias en términos médicos 

Algunas notas de prensa sobre anuncios oficiales, publicadas en el portal del Ministerio de Salud, pueden generar confusión debido a errores en términos médicos. 

El pasado 13 de septiembre de 2020 se publicó el cronograma del segundo plan de vacunación (no covid-19) anual. Se ejecutaría del 15 de septiembre al 30 de noviembre. 

En el texto se señala que cumplirá con el Esquema de Vacunación Nacional, y recalca la colocación de la “vacuna de la VCG que es contra la tuberculosis”. Este término es errado, pues el nombre correcto de la vacuna es vacuna de Bacillus Calmette-Guerin (BCG), mientras que VCG es el nombre de un virus informático.

Foto: Getty Images

En la misma nota se informa que se aplicará también  la” vacuna pentavalente, la cual protege de la difteria, tétanos, tosferina, hepatitis B y Hemofilia Influenza”. 

El término Hemofilia Influenza es errado, puesto que la pentavalente protege de la bacteria Haemophilus influenzae tipo b. Por otra parte, la hemofilia es una enfermedad hereditaria que implica un defecto en la coagulación de la sangre. Este afección no puede prevenirse con una vacuna, sino que debe ser tratada con inyecciones de factores de coagulación o plasma. 

Estas irregularidades en la web del Ministerio de Salud dejan en evidencia que esta herramienta es usada como instrumento político. Por ello no refleja la realidad de la emergencia humanitaria compleja en Venezuela.

Noticias relacionadas